Fidel viene por la herencia

24 enero 2017 || 23:51 ||
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ALMA GRANDE

Fidel viene por la herencia

Por Ángel Álvaro Peña

A Fidel Herrera Beltrán la renuncia le favoreció y su comparecencia penal ante las leyes mexicanas le beneficiará. Por lo menos esa es la manera en que el ex gobernador ve su destino personal y familiar en Veracruz.

Porque desde hace algunos años Veracruz se convirtió en la tierra prometida de los criminales y los delincuentes de todo tipo, y Fidel quiere aprovechar las aguas turbias para imponer no sólo su criterio sino a su hijo como el próximo gobernador de la entidad, como él y otros de sus correligionarios saben perfectamente que el buque llamado PRI, está hundiéndose, como en las tormentas en alta mar, las ratas son las que buscan salvarse primero, aunque sea en una tablita. Esa tablita se llama Partido Verde y se convertirá, en poco tiempo, en el transatlántico que pueda llevar a Javier Herrera Borunda a la gubernatura de Veracruz si las leyes del país son flexibles y la impunidad se impone en la entidad, como se ha impuesto hasta ahora.

El gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, en su afán por limpiar el estado, da a conocer una serie de anomalías en la compra de medicamentos para enfermos con cáncer desde la administración de Herrera Beltrán, éste, en un juego de inteligencias, renuncia forzadamente, con el pretexto de defenderse y “hacer política”.

Bajo advertencia no hay engaño pareciera decir el de Nopaltepec, y ya está en tierra veracruzana, donde lo que menos le interesa es demostrar su inocencia. Para eso están los abogados, él viene a hacer política, aunque diga que quiere defenderse solo. A preservar el apellido en la casa de gobierno, a imponer a su hijo Javier como candidato del Verde, del que es diputado federal, militante, desde hace muy poco tiempo, ya que desde 1998 militó en el PRI, partido al que renunció al ver que el barco se hundía irremediablemente. Entre quienes atentaron contra ese barco llamado PRI, está su propio padre Fidel Herrera, quien al realizar una serie de quebrantos financieros, robos y todo tipo de anomalías durante su reinado en el feudo de Veracruz, debió enfilarse hacia Barcelona, donde el gobierno federal le tendió un puente hacia la impunidad.

Así, Javier Herrera Borunda es el principal motivo del regreso de Fidel.

Javier Herrera Borunda es un chico Ibero, miembro de la fundación Stand up to Cancer, donde ha encabezado campañas de recaudación de fondos para la investigación del cáncer, enfermedad con la que se acusa a su padre de lucrar.

El primer paso de Fidel Herrera es tener en el próximo presidente del PRI en la entidad un alfil que favorezca sus deseos y coloque alfombra roja a su hijo hacia la candidatura del Verde, sabemos que verde y PRI son aliados hasta la muerte, ahí hay lazos de todo tipo, desde complicidades hasta nexos de sangre.

El PRI desmembrado y herido de muerte es el primer trofeo de guerra. Manlio Fabio Beltrones y Héctor Yunes Landa, impulsan a Jorge Moreno Salinas, quien manejara la campaña del segundo, con resultados pésimos, tanto que se pensó que había vendido su propuesta al contrincante; Fidel Herrera y Pepe Murat -que nadie se explica su presencia en Veracruz-, quieren imponer a Silvio Lagos Galindo o a Jorge Carvallo.

Todos ellos con perfiles identificados con los intereses de quienes mueven los hilos.

Hay otros dos candidatos que podrían equilibrar el fiel de la balanza, el delegado del ISSSTE, Renato Alarcón Guevara, un candidato de gran potencial y de conducta intachable, de los que algunos no quieren dejar llegar.

Sin embargo, se debe nombrar con mucha precaución, porque debe ser un hombre con consenso en el estado más que en la capital, y que sea de una disciplina firme y probada como para fortalecer al partido y dejar a un lado fines personales o llevar a su tribuna consignas que pudieran afectar aún más al partido.

El líder natural de los priistas en la entidad es un empresario, no sólo de probada honestidad sino con proyectos propios que llevarían al partido a recuperar los espacios perdidos el año pasado.

Así, la precisión en la decisión descarta a muchos de los arriba mencionados y deja solo a uno de los hombres que más ha trabajado por el estado desde su diferentes instancias y agrupaciones como es el caso de José Luis Santiago López, del Instituto Político Empresarial.

La imposición de los hijos en los puestos políticos que ocuparon sus padres, en una especie de borrón y cuenta nueva, donde se apela a la mala memoria de los mexicanos en general, y de los veracruzanos en particular.

Porque además de las fechorías de Fidel Herrera, habrá que adjudicarle mucho de lo ocurrido en el estado a causa del encarguito que le dejó a Veracruz, un ente con vocación de delincuente llamado Javier, igual que su hijo, pero de apellidos Duarte de Ochoa.

Porque no sólo Duarte estaba recomendado por Fidel, sino que lo consideró públicamente mejor que él, pero no dijo para qué.

Aunque pareciera que Fidel renunció por decisión propia no fue así. La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado exigió a la Secretaría de Relaciones Exteriores la renuncia obligada de Fidel Herrera como cónsul de México en Barcelona, España.

Angélica de la Peña, del PRD, exigió que el político priísta fuera traído a México para que rinda cuentas sobre la aplicación de medicamentos falsos a niños con cáncer durante su periodo como gobernador de Veracruz.

Sigue mintiendo Fidel.

Por su parte el gobernador, Miguel Ángel Yunes, comentó que el gobierno federal hizo bien en pedirle a Fidel Herrera la renuncia al consulado de Barcelona, de la misma manera que hizo mal nombrándolo en ese puesto.

“Era sabido que Herrera es un pillo y que él inició la etapa de desastre en Veracruz y la continuó designando a un encubridor”, remató el gobernador. Precisó que se debe aplicar la ley en este caso y confió en que Herrera no se dé a la fuga, como su sucesor, quien seguramente huyó con ayuda de sus cómplices, personas que siguen en contacto con él.

En el PRI de Veracruz despacha una mujer del centro del país, de Aguascalientes, quien compitió por la gubernatura de ese estado y la perdió. No quiso regresar a la Profeco, de cuya dirección general, renunció para ir a la campaña por una gubernatura que consideraba segura. De Aguascalientes a Xalapa hay más de 750 kilómetros y una idiosincrasia muy diferente. Esto lo sabe Fidel y quiere influir en ese vacío de poder que el PRI dejó en nombre de la inexperiencia de su líder nacional.

Como dice Santiago López, es tiempo de unidad y de buscar coincidencias, pero no de relegar, marginar y aislarse del mundo para conseguir impunidades dentro de un partido que de no ser rescatado por un líder disciplinado e institucional podría perder su registro en Veracruz, luego de ser uno de sus bastiones electorales más importantes.

El nuevo presidente del PRI en Veracruz, luego de los embates económicos, políticos y sociales de Javier Duarte y sus cómplices, y ante las próximas elecciones, ya debería estar trabajando, pero una mano oculta en los entretelones de la política veracruzana y federal esperó a que Fidel Herrera llegara de Barcelona para influir en una decisión que debe ser de los priistas veracruzanos únicamente… Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

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*Esta es versión personal del columnista