¿Con qué está relleno, realmente, tu pavo de Navidad?

La forma como elegimos nuestras fuentes de carne es un factor importante para aminorar este riesgo

Foto: Cuartoscuro
16 diciembre 2016 || 17:50 || Wayne Martindale/Newsweek
Compartir en redes

Es posible que consideres que el pavo es un elemento tradicional de tus celebraciones navideñas. Pero, no obstante cuál sea la preparación, algo está cambiando en esta ave festiva: se está poniendo más gorda.

El pavo promedio pesa hoy más de 10 kilogramos, de modo que es un animal mucho más grande que su antepasado salvaje. Y aunque esto se ha logrado, en parte, gracias a una genética y una crianza mucho más sofisticada, el uso de antibióticos también ha desempeñado un papel crítico. Un aspecto importante para el bienestar general es frenar la diseminación de enfermedades en la producción animal; y por supuesto, un pavo saludable aumenta de peso mucho más rápidamente.

El problema es que los antibióticos suelen ser la primera línea de ataque para la prevención y el tratamiento de enfermedades en los animales. Y como sucede en los humanos, el abuso de los antibióticos ha conducido al surgimiento de más resistencia antimicrobiana entre los organismos que ocasionan enfermedades bacterianas y micóticas.

Muchos de los antibióticos que se utilizan en la ganadería también se administran para tratar enfermedades humanas, y se ha demostrado que ocurre una transferencia de bacterias resistentes a través de la cadena alimentaria. Si bien Staphylococcus aureus y E. coli son organismos que pueden ser inocuos en ambientes animales y humanos, las variantes resistentes a los antibióticos son las que más deben preocuparnos. Staphylococcus aureus puede causar septicemia, y la variedad resistente a meticilina (SARM) es considerada una “superbacteria”; en tanto que las formas de antibiótico-resistentes de E. coli, como E. coli 157, causan una enfermedad muy grave.

La resistencia antibiótica en la crianza de ganado reducirá el impacto del conjunto de medicamentos con que contamos para combatir enfermedades humanas. Una amenaza que se ha puesto de relieve en revelaciones recientes sobre el hallazgo de variantes SARM en la carne de puerco vendida en supermercados del Reino Unido.

Es urgente que tomemos mucha más conciencia de los riesgos asociados con la administración de tratamientos antimicrobianos en granjas ganaderas, y que entendamos mejor el tipo de productos utilizados. Pues, aunque las superbacterias que contaminan salas de hospitales han sido bien documentadas en los medios informativos, la epidemia equivalente que afecta las granjas ganaderas ha recibido mucha menos publicidad.

La forma como elegimos nuestras fuentes de carne es un factor importante para aminorar este riesgo; y la producción de pavo no es la única que ha cambiado de manera significativa en los últimos años. Los cerdos representan la mayor cantidad de producción ganadera mundial: China produce 54 millones de toneladas anuales de carne de cerdo. Esto equivale a 17 por ciento de la producción global de carne y representa un punto de presión enorme para el uso de tratamientos antimicrobianos.

En noviembre de 2015, científicos chinos declararon que estaban en el umbral de la “era post-antibiótica” después que hallaron bacterias resistentes a colistina –el antibiótico utilizado como último recurso- en sus granjas ganaderas. Esto provocó que la comunidad global tomara nota… para luego volver a sus prácticas habituales, con la demanda y la producción de carne en continuo aumento.

El problema es que no sabemos con cuánta frecuencia –o en qué cantidad- se usan los tratamientos antimicrobianos en la ganadería global. Hay grandes vacíos en nuestros datos y en nuestra comprensión. Lo que sí sabemos es que se utiliza una cantidad considerable de material antibiótico para criar animales sanos y exentos de infecciones. Un estudio independiente informó que la cantidad de antimicrobianos usados en la producción de alimentos en el Reino Unido es, al menos, la misma que se utiliza en humanos.

La intención no es cuestionar el requisito de utilizar antibióticos, porque los resultados son positivos cuando se usan adecuadamente para tratar infecciones. Sin embargo, otros países han demostrado que es posible reducir la necesidad de usar antimicrobianos detectando enfermedades de manera más eficaz y contemplando diferentes prácticas de gestión.

Cambios en la ganadería

Desde 1995, Holanda y Dinamarca han introducido cambios para que los productores trabajen en coordinación con las agencias de salud pública. Esta relación fortalecida ha permitido identificar dónde son más exitosas una mayor vigilancia y la aplicación de detecciones de resistencia. La estrategia ha disminuido en 50 por ciento el uso de antimicrobianos en la producción de carne de puerco, y reducido en diez veces el uso de antibióticos para la producción avícola. Por otra parte, estos programas han introducido mejoras en alojamiento animal, detección de enfermedades y detección de resistencia, todo lo cual ha mejorado la confianza a lo largo de la cadena alimentaria.

El papel de la producción ganadera para combatir la resistencia antibiótica debe vincularse con el bienestar animal. Si las prácticas de producción pueden reducir el abuso de los tratamientos antimicrobianos, entonces el gobierno debe implementar una fuerte política para que esto ocurra. Este año, el gobierno británico suspendió un proyecto para delegar la responsabilidad de los códigos de práctica en la producción ganadera debido, justamente, a este tipo de problema. En una época en que es más necesaria una estrategia coordinada para combatir la resistencia antimicrobiana, es crítico que agricultores y políticos trabajen en conjunto y entiendan perfectamente lo que está en juego.

El bienestar animal es importante, y los antibióticos ayudan a proporcionarlo. Sin embargo, sería catastrófico que esos medicamentos perdieran su eficacia debido al abuso. Porque, entonces, la era post-antibiótica realmente habrá llegado, y hasta las infecciones más leves serán mortales.

Wayne Martindale es un importante investigador en la Universidad de Sheffield Hallam, especialista en responsabilidad social corporativa.

Con información de Newsweek.

http://nwnoticias.com/#!/noticias/con-que-esta-relleno-realmente-tu-pavo-de-navidad