Dos años, misión cumplida

15 febrero 2017
11:57 hrs
Ángel Álvaro Peña

En la democracia los espacios de los medios son los espacios de la gente. Con esa premisa se escribe cada palabra que se asienta en esta publicación que refleja el sentir de quienes la leen y quienes la elaboran.

Responsabilidad mayor y compromiso asumido ante el trabajo diario de Políticos al Desnudo que se preocupa por ofrecer veracidad en la notica para adquirir certeza entre los medios.

Porque en tiempo de los medios electrónicos la inmediatez se refleja como premisa independiente del contexto social. La noticia suele tener un momento aislado en el tiempo, sin causa y sin repercusión.

Nosotros nos fortalecemos ante esta realidad al darle un contexto obligado al suceder que plasmamos en la revista.

De ahí, que la respuesta de nuestros lectores reconoce la vitalidad de nuestro esfuerzo, que suele derivar en sacrificio, porque son tiempos donde la información tiene muchas aristas y su difusión un sinnúmero de voceros que termina por hacerse de un hecho, una abstracción.

La participación de los lectores ha provocado al interior de nuestra publicación una emotiva respuesta que radica en redoblar esfuerzos y aportar lo mejor del profesionalismo de todos y cada uno de quienes realizamos este producto editorial que se transforma de acuerdo con las necesidades informativas de nuestros lectores.

Porque sus comentarios son la base de nuestra autocrítica y sus necesidades de información, motivo de nuestra evaluación cotidiana.

Los columnistas de Políticos al Desnudo, son muestra de la diversidad de pensamiento y de la pluralidad de interpretaciones de una realidad que a veces avergüenza y otras enorgullece a los veracruzanos, los mexicanos y a quienes desde diferentes latitudes protagonizan la historia contemporánea del mundo.

Porque estamos de parte de las víctimas que diariamente sufren los excesos del poder, un poder que muestra su propia decadencia a asumir prácticas del pasado como la tortura, la desaparición, la cárcel a los disidentes. Es por ello que la democracia exige regresar a sus orígenes.

Es en esa democracia donde el papel de los medios se convierte en una responsabilidad social y contiene esencialmente el compromiso de ser testigo de la historia que escriben las víctimas y los victimarios de un mundo que no por ser cada vez más injusto nos es ajeno.

Lo lejano es próximo gracias a los medios, en esa condición nos sumamos a exhibir una muestra de nuestra vida cotidiana como mexicanos.

Hablar de medios en estos tiempos es construir puentes inmediatos de información, donde la comunicación nos hace testigo, pero impide que la noticia sea adoptada como espectáculo.

Porque no hay realidad que en Políticos al Desnudo nos sea ajena. No hay distancia para indignarse con el sufrimiento de los niños o de los ancianos.

La gente que sufre en la noticia nos mueve a transformar ese mundo que no es justo, pero debemos empezar por nuestro país, por nuestra casa, por nuestra colonia y nuestra ciudad. Esa conexión entre nuestras diferentes esferas sociales no sería posible sin los medios que nos informan sobre cómo se vive al lado. Quien es el vecino, cómo nos ve y cuál es su actitud.

Tenemos vecinos que nos afectan, otros que amenazan, otros que son amigables. No podríamos saber de ellos sin la información.

Políticos al Desnudo cumple dos años en medio de este vendaval de información, donde no todo lo que se muestra en imágenes puede ser cierto. Es necesario el testimonio de quienes tienen frente a sí el hecho. Llámese reportero o ciudadano. Entre ellos no debe haber competencia o rivalidad sino comunicación y entendimiento. Es sobre estos pilares en los que asienta su política y su ética el trabajo diario de nuestra publicación quincenal.

Hemos pasado el tiempo del crecimiento, ahora nos preparamos para la era de la consolidación de un medio que no ha sido fácil llevar adelante.

Tenemos ahora un inesperado éxito que día tras día se convierte en aliento para que nuestros profesionales de la comunicación adopten posturas más profundas en sus análisis, fortalezcan la información que recaban y establezcan mayor compromiso en la reflexión sobre un mundo que tiene cambios radicales todos los días.

Cualquier medio que se digne de serlo, camina contracorriente en un mundo donde el poder quiere tener los hilos de las noticias. Donde los gobiernos intentan infructuosamente esconder sus excesos y los gobernantes ante la imposibilidad de la discreción a la que estaban acostumbrados, se vuelven cínicos y no hay peor noticia en los medios que un político cínico que amparado en el fuero viva en el oscuro mundo de la impunidad.

Nuestro trabajo consiste en estar al pendiente de la realidad que afecta a otros. Es decir, de todas las acciones que algunos gobiernos autoritarios suelen adoptar en beneficio de un pequeño grupo de personas o de intereses que no son los de la mayoría.

En estos dos años intensos, cada uno de quienes aquí laboramos hemos abierto los ojos y alertado la conciencia sobre un destino al que no podemos ser ajenos. No hay sufrimiento humano que nos sea indiferente.

No somos países diferentes cuando debe rescatarse del sufrimiento a niños y ancianos, y por eso denunciamos estas actitudes de barbarie que ocurren en México y el mundo.

El exceso de violencia no puede hacernos insensibles al dolor ajeno, ni la lejanía de las guerras nos impiden escuchar los disparos y los gritos.

Es en esa realidad donde nos hemos comprometido a trabajar día y noche, sin más interés que el de informar y dar cuenta de la condición de un mundo que suplica un cambio de actitud de todos.

En dos años hemos cumplido con nuestro trabajo, y lo seguiremos haciendo con la certeza de que nuestros lectores serán guía y destino de nuestra labor periodística.

Nuestra labor no es juzgar, hay en toda democracia instancias que administran y procuran la justicia.

Nuestro deber es fortalecer esa democracia a través de la denuncia y la crítica. Llevar a la práctica la libertad de expresión debe ser por sí misma una expresión que invita al equilibrio social.

Pero hay medios que prefieren incitar al enfrentamiento entre iguales antes que ceder algo del poderío que implica exceso y desequilibrio social.

En dos años hemos aprendido de la gente, de los aciertos y de los errores. Hemos sacrificado vida personal y gustos particulares por la responsabilidad de informar con la credibilidad que merecen nuestros lectores.

Tengan la seguridad de que este lapso servirá para sembrar y cosechar, para aprender y llevar a la práctica la enseñanza, son tiempos de humildad con dignidad y en esta conjunción llamamos a la sociedad a que sea parte de este proyecto en el que su palabra será de gran interés general con la confianza de que siempre su opinión será nuestro huésped distinguido.

Son dos años que gracias a ustedes nos han fortalecido y nos impulsan a seguir adelante mejorando y abriendo los ojos y los espacios a la gente que en nuestro país tiene mucho que decir… Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

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*Esta es opinión personal del columnista