Golpe seco a los pillos de salud

13 febrero 2017
11:57 hrs
Jorge Miguel Ramírez Pérez

Desde que el Estado como tal, asumió el compromiso social en todo el mundo que llamamos occidental, y por primera vez en Alemania con Bismarck en 1867 nacieron los derechos sociales o de segunda generación; lo que antes fue durante siglos fundamentalmente resorte de las iglesias: la educación, el asistencialismo y la salud; tomaron un impulso primordial en las políticas públicas de manera creciente, al grado de que la vocación por la caridad se vio en competencia por la inclinación por el servicio, lo que ponía en fuertes cuestionamientos cualquier desviación o error, que podía ser magnificado en detrimento de la autoridad estatal sobre lo social.

En México que inscribió sus anhelos sociales hasta en el texto constitucional en 1917, el esfuerzo de los gobiernos se encaminó a atender de manera consistente los compromisos sentidos por la población, en especial el de la salud que escaló en inversiones de complejos hospitalarios monumentales y en la creación de instituciones especializadas en enfermedades y epidemias, así como en las áreas que elevaran la calidad y la certeza del mejoramiento del servicio en términos de avance medico, tecnológico y en la preparación de los profesionales de esa noble vocación.

Veracruz un estado con potencial y en uso de realidades concretas propias, no fue menos y si algo hay que apuntar es que todos los gobernadores menos los dos anteriores, hicieron lo posible por mejorar en el tema, porque además históricamente Veracruz, como puerta con Europa desde los siglos pasados era el receptáculo de enfermedades y epidemias que con un clima propicio hacían mella en la salud tanto de los habitantes del estado, como de la penetración de males que había que controlar hacia el altiplano.

Pero bastaron dos sexenios para sumir los avances que se habían ido acumulando en décadas en salud, al grado que como dijo un experto, las comparaciones del sistema con los índices internacionales, parecen datos que coinciden con las condiciones adversas que se enfrentan en Haití, un país con los números mas desventajosos en esta región del mundo. Con la agravante de que se traficó con medicamentos descompuestos o falsos a propósito, con frialdad criminal y socarrona. Jugando con la vida de los confiados pacientes.

Así que jalar un tren a brazo partido, completo, pesado, con necesidades y resabios; no suele ser una buena receta, pero tal vez la única, si en principio la forma de enfrentar el problema, es asumir la responsabilidad y buscar las soluciones para reactivar un gigante dormido, lo que se está haciendo con los proyectos abandonados, como en paralelo, también buscar el resultado de un diagnóstico técnico administrativo ejemplar y bien construido, que se orientó a lo legal, lo penal en su caso, para tomar decisiones coherentes, serias, sin amenazas u ocultamientos que no tengan el soporte de la ley, para castigar con su peso, un daño mayor a los veracruzanos.

Porque son varias cosas las que se logran con la denuncia del jueves, que me parece algo fuera de lo común, en principio expresan un serio señalamiento a atajar mediante la ley, su burla y desprecio.

Y a dejar en claro que los funcionarios no deben, ni pueden perdonar un daño que fue a los veracruzanos, a sus vidas y patrimonio público y no a las autoridades como personas o a sus recursos. Por lo que no está sujeto a una negociación discrecional como se estilaba, lo afectado.

Ésta es una denuncia de tipo vertical, empezando por arriba y no como las típicas denuncias que arremeten contra los empleados menores, que se convierten en su mayoría, en cómplices involuntarios, que temerosos de un eventual despido, meten la pata, por los que sí se van en grande. Aquí encabezan los jefes de la banda de lo que tiene visos de crimen público organizado: los exgobernadores. ¡Bien por eso!

También están los titulares de la secretaría, los especuladores con la salud, que por congraciarse o estar de acuerdo con el tinglado premeditado. Seguramente recibiendo una parte por ello. Lo que ya se sabrá; porque es el estilo en la tradición de la corrupción, del trato de los subordinados que en realidad son los jefes de la operación negra: “haz lo que tengas que hacer y no me digas las instrucciones que traes… “. Y en esa lista, están todos, los que alegan ser blancas palomas y traen cola y los que operaron fuerte; hasta los que dijeron: “yo no me meto, pero no me dejen afuera”.

Por supuesto, también están los amos administrativos, los abusivos que se creían dueños de todo: del personal, del mobiliario, las medicinas, vehículos, comisiones, viáticos, pagos, etc. y sobre todo la estrategia de alta especialidad de la simulación de suministros, los caducos, facturaciones, concursos, adquisiciones y todo el andamiaje de crimen de grandes cantidades de dinero defraudado, proporciones jamás imaginadas que envalentonados con el madrinazgo del poder, hicieron y deshicieron la salud de los veracruzanos.

Y no faltan en la denuncia, los extorsionadores en su papel de auditores y vigilantes de los recursos, que se dieron a la infame tarea de “sacar limpias las cuentas” de los hampones, de validar sus procesos y de hacer observaciones párvulas, para quedar bien, con el de arriba o su esposa y cobrar generosamente, porque ni modo que sean los dueños del patrimonio del estado y con esplendidez perdonaran lo esquilmado, cuando han estado echándose heces entre ellos, con descaro, abiertamente haciendo gala de cinismo.

Por fin me felicito que un proceso se ataque integralmente, nunca creí ver algo así en mis años de observador y participante de la vida política. Tampoco se traduce la acción en una interpretación de venganzas, como siempre ha sido; sino en un merecido inicio, de poner los elementos, para que se aplique la justicia, con firmes visos de imparcialidad, independientemente de posiciones políticas, alcances y potencialidades de los que puedan operar en el terreno del poder, indistintamente de su patriciado u origen social, o de las relaciones que hablen a favor de ellos y sus habilidades legales o incluso, no importando los nexos de la posibilidad para chantajear mucho más arriba.

Como debe ser. Están en la lista para devolver, aclarar y aventar a los que tengan que aventar, porque solos no se la van a acabar.

*Esta es la opinión personal del columnista.