Nutrida concurrencia en el Gran Desfile de Catrinas

Xalapa, Ver. Con la característica música de las Marching Bands como fondo más de mil jóvenes participaron en el Gran Desfile de Catrinas que inició en el Panteón 5 de Febrero y culminó en la explanada del Parque Juárez.

Muchas jovencitas de secundaria y de bachillerato sacaron del ropero sus vestidos de quince años; otras llevaban el vestido de novia de sus madres y algunas portaron trajes típicos de varios estados del país: desde la jarocha hasta la tehuana. Muchas invitaron al novio o al amigo a caminar por las céntricas calles.

Quienes resolvieron fácilmente el dilema de escoger o confeccionar una indumentaria especial fueron las jovencitas que integraban los grupos de bastoneras o con sus compañeros músicos al portar uniformes de gala o disfraces de esqueleto.

La blancura de sus rostros era el rasgo que las unía, pero la creatividad se explayó más en unas que en otras gracias a las pestañas postizas negras o de colores o el dibujo de toda suerte de figuras, denotando ambición por obtener alguno de los premios económicos anunciados en la convocatoria.

Las que llevaban bastones o artilugios luminosos optaron por máscaras de cartón o apenas algunas manchas blancas en sus mejillas y círculos negros alrededor de sus ojos, al limitar las bases del concurso el número de participantes por escuela que incluso así rebasó mil 200 inscripciones.

Según los repertorios de cada banda la música de películas hollywoodenses se mezclaba con canciones de Juan Gabriel. La alegría de celebrar a los muertos en vida era evidente.

Los jóvenes posaban con naturalidad lo mismo para fotógrafos profesionales que para los transeúntes con teléfonos móviles. Los pequeños iban de la mano de sus padres y hasta algunas mascotas marcharon con sus amos.

Habitantes que realizaban sus actividades cotidianas, manifestantes que desde la mañana mantenían bloqueado el centro, madres y padres de familia de los menores y hasta empleados de Gobierno del Estado que salieron al balcón principal eran el público que abarrotó las orillas de las vialidades por donde pasaba el singular grupo.

Mientras en los bajos del Palacio de Gobierno se llevaba a cabo la desangelada inauguración de la tradicional muestra de altares que a última hora retocaban los voluntarios que se encargaron de montarlos, en el Parque Juárez la gente se arremolinaba para observar la pasarela de catrinas.

El animador presentó al presídium formado por regidores y algunos directores municipales; en el jurado había gestores culturales, periodistas, actores y empresarios del ramo turístico. Los ganadores se distinguieron por su caracterización, elegancia, vestuario, porte y respeto a las tradiciones mexicanas.

Como sólo había tres primeros lugares en dos categorías destinadas a estudiantes de secundaria y de preparatoria, al final todos los concursantes recibieron reconocimientos del Ayuntamiento de Xalapa.

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