Estudiante del Tecnológico de Orizaba crea muñeco para niños con problemas de lenguaje

Foto: Noreste
13 octubre 2016
11:53 hrs
Emilio González

Orizaba, Ver.- La muerte de un padre es uno de los golpes más fuertes a los que casi cualquier persona se podría enfrentar. Dolor, tristeza, un periodo de duelo. Esto fue lo que le sucedió a Damna Reyes, estudiante del Tecnológico de Orizaba, quien transformó la muerte de su papá en una de sus motivaciones para crear el proyecto al que hoy le dedica su vida: Nono.

Nono es un proyecto sobre un muñeco interactivo que ayuda a niños con problemas de lenguaje. Nono está pensado para niños con dislalia, trastorno que no les permite a las personas pronunciar ciertos fonemas, en específico los que no pueden pronunciar la letra “R”.

Todo inició en febrero de 2015 en Veracruz, tierra natal de Damna Reyes, cuando entró a un bootcamp emprendedor (campamento o curso intensivo) en iLab que es una empresa que promueve y fomenta el emprendurismo, donde la meta era crear un proyecto para darle una solución a través de innovación tecnológica a una problemática social.

Ahí conoció a Amalia -también cofundadora del proyecto-, quién planteó la idea de hacer algo para ayudar en la educación especial.

Empezamos a investigar y nos dimos cuenta que había muchos proyectos para niños con síndrome de Down, los cuales tienen como características un problema en el lenguaje. Ahí me casé con esta idea porque es donde se involucra mi historia de vida”, comenta Damna.

Francisco, el padre de Damna, fue diagnosticado en 2007 de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), o mejor conocida como la enfermedad de Stephen Hawking, y por la cual falleció en 2014.

“Fue algo que nos cambió la vida, porque mi papá poco a poco fue dejando de ser quien era: perdió peso, movilidad, y lo más feo fue cuando comenzó a perder gradualmente el poder hablar. Mi familia se volvió su intérprete. Llegó un punto donde no podía hablar nada. Fue esto lo que me hizo identificar con el problema del habla y dije: si no puede hacer un artefacto para papás especiales, por lo menos quiero apoyar a que los niños lo puedan hacer”.

El proyecto se llama Nono, que significa “sí”, ya que “en la lógica técnica la doble negación es sí, es decir, sí se puede”.

Se divide en dos partes: software y hardware. El software es una aplicación, donde el niño podrá ser registrado y donde los papás, maestros o especialistas podrán dar seguimiento a los ejercicios y avances que el niño va teniendo. Esto se enlaza con el hardware: un muñeco llamado Nono con el que los pequeños podrán interactuar y el cual contiene canciones, botones con las que el niño podrá ser estimulado visual y auditivamente.

El beneficio que buscan es que los niños pueden hablar de manera correcta, ya que a través de encuestas y platicando con los papás de los pequeños se han dado cuenta que “sufren de buillying, son inseguros, les cuesta integrarse a la sociedad”.

Actualmente Nono se encuentra en su última fase de desarrollo, y hasta el momento han invertido aproximadamente 400 mil pesos, dinero que entre los cuatro fundadores, Susan Barradas, Amalia Santiago, Andrés Cruz y Damna, juntaron a través de préstamos de familiares y amigos.

No han recibido ayuda gubernamental o de alguna institución u organización. El único apoyo con el que cuentan es el de mentores que han conocido en iLab o de la gente que poco a poco se ha relacionado con el proyecto.

Los niños son quienes le darán forma a Nono, ya que todavía no tiene forma.

“Para decidir la figura del muñeco hemos ido a escuelas y le hemos pedido a los niños que dibujen cómo se imaginarían al juguete. Les contamos una historia sobre el Nono, les decimos que no tiene forma por lo que les decimos que nos ayuden a dársela y, a través de dibujos que hacen, hemos comenzado a darle una figura. Algo que todos los pequeños piden es que sea de colores”, comenta Damna.

Su siguiente paso es que durante la Semana del Emprendedor, que se realizará del próximo 3 al 8 de octubre,  difundan su proyecto y ver si pueden conseguir inversión y alianzas.

Estos emprendedores necesitan un millón de pesos para culminar el primer lote de Nono, el cual son 10 muñecos que les serviría para llevarlos a las instituciones para que lo conozcan.

Su plan a futuro es que Nono pueda ser comercializado en tiendas o jugueterías especializadas. Su meta es que salga a la venta en menos de mil pesos.