Fidel Herrera, Javier Duarte, Miguel Angel Yunes: el holocausto jarocho

22 enero 2017 || 23:31 ||
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CLAROSCUROS
José Luis Ortega Vidal
Un tema escalofriante: la muerte de niños enfermos de cáncer vinculada a la corrupción institucional -individual y colectiva- se abandona en archivos de dependencias de salud y de procuración de justicia.

El cáncer se liga a la mortalidad por antonomasia pero es atendible y salvable bajo determinadas condiciones médicas que dependen –desde luego- de circunstancias económicas.
Este último elemento convierte al cáncer y otras enfermedades mortales en un tema social; en un compromiso del Estado; en rubro de justicia y de evidente rostro humano.
Lo ocurrido en Veracruz puede estar ocurriendo en otras partes del país por razones de pobreza sistémica.
Aquí, empero, se destapa y remite la memoria a los actos de lesa humanidad experimentados por Joseph Goebbels en la Alemania nazi.
La corrupción en el sector salud veracruzano se ”olvidó”, se archivó, se empolvó no obstante haberse hecho pública por lo menos desde el final del sexenio de Fidel Herrera Beltrán -2004-2010- y los inicios del gobierno de Javier Duarte, electo para el periodo 2010-2016-.
De pronto el asunto se “resucita” a cinco meses de que en el estado donde se ha generado este holocausto se lleven a cabo elecciones para el relevo de sus 212 alcaldes.

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Hay dos elementos evidentes, conectados irremediablemente pero que es sumamente necesario separar para no caer en la trampa de tirios y troyanos.
Se tiene a los gobiernos de Miguel Alemán, Fidel Herrera y Javier Duarte como los más corruptos en la historia de Veracruz.
La deuda que mantiene al borde de la quiebra las finanzas estatales empezó desde el gobierno alemanista con la herencia de 3 mil 500 millones de pesos en pasivos.
Con Fidel Herrera Beltrán la deuda llegó a los 20 mil millones además de haber colocado 10 mil millones de pesos del futuro patrimonio financiero veracruzano en bonos bursátiles, lo que en la práctica representa una deuda aunque en términos técnicos se evada tal reconocimiento.
Es decir, el gobierno fidelista se gastó el dinero que debería ser entregado a próximas administraciones.
Con Javier Duarte llegamos a la locura: deudas de corto plazo en compromisos bancarios por el orden superior a los 43 mil millones de pesos; pasivos que se deben cubrir a corto plazo en rubros diversos que ascienden a unos 40 mil millones de pesos y la deuda a proveedores diversos por 17 mil millones de pesos.
No hay otra explicación para que la deuda de una entidad federativa ascienda de 3 mil 500 millones de pesos a cerca de 100 mil millones de pesos –o más porque aún se investiga el tema- en un plazo de sólo 12 años, sin que medie la corrupción interna en los gobiernos de ese estado y la complicidad de la estructura financiera y procuradora de justicia federales.
Sabemos hoy que Javier Duarte creó las empresas fantasma como una forma de saquear a Veracruz; también desvío dinero asignado a obras públicas en comunicación, educación, salud. Es decir, mucho de lo que se debe, en realidad paró en cuentas, compras, derroches, incremento patrimonial de Duarte y sus cómplices.
Pero tales acciones de corrupción no nacieron con el gobernador prófugo sino desde el sexenio de Fidel Herrera Beltrán, quien heredó por lo menos el 20 % de la deuda hasta hoy ubicada en Veracruz.
Javier Duarte –sin el perfil político para ser gobernador- fue impuesto por Fidel Herrera para que le cubriera la espalda ante su propio saqueo financiero pero el relevo en lugar de limpiar una cristalería llena de vómito la hizo pedazos y comprometió política y legalmente a su predecesor.
¿Por qué no han sido detenidos Javier Duarte y sus cómplices? Hay una red de por lo menos cien personajes que operaron su saqueo y se quedaron con buena parte del robo. La explicación sobre la impunidad vigente nos dirige a Los Pinos y la Secretaría de Gobernación. Es necesario, pues, seguir la ruta del dinero para dar con todos los culpables.
Javier compartió parte de lo robado a niveles altos y su detención pone en peligro nombres, figuras y estructuras de poder igual de corruptas que las veracruzanas.
Duarte de Ochoa será detenido cuando exista el control de daños sobre su exhibición pública en una cárcel. De no existir ese control de daños a Javier no se le detendrá o su vida correrá peligro: él es parte de la mafia que nos gobierna y ahí las reglas son así.

