Cuentan las obras, no tan sólo la fe

25 enero 2017 || 21:01 ||
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Cuentan las obras, no tan sólo la fe

Diálogos con “El Negro” Cruz

Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Mateo 7:16

A menudo consideramos que tan solo con mostrar devoción al Señor resolvemos con prestancia todo lo relativo a los mandamientos de las Sagradas Escrituras, incluso, se llega a pensar que estar mucho tiempo en los templos es sinónimo de hacer las cosas debidamente.

Pero, sobre este tema, si procedemos como lo describí en el párrafo anterior, no estamos en lo correcto, es una visión errónea de apegarnos a los designios de Jehová.

Nos dice Santiago 2:15-17:

“Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”.

Bajo este precepto, estamos destinados a dar muestras de solidaridad con el prójimo, sobre todo con aquellos que pasan por circunstancias difíciles, que en los tiempos que vivimos, son muchos. Todos conocemos a un vecino, a un pariente, a un amigo, que se ha visto afectado por la crítica situación de la economía que se da en todos sentidos.

Debemos ser misericordiosos con el necesitado, no al grado de hacerlo dependiente de la caridad, pero sí dándole bocado, un cobertor y, particularmente, la oportunidad de salir adelante,  requiere de nuestro aliento para encontrar el camino, claro está,  también de la iluminación del Espíritu Santo, pero hagamos lo que esté en nuestras manos.

No es correcto que nos pasemos horas y horas haciendo oración, pero que en la vida cotidiana no seamos capaces de ofrecer el hombro para que nuestros semejantes que lo requieran, tomen impulso o encuentren consuelo.

Ayudémonos para construir una mejor sociedad, sobre todo ahora que la vida es tan complicada, los días en los que ‘se amarraba a los perros con longaniza’ pasaron a la historia y no se vislumbra que retornen en el futuro inmediato.

Nos insiste Santiago 2 en el versículo 24:

“Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”.

Reflexionemos, si seguimos contribuyendo a alimentar el encono (aún con nuestro desdén), situación muy común en los tiempos electorales, no estamos cumpliendo con los designios del Todopoderoso.

Cumplamos a cabalidad los estamentos sagrados, hacerlo a medias nos hace pequeños ante los ojos del Señor. Todo es cuestión de que nos lo propongamos y que, además, eduquemos a los niños en el mismo sentido

Concluyo esta alocución volviendo con Santiago 2:26:

“Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta”.

*Esta es opinión personal del columnista