¡Ah! Enrique

17 diciembre 2016
13:42 hrs

Por Mario Noriega Villanueva

Cierto, es un tema que ya se ha debatido mucho en medios nacionales y estatales, pero que de ninguna manera pierde actualidad y menos cuando están a punto de surgir los nombres de quienes serán los abanderados del PRI para las presidencias municipales y se necesitan sí, candidatos con “responsabilidad y honestidad”, y ese va a ser el grandísimo problema que tendrá que resolver el tricolor. Sinceramente, no creemos que los encuentre, tan viciada que está la “selección” de abanderados.

De acuerdo con los vicios que no sistemas que se han impuesto desde siempre, seguirán siendo los compadres, los carga maletas, ayudantes del portafolio o “las barbi”, las amantes o como se les quiera denominar a estas mujeres, que sirviendo a los que deciden, se “ganan” los cargos de elección popular por encima de la militancia rojilla que se la ha rifado desde muchos años antes, trabajando y con ganas para el partidazo hoy la segunda fuerza en el estado.

Enrique Ochoa Reza, o está tarado, o le falta un tornillo, o de plano es tan cínico que piensa que los priistas no tienen memoria o siempre serán simples borregos, sin ofender a estos animalitos, pero que ya están sacando las garras y se rebelan no contra el tricolor sino contra los actos de deshonestidad y corrupción en que incurren los recomendados del gobernador o de quien lo manda, o de dirigentes nacionales. Esta vez, sí tendrán que tomar en cuenta a las bases, a quienes han dejado su vida por servir a su partido y no a quienes cómodamente esperan que el dedo decisor los apunte, sin merecimientos, ni experiencia, ni militancia que es lo peor. Por eso es que se convierten en verdaderos lastres para el tricolor.

Lástima que Enrique Ochoa, no conozca absolutamente nada de la historia del partido tricolor o de plano, como fue designado por el dedo del dios sexenal, le vale y por eso actúa con un cinismo que no tiene nombre honesto, porque si esta vez, así como están las cosas, hacen lo mismo, seguramente que seguirán acercando al PRI hacia el abismo y no ganarán ni esta ni la elección presidencial del 2018 porque el tri continuará quedándose a la zaga y cada vez más cerca de, al menos por unos sexenios más, empinándose como lo hicieran en esta pasada elección, ante el binomio PAN-PRD.

Y conste que del viejo priismo solo hay unos cuantos –se pueden contar con los dedos y hasta sobrarían bastantes–, que pudieran contender bajo la bandera roja, pero es cierto también que tendrían  que trabajar tan intensivamente para lograr que la gente les diera el voto, con todo y que en sus oportunidades, realizaron un buen trabajo, pero los ciudadanos están tan lastimados por todas las raterías que han cometido los representantes populares del PRI, que volverán a votar en contra del tricolor.

Por eso, la estupidez que vino a decir aquí mismo en Veracruz, que solo fue un escupitajo para arriba Enrique Ochoa Reza, puede caerle en todo lo largo y ancho de su cara en las próximas elecciones del 2017 si no le hacen caso a la militancia y designan, que no eligen, a candidatos espurios y desarraigados, carentes de “responsabilidad y honestidad”. Qué fácil es hablar y decir tarugada y media, pero qué difícil es cumplirle realmente a los militantes del PRI.

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