El orgullo de su nepotismo

9 febrero 2017
10:07 hrs
José Ortiz Medina

 

“Es el orgullo de mi nepotismo”, expresó el entonces Presidente José López Portillo, al referirse a su hijo José Ramón, recién incorporado como Subsecretario de Estado. Luego de ese acto vergonzoso, el favoritismo para incorporar a familiares cercanos al presupuesto público, se ha convertido en un lamentable estilo de vida basado en la simulación, la mentira y el engaño.
Algo parecido sucede en el estado de Veracruz, en donde la nueva clase gobernante no representa ningún cambio sino que más bien reproduce las prácticas más rancias del viejo priismo.
El jefe del clan de los Yunes azules, Miguel Ángel Yunes Linares, no sólo impulsó a sus hijos Miguel Ángel y Fernando Yunes Márquez para fungir como alcalde de Boca del Río y Senador, respectivamente, sino que ahora al primero lo trata de proyectar como candidato a gobernador en 2018 y al segundo, ya lo está preparando para ser abanderado de la alianza PAN-PRD para la presidencia municipal del Puerto de Veracruz.
El problema es que Yunes Linares no se ha puesto a pensar que al pueblo veracruzano (así como al electorado de otras latitudes) le molesta este esquema basado en heredar el poder a la familia. Esto es tan denigrante, como la burda herencia de plazas sindicales (las magisteriales fueron los casos más escandalosos) que tanto daño le han hecho a nuestro país.
Pero acaso el peor riesgo al que se va a enfrentar Miyuli es al inminente voto de castigo por las promesas incumplidas de frenar la violencia (secuestros, levantones, asesinatos, asaltos, etc.) y encarcelar a los verdaderos causantes de la desgracia financiera en el estado. El colmo, es que lejos de incentivar la generación de empleos, MAYL ha contribuido a la desocupación al lanzar a la calle a miles de empleados, para contratar a poblanos, tlaxcaltecas y defeños.
Por si lo anterior fuese poco, muchos panistas y ex panistas lastimados por el actual régimen están cerrando filas para frenar al clan Yunes. Un caso paradigmático ocurre en el Puerto de Veracruz, en donde de manera inusitada cientos de militantes y ex militantes del partido albiazul han mostrado su simpatía hacia Rafael Acosta Croda.
Tal vez por eso es que hace poco –según trascendió— es que en estos días el pequeño Trum a la veracruzana estalló en cólera y exclamó: “¡cualquiera, menos Rafael Acosta!”.
Dicen que el inquilino de Palacio de Gobierno se refería a la persistente versión de que el sobrino del ex gobernador Agustín Acosta Lagunes pueda ser candidato a alcalde por Morena en el Puerto de Veracruz.
Y es que Miguel Ángel Trump, al igual que su ídolo norteamericano, pretende colocar un muro infranqueable que ataje cualquier obstáculo que ponga en riesgo el proyecto de su polluelo Fernando. En ese afán de proteger a su vástago de cualquier escollo, trascendió que hubo una negociación de altos vuelos (en Bucareli, aseguran) para que el PRI y el PVEM vayan separados en la contienda porteña.
O sea, que Rafael Acosta Croda se está convirtiendo en la pesadilla, en la piedra en el zapato, vamos, en una auténtica kryptonita del “Súper” Gobernador.

MAYL debe prevenir en Prevención
No sólo en el DIF estatal, la Secretaría de Salud, u otras dependencias están incorporando a funcionarios procedentes de Puebla y otros estados de la República. Y es que se sabe que hasta en la dirección de Prevención y Reinserción Social, hay un personaje que trata de insertarse en la estructura de esa importante área gubernamental. Se trataría de Rafael Carvajal Paz. Hace años, un reo de la Fortaleza de San Carlos, en Perote, fue asesinado. Carvajal Paz fue investigado por este artero crimen orquestado –aseguran- desde la dirección del Cereso. En otra ocasión, el 7 de noviembre de 2015, un interno desapareció del Centro de Reinserción Social (Cereso) de San Miguel, en el estado de Puebla. ¿Adivinen quién era el director de ese centro penitenciario? Acertaron: Rafael Carvajal Paz. Queremos pensar que el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares debe estar informado sobre esta persona que pretenden incorporar a la dirección de Prevención y Reinserción Social. Y si el mandatario estatal no está enterado, al rato corre el riesgo de empoderar a alguien que lo lleve a reeditar motines de grande proporciones como el acontecido en el penal de Topo Chico, Nuevo León, a poco tiempo de que Jaime Rodríguez Calderón, “El bronco”, asumió la gubernatura.

Américo: el llamado a la unidad
Este miércoles en la Ciudad de México, el alcalde Américo Zúñiga Martínez dio otra cátedra de política de altos vuelos. En el marco de la renovación del Buró Ejecutivo Nacional de la Conferencia Nacional de Municipios de México (CONAMM) habló en su calidad de presidente de la Federación Nacional de Municipios de México (FENAMM), y ante el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; el diputado perredista Jesús Zambrano y el senador panista Javier Lozano Alarcón, el munícipe xalapeño hizo un vibrante llamado a la unidad entre las autoridades municipales del país para hacer historia en este 2017 y recuperar la fortaleza política institucional desde cada municipio del país. No es la primera vez que los discursos de Zúñiga Martínez se escuchan fuerte en el altiplano y en un marco de pluralidad política, la voz del alcalde capitalino se suma al espíritu de unidad que requiere la misma institución presidencial. Américo sabe hacerse presente en la escena política nacional.

 

NR. Esta es opinión personal del columnista.