El carnicero de Rostov asesinó a 52 personas y disfrutaba comérselas

Le excitaba mirar brotar la sangre, hasta el punto de llegar a la eyaculación más satisfactoria

Foto: web
8 enero 2017 || 17:15 || Mundo Violento
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Rusia.- La mirada de una niña en medio de un bosque era lo más horrible que pudieras imaginar, su respiración agitada y a la vez inquietante, corría, pero solo se encontraba con largos caminos de árboles. El frío y la humedad se estaban convirtiendo en su peor enemigo, pero ella trataba de seguir corriendo, no conocía bien la ruta, solo sabía que tenía que huir.

“Tras de ella, un hombre de aspecto formal, no la perdía de vista y miraba cómo una pequeña niña intentaba huir de sus tremendas garras”.

El camino cada vez se hacía más profundo, y de pronto, su camino se acabó, sintió unas pisadas cerca de su cuerpo tembloroso, las hojas secas crujiendo a su alrededor. Mientras más profundo era el camino, mayor era el silencio, solo se escuchaba el crujir de las hojas, y lo más terrible sucedió.

No sintió dolor, solo escuchó un golpe, uno muy fuerte que la llevó a dormir para siempre. La pequeña jamás supo que su cuerpo fue devorado por el extraño hombre que la perseguía como lobo hambriento. Nunca se enteró que un enorme puñal penetró su cuerpo una y otra vez, jamás escuchó el nombre de su asesino un ruso de nombre Andrei Chikatilo, apodado el carnicero de Rostov.

“Sin duda alguna, Andrei Chikatilo, representa uno de los más violentos casos sobre homicidio serial en el mundo entero”.

Perteneciente a la élite política soviética, pero relegado a profesor de primaria, pese a sus títulos en Lengua y Literatura e Ingeniería, Andrei Chikatilo rompió la tradición criminal de la antigua Rusia que veía el fenómeno del asesino en serie como una consecuencia de la vida occidental, lo que en buena medida entorpeció las investigaciones para señalar al caníbal de Rostov como el responsable de más de 50 homicidios.

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Su inicio como asesino comenzó cuando tenía 43 años de edad, ¿su primer víctima? una menor de tan solo 9 años. Lo más terrible fue que con ella descubrió lo excitante que era mirar brotar la sangre, hasta el punto de llegar a la eyaculación más satisfactoria…

SU SELLO CARACTERÍSTICO

Uno de sus peculiaridades al asesinar era el apuñalar decenas de veces el cuerpo de la víctima, incluso los ojos eran sacados por el cuchillo de Andrei.

En 1984, el caníbal fue detenido como sospechoso, pero no fue posible demostrar su culpabilidad por lo que volvió a las calles y aumentó el número de víctimas. Era tan insaciable su locura caníbal que las autoridades no podían esclarecer sus asesinatos, eran incapaces de resolver la cadena de homicidios más grande en la historia del comunismo.

Ante la desdicha e inconformidad y terror que el hombre causaba, la policía soviética destinó 600 hombres para vigilar los bosques donde los cuerpos eran encontrados, y efectivamente, en uno de ellos se pudo observar a un hombre de gabardina y lentes saliendo de entre los árboles, tenía heridas en un dedo y la mejilla. Tras inspeccionar el lugar en el que habían encontrado varios restos humanos, se encontraron un nuevo cuerpo, inmediatamente se asoció a aquel sujeto con el homicidio, entre los reportes salió el nombre de Andrei Románovich Chikatilo, capturado por la KGB el 20 de noviembre de 1990.

Foto: web
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SU CONFESIÓN

Andrei decidió confesar sus 52 crímenes, él mismo condujo a la policía a los lugares donde se encontraban los cuerpos que se encontraban desaparecidos, el juicio del carnicero se convirtió en un enorme intento por linchar al homicida que no perdía oportunidad para hacerse pasar por un loco, un desquiciado y así burlar la justicia.

Su aspecto de locura, sus ojos y dientes aterrorizaban a cualquiera. Para protegerlo de los intentos de agresión por parte de los asistentes al juicio, Andrei fue introducido en una jaula con gruesos barrotes, dentro de ella en más de una ocasión trató de desnudarse por completo para así interrumpir y postergar los señalamientos de los familiares de los niños muertos.

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SU LEMA

“Yo soy un error de la naturaleza, una bestia enfadada”.

Todos los intentos de Románovich fueron inútiles, pero finalmente, fue sentenciado a muerte, su hora final llegó el 14 de febrero de 1994, un disparo en la nuca puso fin a la vida de uno de los más grandes monstruos asesinos que haya presenciado la humanidad.

Con información de: http://www.mundoviolento.com/crimen/Disfrutaba-asesinar-y-comerse-la-carne-de-sus-victimas-20170107-0009.html

 

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