La Virgen de la Calendaria

Si sale uno del Totonacapan con rumbo a la fiesta del dos de febrero de la virgen de la Candelaria en Tlacotalpan tiene uno que llegar a Veracruz puerto, de allí a Paso del Toro, pasa uno Alvarado, el puente de Paso Nacional y antes de llegar a Lerdo se desvía uno a la derecha:

«Sobre la margen izquierda del Río Papaloapan (Río de las Mariposas) se asienta la bella y pintoresca ciudad de Tlacotalpan. La cuenca del Papaloapan Forma parte de las Llanuras de Sotavento, dispuestas por el suave e incesante declive que existe entre la Sierra Madre Oriental y el Golfo de México.

La Cuenca del Papaloapan, por sus condiciones naturales privilegiadas, ha estado ocupada por grupos humanos desde tiempos inmemoriales. Además de los vestigios de las antiguas culturas madres, como la Olmeca y la Totonaca, se detecta la impronta de popolucas, zoques, chinantecas y la huella indeleble de españoles y negros, cuya presencia se dejo sentir desde el momento en que Pedro de Alvarado se internó río arriba, en 1518, cuando exploraba las tierras recién descubiertas.

El toponímico «Tlacotalpan» está formado por los vocablos nahuas, tlacotot, y, pan, que significa «en tierra o lugar de jarillas» (especie de arbustos abundante de la región), otra acepción de este término dice que es «tierra paralela, tierra entre aguas».
Tlacotalpan fue puerto de escala de las rutas comerciales transitadas por los mercaderes mexicas; dicho aspecto comercial y portuario se incrementó a la llegada de los españoles, cuando quedó constituido en centro comercial intermedio entre el alto Papaloapan y la costa del Golfo en su enlace con el Viejo Mundo. Por Tlacotalpan salían toda clase de productos tropicales y era puerta e entrada de los manufacturados procedentes del exterior.
Tlacotalpan emergió en el siglo XIX con elegante estilo neoclásico, ordenado en el aspecto formal, pero variado y pintoresco en cuanto a colorido. El color de las fachadas refleja el carácter alegre de sus habitantes, quienes han sabido conservar el estilo arquitectónico que hace de Tlacotalpan la verdadera «Perla del Papaloapan» (y desde hace unos años considerada Patrimonio de la Humanidad). Sus casas, con altos techos de teja y característicos portales, son lugar de transición entre lo social externo y la familia nuclear, espacio de socialización, donde la oralidad reproduce al anochecer las viejas historias, los versos y coplas acompañados de la nostalgia sonora de la guitarra.

Más galerias