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16 febrero 2017 || 11:13 || Mario Noriega Villanueva
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Todo mundo está consciente de que “la guerra” apenas empieza y saben que no bastó  más, que llegara de retorno a México, Fidel Herrera Beltrán, para que los demonios se soltaran. Esa es la apreciación de casi la generalidad de los ciudadanos veracruzanos y muchos otros que no lo son, quienes se han ido a los antecedentes y bueno, no hay por qué no pensar que en efecto, esto apenas empieza.

El gobierno del cambio, empezó bien, pero se fue de la lengua y muy temprano, por eso es que se han dado reacciones muy violentas de quienes sintieron la agresión por las acciones de este gobierno, que pudo haber no cantado victoria tan pronto, demasiado pronto, sino seguir con su plan u operativo como le hayan denominado cuando las cosas indicaran que en efecto, la delincuencia va cediendo ante el empuje de las fuerzas de seguridad: Marina, Ejército, Policía Federal, Policía Estatal, etc., pero…

Cuando se concretó la detención de aquellos 35 en esta ciudad, inmediatamente después empezó a repuntar la violencia, en lo que se considera un reto a todas las fuerzas de seguridad y desde luego al Gobierno, no solo del Estado, sino Federal, porque ya ven, aparecen ciudadanos muertos por todos los rumbos del estado, sin que los elementos de las distintas corporaciones de seguridad, hayan podido detener a los responsables.

Fidel vino a defenderse y eso está haciendo a su muy particular estilo y Miguel Ángel Yunes Linares, intenta pero no puede, detener la ola de violencia que se ha desatado y que tiene en el pavor a los veracruzanos, con el Jesús en la boca, pero maniatados porque no pueden hacer nada. En mayo del 2015 cuando Javier Duarte estuvo en Poza Rica y sostuvo una reunión con los sectores de la ciudad así como con los titulares de las corporaciones que participan en el operativo “Veracruz Seguro”, según él, tenían pelos y señales de los delincuentes, es más, pasó hasta gráficas de ellos, por los que irían pero nunca fueron.

En la primera visita oficial que Miyuli hizo a la ciudad del oro negro, palabras más palabras menos, dijo lo mismo, aunque no pasó gráficas como su antecesor, pero bastó que llegara Fidel, para que “el diablo se desatara” y que los ciudadanos estén como dijimos anteriormente “con el Jesús en la boca” e invocando utopías como la oración del obispo José Trinidad Zapara Ortiz: “Da acierto a las decisiones de quienes nos gobiernan. Toca el corazón de quienes olvidan que somos hermanos y provocan sufrimiento y muerte”. Y clama “Dales el don de la conversión”. O ¿acaso no se ve imposible eso?, porque ni los gobernantes actuarán de verdad en defensa del pueblo, ni “los que provocan sufrimiento y muerte se convertirán. Sería la plegaria de monseñor lo que quieren los veracruzanos, pero se ve  prácticamente imposible. Cada grupo de poder tiene su propia estrategia y buena o mala, no se saldrán de lo que tienen programado, por eso los veracruzanos viven una era de terror como jamás nunca la habían tenido y no les queda sino rezar, elevar sus plegarias al Supremo Hacedor, para que cuando menos en sus familias no tengan que llorar la desaparición física de algún familiar. La fuerza de la oración sobre todo cuando es colectiva tiene un gran poder. Ojalá y la realicen todos los pozarricenses en particular y los veracruzanos en general, incluidos también los gobernantes.

Sugerencias, críticas y comentarios: marionv8@hotmail.com