En política no basta ser reina

18 mayo 2017
18:53 hrs
Carlos Jesús Rodríguez

“PALERO”, DIRAN algunos, pero en el ejercicio de Gobernar (sea en el ámbito Federal, Estatal o municipal) se requieren tres cosas: 1.-Tener suficientes contactos internacionales o nacionales para atraer inversiones que permitan generar empleos, gente interesada en rescatar los valores culturales, históricos y turísticos de un País, Estado o Municipio, y eso es tarea complicada. No es trabajo para improvisados y, mucho menos oportunistas. 2.-TENER PRESENTE que la seguridad de los gobernados es una de las responsabilidades más sentidas, y esto solo se puede lograr cuando se ha tenido experiencia en la materia, cuando no tiembla la mano para asumir la ley y aplicar con toda su crudeza el Estado de Derecho y, 3.-Tener cierta personalidad, pues como bien aconsejó Felipe I de Castilla -o Felipe 1V llamado “el Hermoso”- a su esposa Juana I de Castilla, conocida como “la Loca”: “no basta ser reina, hay que parecerlo”, pues en estas cosas del Gobierno, del sector privado y hasta del periodismo, como te ven te tratan, y no es por ser discriminatorios, pero basta ver a personajes como Arturo Herviz Reyes que tuvieron que cambiar su propia imagen para escalar y crecer o, incluso, Erick Lagos, que de ser un muchacho desgarbado, con ropa roída y zapatos gastados decidió sumarse –primero en abonos y luego al contado- a los afamados trajes y calzados Salvatore Ferragamo , William Fioravanti, Ermenegildo Zegna y hasta los Alexander Amosu para ser medio aceptado por ciertos empresarios y políticos que le seguían haciendo el feo como al “rotito” de Fidel y Duarte que era. Y muchos como el, incluidos, su ex jefe –preso en Guatemala- siguieron el ejemplo, caro, pero muy sustancioso.

EN POLITICA, el sector privado e, incluso, el periodismo, vestir bien, poseer buenos autos, comer en los mejores restaurantes, consumir exquisitos vinos, viajar y todas esas frivolidades que no hacen a las personas mejores pero que, caray, como ayudan, es parte de la parafernalia del poder. Y es que los orígenes de México, se quiera o no aceptar, son imperiales o monárquicos, y ahí están los poderosos emperadores Acamapichtli, Huitziláihuitl, Chimalpopoca, Itzcóatl, Moctezuma I, Axayácatl, Tízoc, Ahuítzotl, Moctezuma II e, incluso, Cuitlahuac y Cuauhtémoc, todos vistos como la encarnación de los dioses, sin acceso a ellos y con gran poder sobre un pueblo sojuzgado y explotado. Luego viene la supuesta conquista española –con el apoyo de tribus aborígenes cansadas de la explotación-, y el pueblo siguió teniendo emperadores a los que debía admirar, respetar y servir, y bajo ese contesto crecimos como nación, incluso, después de la Revolución de 1910 que impuso generalotes o civiles que se convirtieron en una especie de reyezuelos o imperialistas, aun en nuestros días cuando ya que al Presidente de la República en turno se le siguen rindiendo, en lo personal, políticos de todos los colores y siglas. Somos, en concreto, un pueblo clasista –y en gran medida, racista-, y es parte de esos orígenes heredados en donde el poder se mide por el dinero y posición económica, aunque existan partidos que luchan o lucharon por cambiar la realidad de las cosas, aunque al final terminen presa de ese poderoso caballero que es “don dinero” (verbigracia, PRD y acaso MoReNa que busca ejercer gobierno). Y es que dice la gente: -si es rico no necesita robar-, aunque nos equivoquemos.

PERO VOLVIENDO al tema inicial, ser gobierno no es cosa fácil, y las circunstancias han permitido al reportero conocer de cerca las decisiones que se toman a la sombra del poder, acuerdos que en ocasiones perjudican a unos pero benefician a las mayorías, y acaso un tema revelador fue el ocurrido en el Gobierno de Miguel Alemán Velasco, cuando una niña de 4 años fue secuestrada, violada y asesinada por una parvada de pandilleros de la colonia Lucas Martín. En una reunión, Alejandro Montano, que entonces era Secretario de Seguridad, cuestionó a varias personas cual debería ser el castigo que debía imponerse a los malhechores al ser capturado, y más de tres opinaron que ni siquiera debían ser aprehendidos sino asesinados para que pagaran su deleznable acción, y tras escuchar a todos, el ahora candidato del PRI a la alcaldía de Xalapa respondió: -matarlos sería tanto como incurrir en lo que hicieron ellos; violentar la ley. Hay que agarrarlos y que paguen su castigo en la cárcel con todo rigor y sin prebendas-, decisión que al final del día se agradece, porque haberle inducido a ejecutar a los maleantes era como abrirle los espacios a la impunidad y el autoritarismo, ese que ejerció con todas sus letras Javier Duarte de Ochoa y el secretario de seguridad, Arturo Bermúdez, y ahí están las consecuencias.

XALAPA, COMO cualquier municipio del Estado requiere de gobernantes comprometidos con los principios básicos de la ley, personas que tengan relaciones en los más altos niveles de la sociedad; que sean capaces de atraer capitales o recursos para activar la economía; que estén dispuestos a trabajar sin descanso por los gobernados, y sin duda, en lo que respeta a la capital del Estado, Alejandro Montano sería ese Presidente Municipal que requiere la sociedad, pues cuenta con experiencia legislativa, de Gobierno y en materia de seguridad, y tiene los alcances para llegar a empresarios de gran nivel para rescatar la cultura por la que una vez Xalapa fue llamada la Atenas Veracruzana, y aunque a muchos no gustará el comentario, la democracia es, precisamente, eso: el respeto a la opinión de los demás, y no solo el Gobierno del Pueblo por el Pueblo.

LA CAMPAÑA de Alejandro, pese a no contar con recursos del PRI está viva; se respira, se siente. Su equipo de difusión ha hecho un gran papel pero, también, el conocimiento de las colonias populares que en tiempos del alemanismo resguardó con profesionalismo. Es, sin duda, el mejor candidato a la alcaldía –más allá de la amistad que por años mantenemos-, sino con la certeza de que es un hombre entregado a las tareas que le encomiendan. No deseamos hablar del resto de los abanderados, porque no los conocemos, y del aspirante por el Movimiento de Regeneración Nacional, Hipólito Rodríguez, aventajado por el fenómeno Andrés Manuel López Obrador, solo sabemos que es un buen académico pero sin resultados o experiencia en materia de Gobierno y menos contactos nacionales que le permitan atraer inversiones. Montano es, sin duda, un candidato de lujo, a la altura de la Capital Xalapa, y ojala el pueblo no se equivoque votando contra Duarte y no a favor de un experimentado político. OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista