Dejar que “el sistema” nos siga devorando es hacerlo nosotros mismos…

15 noviembre 2016
21:51 hrs

CLAROSCUROS

Dejar que “el sistema” nos siga devorando es hacerlo nosotros mismos…

José Luis Ortega Vidal
(1)
Flavino Ríos Alvarado cuenta los días para dejar el gobierno de Veracruz.
Ayudémosle: le faltan catorce y miles de veracruzanos también contamos las horas para su partida por dos motivos:
a) No pudo con la gubernatura interina.
b) Representa la continuidad de la corrupción duartista y por ende –siempre se supo- es su cómplice de facto.
Ha sido Flavino Ríos, el martes 15 de noviembre, quien declaró su desesperación por volver a casa y dejar de desgobernar a los veracruzanos.
Los gritos de Miguel Angel Yunes Márquez en la casa de gobierno en una actitud agresiva e irrespetuosa contra un gobernante que rebasó la línea de la tolerancia y se mostró débil quedan ahí como una estampa histórica de lo que fue el paso de Flavino: un brillante académico demostrando sus límites políticos.
Veracruz es un poco más grande que Minatitlán.

(2)
Ríos Alvarado, por otra parte, ha mentido un día sí y otro también durante su breve estancia en la gubernatura de Veracruz.
Un ejemplo: dijo que Javier Duarte de Ochoa no escapó en helicóptero oficial y luego admitió que se le facilitó un aparato de vuelo propiedad del gobierno a su cargo y él estuvo enterado.
Lo que no sabía -se defendió el sureño- era que pesaba orden de aprehensión contra Duarte.
Esto resulta una falacia en dos posibles sentidos: si estaba enterado sobre la orden de aprehensión miente, si no estaba enterado sobre ella demuestra su incapacidad porque el Estado cuenta con servicios de inteligencia que se ocupan de esos menesteres y un gobernante desinformado es ineficaz por definición.

(3)
Frente al espejo de Flavino Ríos Alvarado, su debilidad, su vocación para mentir y sus complicidades están los excesos y errores de su sucesor.
Nos hemos preguntado en Claroscuros ¿qué ganó Miguel Angel Yunes Linares anunciando que cimbrará al país el primero de diciembre?
MiYuLi no cimbrará nada; ni al micrófono que le pongan enfrente para decir: “Sí, protesto” como nuevo gobernador por dos años.
Sólo amenazó porque temía que no le reconocieran el triunfo; que “el sistema” no le permitiera llegar al poder obtenido en las urnas pero en peligro dentro del ajedrez político.
A esa actitud temeraria que se derrumbó en una recepción condicionada por parte del presidente Enrique Peña Nieto, el gobernador electo añadió el secuestro del escaso poder con que contaba Flavino Ríos Alvarado.
Literalmente Yunes Linares y su equipo vapulearon al interino
Le tomaron el palacio de gobierno y la casa Veracruz, lo aplastaron ante medios de comunicación nacionales, le arrebataron la Secretaría de Finanzas y Planeación… Igual echaron por la borda sus negociaciones para traer a Veracruz un abono de 11 mil millones de pesos que habría sido un alivio para fin de año…
Lo exhibieron y arrinconaron hasta llevarlo a decir, en un martes fatídico: “cuento los días para dejar la gubernatura de Veracruz”…
Antes, por cierto, Flavino declaró: “de haber sabido cómo estaban las cosas no hubiera aceptado ser gobernador”…
Y en el colmo de la falsa candidez cerró su mea culpa con un “Duarte es mi amigo pero me engañó, nos engañó a todos…”.
Sólo faltan los pañuelos tricolores para secar las lágrimas de los veracruzanos y consolidar el teatro flavinesco.
Por lo que hace a los excesos de Yunes Linares: estas faltas de respeto a la vida institucional veracruzana, estas muestras de ausencia de altura política han concluido con un regaño financiero federal.
Miguel Angel Yunes Linares siempre supo que Veracruz está en quiebra.
Y ahora lo declara la víspera de tomar posesión como nuevo gobernador en lo que se debe entender:

