Flavino y Gómez Pelegrín se quieren ‘lavar las manos’

3 noviembre 2016
19:44 hrs

La insoslayable brevedad

Javier Roldán Dávila

De los arrepentidos será el reino de los cielos…lástima que no funcione para las leyes del César

Flavino Ríos Alvarado, gobernador interino de Veracruz, que antes se desempeñó como empleado de Javier Duarte al ser titular en la Secretaría de Educación y en la Secretaría de Gobierno y Antonio Gómez Pelegrín, con más de un año como secretario de Finanzas, buscan justificarse de cara a la ciudadanía, además del próximo gobernador, admitiendo que Veracruz no tiene forma de enfrentar sus compromisos financieros, pero evitando asumirse como corresponsables del grave problema.

Desde luego, ninguno de los dos reconoce que como pilares del gobierno estatal (el brazo político y el financiero), tenían la obligación ética y por ley, de denunciar todas las irregularidades que ahora declaran, porque al no hacerlo, por omisión, se convierten en cómplices.

En lo que toca a Flavino, quiso vender la idea de que en los pocos días como encargado del gobierno, las cosas cambiaron: que si abrió las puertas del Palacio, que si viaja vía terrestre por austeridad, que si atiende a todo mundo, que si bla, bla, bla. Todo fue en vano, faltó a la verdad con lo del supuesto rescate por 11 mil mdp y después del encuentro de Yunes Linares con el presidente Peña Nieto, quedó reducido a casi nada.

Por su parte, Gómez Pelegrín, sale a eludir el bulto y dice a voz en radio que él siempre le dijo a Duarte del grave problema financiero y de lo inconveniente de usar el presupuesto etiquetado para otros fines. Sin embargo, lo que el aún secretario de Finanzas no precisa, es que haiga sido como haiga sido, al explicarle a su patrón que no debían hacer tal o cual cosa, pero que a pesar de todo éste las hacía, pues simple y llanamente las avaló.

A Flavino y Antonio, se les olvida que ellos fueron los encargados de reprimir y darles atole con el dedo a los jubilados que han exigido el pago puntual de su pensión.

Esperemos que no salgan con aquello de: “me someto al juicio de la historia”, porque francamente, ya se convirtió en un lugar común.

Se tendrán que someter a otro tipo de juicios, por lo pronto, el de Fuenteovejuna, ya lo perdieron.