Exigencia

2 febrero 2017
10:40 hrs
Mario Noriega Villanueva

 

Muy cierto y así lo marca el artículo 39 del marco jurídico nacional: “La soberanía reside esencial y originalmente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo” y precisa “se instituye para beneficio del pueblo. Éste tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”. En efecto, de acuerdo con el movimiento de “La Nueva Constituyente Ciudadana y Popular en el País”, es tiempo de un nuevo marco jurídico que sustituya a la anacrónica y tantas veces modificada y alterada  Constitución Política Mexicana, que nació con Juárez, en 1857 y cobró vigencia plena con Carranza en 1917. Toda la razón del mundo de este movimiento en pro de la nueva Constitución Política, para adecuarla a la realidad y debidamente actualizada con enfoque a futuro, pero no a capricho ni para propiciar el enriquecimiento de unos cuantos que conforman la clase política que se despacha con la cuchara grande y se queda con el dinero de los mexicanos, entregando sus recursos naturales, ya saben a cambio de qué.

El máximo marco jurídico de la nación, ha merecido modificaciones, reformas o adecuaciones –para el caso da lo mismo porque se hicieron no para beneficiar al pueblo, sino para irlo entregando y matando de hambre, así como preferentemente ir enriqueciendo a la clase política–. Así, desde el sexenio de Miguel de la Madrid. Pasando por Carlos Salinas de Gortari –el dueño de México–, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa y el más sumiso a los intereses del extranjero –Estados Unidos preferentemente–, Enrique Peña Nieto, en 308 ocasiones pasando por sobre los intereses de los mexicanos para subordinar todo a favor de extraños, por eso el hocicón de Donald  –no el pato–, sino Trump, se expresa de México y los mexicanos, como Woodrow Wilson y su secretario de Estado Robert Lansing, por los años 1913 a 1921 y nos trata con la punta del  zapato, ante un supuestamente espantadizo ratoncito.

Solo le vemos un detalle que puede frenar esta propuesta: que los mexicanos tan corrompidos  sobre todo en época de elecciones, cuando los candidatos y sus partidos, engañan al pueblo con mendrugos convertidos en despensas con artículos echados a perder, caducados, dinero, plásticos, lapiceras, llaveros, gorras, playeras de ínfima calidad, pagados con el mismo dinero de ellos, los comprometen a votar por determinado partido y luego en el poder, hacen todo empobrecido, al borde de la hambruna y listo para la tumba. Si alguien quiere que deglutir dulce de Puebla porque además, es cierto, para nadie es desconocido eso y muchas más perversas estrategias que los dueños de los partidos políticos utilizan para maniatar al pueblo.

Lo que el movimiento esgrime es cierto. Su señalamiento cualquiera lo conoce_ “En los últimos 30 años, con los tratados neoliberales, los dueños de los grandes de una clase gobernante voraz y criminal, han ido destruyendo progresivamente nuestra Carta Magna” para arrasar nuestros recursos estratégicos y como los gobernantes son como el avestruz, por el interés de hacerse más ricos, hasta la saciedad, pues dejan que hagan de ellos lo que quieran y entregan al país. Será interesante darle seguimiento a este Movimiento, porque si es capaz de hacer que los mexicanos rompan con todo ese sojuzgamiento, ¡cuidado! Porque puede que se haga realidad lo que mandata el artículo 39 de la Constitución, al que aludimos en principio.

Sugerencias, críticas y comentarios: marionv8@hotmail.com

NR. Esta es opinión personal del columnista.