Candil de la calle

29 octubre 2016 || 20:21 ||
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Por Mario Noriega Villanueva

No quisiera ni recordarles, pero es necesario hacer un poco de memoria, para dimensionar las decisiones que unilateralmente toma y ejecuta el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y que son una severa sacudida de árbol genealógico para los 120 millones de mexicanos. Recuerden que somos uno de los países más endeudados del orbe con una cantidad de muchos ceros a la derecha en dólares; que nuestra deuda interna, es algo que no se acabará de pagar como la primera, en mucho tiempo, porque aún está vigente el pago del FOBAPROA y de todos los adeudos adquiridos por los gobernantes pasados y el presente, como para que todavía, se “pare el cuello” en el exterior, “aportando” UN MILLÓN DE DÓLARES para la paz en Colombia. ¡Válgame!

Y no es que se peque de egoísmo, sino que esa cantidad bien podría haberse dedicado para promover, propiciar y acaso, lograr la paz que hoy más que nunca necesita y requiere el pueblo mexicano que hoy está dañado por la violencia al grado de un pánico tal que detiene cualquier esfuerzo para seguir con las actividades productivas que le den al país viabilidad que conlleva al desarrollo económico y social, no que a consecuencia de una delincuencia totalmente desatada e irrefrenable porque los propios gobernantes como el gobernador Javier Duarte de Ochoa, están involucrados según los informes de la Procuraduría General de la República, con los diversos grupos de malosos quienes actúan con toda impunidad, se tiene a una sociedad dispersa por el miedo.

Si México estuviera en otras condiciones, no de riqueza, solo que hubiera estabilidad, gobernancia y deseos de servir no de joderlo –dice el dicho que más pronto cae un hablador que un cojo, y Enrique Peña Nieto, tuvo su tropezón no en Colombia porque ya lo había anunciado y nadie dijo nada, ni el Congreso de la República, ni ningún organismo representativo de la sociedad, ni mucho menos alguno de sus colaboradores en el gabinete quienes además saben perfectamente bien que la nación está jodida por los depredadores y desnacionalizados. Parécenos que no se vale que a un pueblo definitivamente jodido –por usar su propio vocabulario–, se le lacere de tal manera cuando se han tenido que hacer recortes criminales al presupuesto y con ello, la marginación irá en aumento generando mayor pobreza, marginación y hambruna.

Con esa “aportación” de México –a qué mexicano le preguntó el presidente Peña, si le daba su anuencia para deshacerse de ese dinero del pueblo así como así, como si fuera de él–, se hubiesen podido impulsar algunos programas de desarrollo, de combate a la pobreza, programa del cual tanto se “enorgullece”, pero sin duda alguna, el mandatario es no solo el candil de la calle, sino el enemigo de un pueblo jodido y que más jodido estará si se siguen repartiendo sus recursos en el extranjero por solo “alzarse el cuello”.

Consideramos que hay que hacer una reconsideración de la política gubernamental porque con esos yerros tan garrafales, México no saldrá de la pobreza y seguirá yéndose a pique, hundiéndose cada vez más en la mediocridad, en el atraso y se agudizará la hambruna. ¿Cómo es posible que no se invierta en el país y se regale el dinero sin más ni más el recurso de todos los mexicanos, a otro país, cuando aquí las necesidades y carencias cuya prioridad es de veras, extremadamente prioritaria? Ya lo hizo el Presidente, esperemos que ahora haga y ponga todo su esfuerzo por verdaderamente servir a los mexicanos y no joderlos más.

Sugerencias, críticas y comentarios: marionv8@hotmail.com