Esperanza, alegría y austeridad del gobierno espera la Iglesia Católica en 2017

El gobierno necesita establecer mecanismos de austeridad para reducir el gasto burocrático y los excesos y privilegios a los que se ha acostumbrado

José Manuel Suazo Reyes, Foto: web
2 enero 2017 || 12:03 || José Manuel Suazo Reyes
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Arribamos a este nuevo año 2017 con el ambiente festivo de la Navidad, es decir la alegre noticia del nacimiento del Hijo de Dios que se prolongará hasta la fiesta de la epifanía del Señor. Con el misterio de la Encarnación Dios se hizo uno de nosotros, se acercó a la humanidad, se solidarizó con el hombre y entró en nuestra historia para redimirla. Aquel que puso su morada en medio de nosotros nos ha dado la posibilidad de cambiar la historia, la ha venido a santificar.

En este contexto, la liturgia católica de este primer domingo del año civil nos sigue ayudando a leer los acontecimientos que sucedieron en torno al nacimiento de Jesús. El pasaje evangélico de Lc 2, 16-21 que se proclama en las diferentes celebraciones de este día, subraya dos actitudes importantes. En primer lugar la conducta de los humildes pastores que acuden a Belén para encontrarse con el niño Jesús y luego cuentan a los demás lo que han experimentado y en segundo lugar la reacción de María ante lo que está viviendo.

Ambas cosas son fundamentales para la vida cristiana: la experiencia de ponerse en camino y buscar un encuentro con Dios y la contemplación de sus acciones en nuestra vida. Los que creemos en Jesús y lo reconocemos como nuestro salvador, sabemos que estas dos cosas son importantes. Todas las actitudes que nos sugiere la Palabra de Dios adquieren sentido y una gran motivación cuando existe esa experiencia de encuentro y de contemplación.
Desde este punto de vista, el nuevo año 2017, lo recibimos con esperanza, con alegría, con sabiduría, con entusiasmo y con la ayuda de la fe. La esperanza nos ayuda a ver más allá de lo que ven nuestros ojos, la alegría la produce la convicción de que no caminamos solos, Dios ha decidido acompañarnos y esa es nuestra fortaleza; el Señor nunca nos abandona; la sabiduría nos ayuda a ser sensatos y el recurso de la fe es como la luz interior que nos ilumina en medio de la oscuridad. No sabemos qué cosas sucederán en estos doce meses que empiezan a correr en el calendario, ¡sucederá lo que Dios quiera pues nada escapa a su voluntad! Lo único cierto es que él no nos abandonará.

El año que terminó fue un año difícil, existe un malestar y hartazgo social que corre el riesgo de expresarse en actos violentos, los resultados están a la vista de todos. Lamentamos los altos índices de corrupción, las impunidades, los abusos de poder, las complicidades estructurales de todos los que se aprovecharon de un puesto público y se enriquecieron indebidamente con los bienes que debieron destinarse a la población. 8 millones de veracruzanos han sido agraviados con estas conductas, se espera un resarcimiento.

Observamos con preocupación los escenarios que se avizoran ante las medidas económicas que recientemente anunció el Gobierno Federal. El aumento en el precio de la gasolina traerá consigo, como en cascada, el aumento en el precio de todos los productos y servicios que consumimos, generando más pobreza y miseria, sin descartar que algunos busquen salidas fáciles en la comisión de delitos o que otros aprovechen esta situación para promover otras acciones que sólo generen más caos. La decisión de encarecer la vida de las personas nos parece injusta e indebida pues no hay correspondencia con los servicios que se le ofrecen.
Antes de aplicar un criterio como este, el gobierno necesita establecer mecanismos de austeridad para reducir el gasto burocrático y los excesos y privilegios a los que se ha acostumbrado. El gobierno tendría que producir más con menos recursos, no amargar el pan de las familias y los ciudadanos que con fatigas llevan a su mesa.

En el caso de Veracruz, todos esperamos que en este nuevo año, nuestro Estado tenga mejores condiciones de vida y existan mayores oportunidades para todos. Ojalá que la austeridad que se ha estado anunciando sea un signo distintivo de los tres poderes de gobierno. Sería una burla y una injusticia que mientras hay millones de empobrecidos buscando el pan de cada día con su trabajo mal remunerado o con sus productos del campo poco valorados, unos cuantos se distribuyan los recursos que deben llegar a todos.

Hay muchos pendientes sociales que la comunidad está esperando. Ojalá que este nuevo año, en nuestro Estado de Veracruz se puedan mejorar los servicios de salud y de educación, que la seguridad tan anhelada pueda tener un rostro diferente para que se acabe el luto, el dolor, la tristeza y la impotencia que viven cada día quienes han sido alcanzados por la violencia. Esperamos un Estado donde se aplique la justicia, se acabe la corrupción y la impunidad.

¡Que la Divina Providencia nos asista para que no nos falte casa, vestido y sustento!

¡FELIZ AÑO NUEVO!

Pbro. José Manuel Suazo Reyes