Recrean altares de Naolinco e Ixhuacán de los Reyes

Xalapa, Ver.- Naolinco de Victoria e Ixhuatlán de los Reyes fueron los municipios representados en la muestra de altares del Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana, una de las más esperadas cada año por su rescate de las “Fiestas indígenas dedicadas a los muertos”.

Ambos altares simbolizan dos culturas de significativo arraigo en la entidad: totonaca (Naolinco) y nahua (Ixhuacán de los Reyes). “Son distintos en su forma pero iguales por el espíritu que todos tenemos del culto a los muertos, a los antepasados, tradición que el Instituto de Antropología siempre se ha esforzado por preservar y difundir a través de la reflexión y la investigación”, dijo la rectora Sara Ladrón de Guevara.

Los académicos del centro de investigación, ayudados por habitantes de cada municipio, incluyeron ofrendas y detalles que caracterizan a cada uno de los conjuntos respectivos, cuyo festejo este año se denominó “Todos Santos Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”, por el reconocimiento que en 2008 otorgó a nuestro país la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

La ocasión fue aprovechada por el ayuntamiento de Naolinco para promocionar La Cantada, como se le conoce a la fiesta del Día de Muertos que ahí realizan y que comenzó el 28 de octubre con la inauguración de la monumental Catrina en la Plaza de Armas. Los días 29, 30 y 31 se abrieron muestras de ofrendas y cuadros plásticos en diversos sitios públicos como el Palacio Municipal y la Casa de Cultura “Miguel Mata y Reyes”.
Pero La Cantada en el Panteón Municipal y casas naolinqueñas, el día 1 de noviembre a partir de las ocho de la noche, es la celebración que más atrae a turistas locales, nacionales y del extranjero.

El montaje de los altares comienza dos o tres días, en los cuales según las posibilidades monetarias y costumbres familiares se incluyen floreros con cempasúchil, moco de pavo y mano de león; y alimentos típicos de la región: jaleas y vinos frutales; galletas; tamales de dulce, de pipían y de carne de cerdo; chayotes hervidos; frutas; rompope; licor; alfajores; chocolate de barra y preparado con leche; sin faltar los guisos que en vida degustaban los que físicamente ya no están aquí. Tampoco faltan velas, veladoras, cuadros de santos, vasos de agua, papel picado y canastitas de colores.

De todo ello, las autoridades naolinqueñas dieron una probadita a los asistentes con el altar representativo y la actuación de un grupo coral que interpretó alabanzas del Día de Muertos, cantos con los que acompañan a los fieles difuntos durante estas fiestas en las que el 2 de noviembre se visitan a los fieles difuntos llevándoles flores, coronas y cruces.

La caña de la milpa de maíz y sus derivados: hoja y moxtle; así como mazorcas negras, amarillas y rojas colgados a los lados de una especie de jacal coronada por flores de cempasúchil distinguían el altar de Ixhuacán de los Reyes, “en el que se nota un claro mestizaje cultural por los elementos prehispánicos y la influencia de los españoles que en éste hay”, dijo la persona que explicó sus pormenores.

Como pueblo eminentemente agrícola que basa su actividad económica en la ganadería y el pastoreo, las ofrendas del altar de Ixhuacán de los Reyes son productos típicos que sus habitantes obtienen del campo: maíz, papa y frijol.

Además de aguardiente, vinos de nanche, capulín o maracuyá y pulque, bebidas que llegan a este lugar por el intercambio comercial que sostienen con los poblados de la parte alta del Cofre de Perote, así como de Tlaltetela, Cosautlán de Carvajal y Xico, municipios vecinos de la región cálida de esta misma zona. Los alimentos que contiene son atole de grano, choco atole, pinole, tamales pintos y chocos; y frutas como chirimoya y ciruela.

Los miembros del Ballet Folklórico de la Universidad Veracruzana recrearon el ritual del Xantolo, con escenas de la gente del campo preparando los alimentos, montando en un santiamén el altar típico y bailando La Viejada.

Producto de seis años de registro fotográfico que el arquitecto Alfredo García Córdoba realizó de los altares que se instalan en más de una decena de comunidades de municipios situados entre la sierra de Chiconquiaco y la cañada de Actopan se inauguró la exposición “La Dulce Compañía de Nuestros Muertos”.

La muestra estará abierta al público hasta el 4 de noviembre en el Instituto de Antropología, ubicado sobre la Avenida Xalapa número 310.

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