El rey Salomón

28 Diciembre 2016
19:28 hrs

El rey Salomón (2)

Diálogos con “El Negro” Cruz*

Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas.1 Reyes 11:1

Continuamos tratando el tema del rey Salomón, habíamos señalado en la primera parte que el mencionado rey es uno de los personajes que más destacan en las lecturas bíblicas por su sapiencia, de hecho, es famoso el juicio de Salomón.

El mencionado juicio es una disputa judicial entre dos mujeres, que alegaban maternidad sobre un niño vivo y se desentendían de un bebé muerto, el tema es complejo porque involucra el concepto palabra contra palabra, o sea ¿quién dice la verdad?

El asunto viene narrado extraordinariamente en 1 de Reyes 3: 23-28

“El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y la otra dice: No, más el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada. En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra. Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: !Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo. Entonces el rey respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis; ella es su madre. Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar”
Pues bien, a pesar de su ganada fama como hombre sabio, el rey Salomón no estuvo exento de equivocar el camino ante las mieles del poder, por fortuna, se arrepintió a tiempo y arregló sus cosas con Dios.

El caso concreto del hijo de David, fue su desmedida ambición por las mujeres, nos cuenta 1 de Reyes 11 que tuvo “setecientas mujeres reinas y trecientas concubinas”, lo que provocó que cuando fuera viejo, su corazón se desviara a la adoración de otros dioses, entre otros Astoret diosa de los sidonios y Milcom, ídolo de los amonitas

Desde luego, al no seguir el ejemplo de su padre David, Salomón generó el enojo de Jehová por buscar satisfacer las peticiones de sus amantes extranjeras (las reinis, dirían otros) y romper el pacto y los estatutos establecidos, por lo que terminante, el Señor amenazó con quitarle el reino y entregarlo a un siervo, aunque por amor a David, el hecho ocurriría con la descendencia, lo que en términos prácticos, significó que Salomón fue el último rey del reino de Israel unido, después se dividiría en el reino de Israel y en el de Judá.

Esta historia nos demuestra como el más plantado puede ser seducido por los malos consejos cuando se encuentra en la plenitud del poder, no escuchan a sus asesores, se consideran infalibles y toman decisiones sobre las rodillas.

Salomón pensó, como muchos, que él podía cometer cualquier tropelía al considerar que nunca sería señalado por las mismas, es decir, lo que muchos políticos piensan en el sentido de que a ellos todo les sale bien, están ‘blindados’ presumen.

La lujuria de Salomón tuvo como resultado la ruptura de la unidad del reino de Israel cuando las cosas marchaban a la perfección, además, su vida pudo durar más, pero no cumplió con los estamentos. Nos dice 1 Reyes 3:14: “Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días.”

No cabe duda, la vida nos la complicamos nosotros mismos.