El compromiso histórico por Veracruz

4 diciembre 2016 || 19:05 ||
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La insoslayable brevedad

Por Javier Roldán Dávila

Esperemos tomen la más difícil de las decisiones: ser razonables

En los años setenta del siglo pasado, el entonces líder del Partido Comunista italiano, Enrico Berlinguer, diseñó e impulsó una doctrina política llamada el compromiso histórico.

El objetivo principal era apoyar las instituciones democráticas de Italia, la tentación del autoritarismo era viable en aquel país con un pasado reciente marcado por el fascismo.

El punto nodal de la estrategia era  sencillo de definir pero asaz complejo para aplicarse: establecer una política de alianzas con la Democracia Cristiana, de cuyas filas surgió el, a la sazón, primer ministro Giulio Andreotti.

Tan solo proponer la idea en una nación que vio nacer a Antonio Gramsci era una osadía, sin embargo, los legendarios personajes la llevaron a la práctica al menos dos años, de 1978 a 1980. Los resultados fueron halagüeños.

Durante los últimos doce años, al menos, las instituciones de Veracruz fueron vilipendiadas por un grupo de delincuentes investidos de funcionarios, las consecuencias son un desastre mayor.

Ante ello, es urgente que los actores políticos de la entidad tracen una línea de consensos para comenzar a revertir la tragedia. No importan ni Andrés ni Margarita, tampoco Osorio, sólo interesa restaurar, en algo, la vida de millones de personas que habitan el estado.

Parafraseando a Borges, diremos que: es deseable que resuelvan olvidar (por un tiempo) sus diferencias y acentuar sus afinidades. Sabemos que la política tiene dos variantes, la virtuosa que la concibe como el arte de lo posible y el lado obscuro, caracterizado por la mezquindad.

¿Cuál se impone?

Posdata: los malandrines todavía respiran, ojo.