Fallece la leyenda del rugby sudafricano Joost van der Westhuizen

Arrogante y provocador en el campo, se ganó la compasión de miles de aficionados por la manera en que afrontó la enfermedad, un trastorno neurodegenerativo

Foto: AFP
6 febrero 2017 || 11:14 || Agencia AFP
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El legendario medio scrum sudafricano Joost van der Westhuizen, campeón del mundo en 1995, falleció este lunes a los 45 años a causa de la enfermedad de Charcot, un trastorno neurodegenerativo incurable que le fue diagnosticado en 2011, anunció su fundación “J9”.

“Con una gran tristeza confirmamos la muerte de Joost. Nos ha abandonado en su casa, acompañado de sus familiares”, publicó la asociación “J9”, en su página de la red social de Facebook.

El exjugador ingresó en el hospital el sábado en estado crítico con graves problemas respiratorios. Los doctores le habían dado de dos a cinco años de vida, desde que se conoció que padecía esta enfermedad degenerativa.

Van der Westhuizen disputó 89 encuentros con los Springboks hasta que se retiró en 2003.

Considerado como uno de los mejores medio scrum de todos los tiempos, junto con el galés Gareth Edwards, el sudafricano ganó el Mundial de 1995 en su país ante la Nueva Zelanda de Jonah Lomu.

Sus duelos épicos de hace dos décadas con el australiano George Gregan o el neozelandés Justin Marshall quedarán para siempre en la memoria de los aficionados al rugby.

“Siempre nos acordaremos de él como un increíble jugador de rugby”, recordaba recientemente Gregan en una cena en honor de ‘Joost’, como era conocido en Sudáfrica.

“Era un jugador mágico, podía casi ganar un partido él solo”, añadió Marshall.

– Icono del Mundial 1995 –

‘Joost’ fue diagnosticado de la enfermedad de Charcot en 2011, una dolencia que paulatinamente le impidió hablar y caminar.

El gran momento de su carrera fue sin duda la final del Mundial 1995, en el vibrante Ellis Park de Johannesburgo, donde ofreció un pase decisivo para poner a Joel Stransky en la posición perfecta. Luego llegó el drop que permitió a Sudáfrica su primer título mundial al ganar 15-12 a los míticos All Blacks de otra leyenda desaparecida, Jonah Lomu.

Este título fue uno de los mitos fundadores de la nación arcoiris, aunque ha quedado manchado por las sospechas de dopaje, según las que algunos jugadores sudafricanos habrían tomado sustancias prohibidas provocando enfermedades poco comunes, como Van der Westhuizen.

Pero ninguna prueba científica ha certificado que exista un vínculo entre estas enfermedades y un posible dopaje.

La popularidad de ‘Joost’ en Sudáfrica no paró de crecer, como se pudo constatar en la vibrante ovación que le regaló el público en el descanso de un partido contra Nueva Zelanda en 2014, cuando apareció sostenido por sus dos hijos.

Con 38 tries, un número inhabitual para un medio scrum, fue durante mucho tiempo el mejor anotador de los Springboks, antes de ser superado por Bryan Habana.

Puro producto de los Blue Bulls de Pretoria, que dominaron durante décadas el rugby sudafricano, ‘Joost’ revolucionó el papel del número 9.

– Fundación para sensibilizar –

Gracias a su juego imaginativo y lejos de los estereotipos del medio scrum como simple pasador, sabía aprovecharse de su velocidad y de su potencia para romper las defensas con largos ‘raids’ en solitario.

Una vez retirado en 2003, Van der Westhuizen inició una carrera como comentarista de televisión. Pero su nueva vida fue golpeada por un vídeo filtrado en 2009 en el que mantenía relaciones sexuales con una desconocida y esnifaba polvo blanco.

“Lo que he hecho va en contra de todos mis principios”, dijo la leyenda cuando presentó sus disculpas en público.

 

Su esposa, la cantante Amor Vittone, que le dejó debido a este caso, volvería a su lado para luchar contra le enfermedad que comenzó a notar por tener una ligera debilidad en el brazo derecho.

“Cuando fui diagnosticado, tuve que salir de un estado de depresión constante”, explicó.

“¿Es que voy a quedarme en casa y apagarme lentamente o es que voy a estar activo en la medida de lo posible y rodearme de personas positivas?”, se preguntó.

Arrogante y provocador en el campo, se ganó la compasión de miles de aficionados por la manera en que afrontó la enfermedad.

Gracias a su fundación J9 intentó sensibilizar al gran público sobre las enfermedades neurodegenerativas y viajó a Estados Unidos e Inglaterra para participar en ensayos clínicos destinados a encontrar un remedio.