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Fidel Herrera Beltrán renuncia al Consulado en Barcelona, España, el pasado fin de semana por dos razones:

a) Ya era insostenible dado el escándalo del saqueo en Veracruz –que lo incluye- y por el caso de la compra de medicamentos clonados o caducos en la Secretaría de Salud de Veracruz en los sexenios 2004-2010 y 2010-2016 que es también tema internacional.
Estos medicamentos ilegales implican el desvío de millonarios recursos que fueron a parar a los bolsillos de la mafia en el poder veracruzano durante doce años pero también representaron la potencial muerte de gente –niños y adultos- que requerían la atención pública por sus escasos recursos y se apegaban al programa del Seguro Popular al carecer de acceso a instituciones médicas como el IMSS, ISSSTE, PEMEX o las que pertenecen a las instituciones armadas y que en los hospitales como el Centro de Cancerología de Xalapa –la capital veracruzana- recibían agua destilada en lugar de medicamentos especializados para quimioterapias.

b) El otro motivo por el que Fidel Herrera Beltrán retorna de Barcelona a México es el mismo que –en parte- ha motivado a Miguel Angel Yunes Linares a ventilar el 16 de enero pasado el tema del agua destilada en lugar de quimioterapias: el PRI, su partido, lo pondrá en la trinchera por las 212 alcaldías en juego este año.

Dicho de otro modo: sobran elementos para determinar que efectivamente en Veracruz un amplio número de personas fue atendida con medicamentos caducos o falsos durante la docena trágica de los gobiernos de Fidel Herrera y Javier Duarte.
Antonio Nemi Dib, ex Secretario de Salud en el sexenio duartista, afirma haber denunciado el caso ante la Procuraduría de Justicia pero si se duda al respecto es un hecho comprobado que sí ventiló públicamente la existencia de graves irregularidades en la SS.
En torno a este crimen de lesa humanidad que recuerda el holocausto judío resulta un compromiso histórico exigir justicia.
Sabemos la impunidad en que vivimos pero no es un tema que se pueda volver a soslayar de ninguna manera ni de parte de las autoridades cínicas ni de parte de la sociedad indiferente.
Desde otra perspectiva, es necesario entender que frente a este drama estamos ante una lucha por el poder que pasa por elementos electorales.
El PRI veracruzano está descabezado y dividido como nunca.
Encuestas, análisis, información que surge de sus entrañas lo colocan en el tercer lugar de los comicios del 4 de junio venidero.
La lucha, de seguir las cosas así, sería entre dos fuerzas: el PAN/PRD que llevó al poder al gobernador Miguel Angel Yunes Linares y MORENA, el partido de Andrés Manuel López Obrador que capitaliza la inconformidad social creciente aquí como en el país.
Un dato relevante: Fernando Yunes Márquez, Senador de la República desde el primero de septiembre del 2012, es hijo del gobernador Miguel Angel Yunes Linares.
¿Por qué, si el crimen que representa la adquisición de medicamentos clonados y caducos y la atención a niños enfermos de cáncer con agua destilada y no con quimioterapias, ya se conocía desde el 2010, 2011 y se habría denunciado formalmente entre los años 2013-2014, el senador panista y veracruzano Fernando Yunes Márquez no actuó al respecto?
¿Por qué su papá ventila un caso que demanda justicia nacional e internacional basada en investigaciones científicas e imparciales, en un año electoral y después de cuatro años de que su hijo arribó como legislador a la cámara alta del Congreso?

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¿Cuántos niños murieron por recibir agua destilada en lugar de quimioterapia?
José Narro Robles, Secretario de Salud a nivel federal ha enviado a investigadores para determinarlo.
¿Por qué hasta hoy, don José? ¿Por qué hasta hoy, Miguel Angel Osorio Chong? ¿Por qué hasta hoy, Enrique Peña Nieto?
Si a Javier Duarte no se le ha detenido ¿Se detendrá a Fidel Herrera Beltrán por estos y todos los hechos deleznables que ha sufrido Veracruz durante los últimos años?
El pasado 19 de enero, en el contexto de una rueda de prensa, pregunté a Miguel Angel Yunes Linares si los crímenes de enfermos de cáncer que él denuncia ocurrieron en Veracruz, constituyen un crimen de estado…
La respuesta del gobernador fue que no está en condiciones de hacer tal afirmación pues el tema corresponde a las autoridades judiciales y él, como autoridad ejecutiva y ser humano, sólo lo denuncia.
Evidentemente sí es un crimen de estado que abarca las instancias estatales y federales e incluso puede abarcar responsabilidades municipales en algunos casos.
Estamos ante una clara mezcla de una política criminal con circunstancias electorales.
La justicia no existe en Veracruz ni en México.
Existen intereses y éstos se imponen dependiendo de quién gane o pierda el poder.
Existe, en el país, una política económica que permite o promueve la muerte de la gente bajo condición de pobreza.
De modo tal que algunas respuestas a muchas de nuestras interrogantes sobre este tenebroso caso las encontraremos el 4 de junio próximo, en el marco de las elecciones locales.
Muchas respuestas más, de hecho, nunca las encontraremos.
Están enterradas o vueltas cenizas como los normalistas de Ayotzinapa y como las docenas de mexicanos desaparecidos durante la guerra sucia -60s y 70s- y la más reciente pseudo guerra contra el crimen organizado que a todas luces es un fracaso.