Como el fracaso de haber querido poner de rodillas al gobierno federal como lo hizo con el gobierno de Flavino Ríos. A MiYuLi ni Peña Nieto, ni Osorio Chong ni Meade le han dado nada de lo que fue a pedir a México. Peor aún le redujeron el presupuesto para el 2017 y la Cámara de Diputados lo avaló. Será un gobernador engallado, fiel a su personalidad pero sin dinero. Ese es el cobro de la federación por sus excesos. Eso fue lo que ganó nuestro próximo gobernador con sus actitudes sobrecargadas con un ego sin medida y sin remedio. Y claro, nos lleva entre las patas.

Como la incapacidad anticipada para cumplir con compromisos de campaña: en seis meses acabar con los altos índices de inseguridad; solucionar problemáticas torales como la falta de medicamentos en hospitales públicos; sacar de la hambruna a un millón doscientos mil veracruzanos, etcétera…

Para todo esto se requiere dinero, tiempo, infraestructura, estabilidad social, seguridad y -desde luego- no enfrentar como sociedad los daños estructurales que padece Veracruz tras la docena trágica protagonizada por Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa.
Es increíble pero los daños que padecemos son tan profundos que se requiere de un Fausto para solucionarlos en tan poco tiempo.
La tesis –para decirlo en términos de Hegel- es el Veracruz en quiebra económica, social, de inseguridad, desempleo, falta de desarrollo e infraestructura dañada…
La antítesis sería el diagnóstico y la propuesta de solución a esta problemática con recursos económicos suficientes para lograrlo en dos años según el compromiso del próximo gobernador; lo cual sólo se obtendría pactando con el diablo…
La realidad está ahí: en Veracruz hay un gobierno paralelo en manos del crimen organizado que tiene más armas, más poder, más dinero que los cuerpos de seguridad incluyendo las fuerzas armadas.
Se llaman Zetas, Cartel Jalisco Nueva Generación y Cartel del Golfo. Asoman también “Loz mizmoz” una aparente escisión del CJNG en suelo jarocho.
Padecemos una inseguridad que sólo cambia de domicilio por el “efecto cucaracha”.
Tras el blindaje montado por la Secretaría de Gobernación en Coatzacoalcos ha disminuido el índice criminal aquí pero se incrementó en la cuenca del Papaloapan, por referir un caso pero hay muchos más.
Nuestro andamiaje político: institucional y partidista lucen decrépitos; el OPLE se reporta sin dinero para pagar sus quincenas y menos aún para organizar las elecciones locales del 2017.
PEMEX dejó de ser, en el norte y en el sur, la empresa de los mexicanos y está en venta, se desbarata paso a paso –con razón o sin ella- y se traduce en desempleos y en ganancias mayoritariamente entregadas a la iniciativa privada.
Dos sacerdotes asesinados en Poza Rica y uno secuestrado y torturado en Catemaco, son otro ejemplo de nuestra descomposición social.

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¿Qué ha ganado Yunes Linares hasta hoy? Lo dije y lo repito: sólo alimentar su ego insaciable.
Ante los próximos comicios de alcaldes los grupos de poder luchan, se preparan para conquistar el mayor número de Ayuntamientos, sus espacios naturales para el saqueo.
Infausta noticia: la lógica indica que no saldremos de nuestros problemas en dos años pero sí habrá elecciones locales dentro de siete meses y éstas influirán en los comicios federales del 2018.
Cosas “del sistema”

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Veracruz saldrá de esta pesadilla. Estoy seguro. No soy pesimista. Soy realista.
Los dos años que vienen sólo serán para pelear por el poder, el pinche poder y el poder azul/amarillo.
Veremos quién gana. Pero no les creamos. No seamos ingenuos.
Construyamos nuestra propia realidad social desde las trincheras de la conciencia que puede ser individual o de grupo o de partidos si así se quiere pero conciencia al fin.
En el Claroscuros previo hablé del “sistema”. Este artículo describe una mínima escena de cómo opera una de sus partes.
Que ese “sistema” no siga devorándonos porque ello representa devorarnos a nosotros mismos.