Intereses partidistas

9 octubre 2016
20:34 hrs

Del Cajón del Director

Por Julio Fentanes

A partir de ahora y buena parte del 2017, antes de que empiecen las campañas del próximo año, los partidos políticos estarán en el ojo del huracán, y se someterán a presiones internas que ojalá favorezcan a los ciudadanos en este sistema político y de gobierno que vivimos en México.

Resulta que Margarita Zavala va en caballo de hacienda rumbo a ser la candidata del PAN, este fin de semana tuvo un encerrona con su equipo de trabajo en todo el país, y su plataforma Yo con México, para definir posturas frente a lo que viene, Ricardo Anaya, aunque no tiene tamaños para candidato presidencial, es el dirigente de su partido y si bien no ayuda, si puede dañar mucho.

La esposa de Felipe Calderón es la promesa del regreso panista a Los Pinos luego de que a Enrique Peña Nieto, las cosas no le salieron tal y como las planteaba, al menos es lo se ve superficialmente, hay que estar pendientes si en los próximos meses no brinca alguna figura más emblemática o si pueden conciliar intereses en beneficio de un bien común, como reza su eslogan político desde los tiempos de Gómez Morín.

Es probable que en pocos meses empiece a brotar la pus que hay en el andamiaje gubernamental, la galopante corrupción, los hermanos incómodos de secretarios de despacho y la violencia e inseguridad que no pueden parar o no quieren parar, tal vez porque los intereses de muchos  están ligados a la impunidad, de otra forma no se explica el México violento y de grandes robos que vivimos, y no solamente robos a mano armada en la calle o la carretera, no, robos descarados en asignaciones de obras públicas por ejemplo, donde solo van los cuates pero ni aun así trabajan, sino que prefieren pagar sobornos para que les firmen como si hubieran entregado las obras, y no las hacen o las hacen tan chafas que no duran ni para la inauguración, y si no cheque lo que digo, los flamantes contratistas de hoy en día, ganan una obra dando precios tan baratos que no es posible ni siquiera comprar el material para trabajar, pero eso no les importa siempre y cuando entre todos los involucrados se lleven una parte de lo que vale el contrato.

Por eso estamos como estamos.

En ese contexto es que Margarita Zavala se está moviendo para regresar a los azules al gobierno nacional. Los errores del sistema son muchos y muy graves, aunque debe recordar que su marido fue de los que privilegiaron contratistas e hicieron ricos a muchos funcionarios en su época gracias a la obra pública, solo hay que revisar la SCT de su tiempo y quienes asignaban los contratos.

Del otro lado, el PRD que se ha aliado en diferentes estados con el PAN, también enfrenta a sus propios demonios y la dirigente Alejandra Barrales a quien señalan de mucha cercanía con El Peje y los morenos, tienen que decidir si sigue en esa alianza que le dio votos o si va a sucumbir a la tentación de Andrés Manuel López Obrador que sabe que este es su último tren rumbo a Los Pinos, y es probable que no le alcance.

Alejandra Barrales fue una buena sindicalista, logró buenos contratos a su gremio, sabe de negocios, pero no de política, lució bien en la revista H para Hombres, hoy se debate entre el deber hacer y las tentaciones y eso es una lástima, porque nos urge una izquierda fuerte, muy fuerte en México para que sea contrapeso.

Miguel Mancera en la hoy CDMX, alguna vez Distrito Federal sería una carta fuerte también rumbo a la presidencial, aunque esta segunda parte de su sexenio, las cosas no pintan bien, la delincuencia es algo que se le está saliendo de control y aunque jura y perjura que el narcotráfico no invadió la capital de la República, los hechos dictan otra cosa. Él era una apuesta para regresar la dignidad a la izquierda.

En el PRI es casi un hecho que no le alcanzará al flamante dirigente Ochoa Reza para enderezar el timón del gran barco luego de las elecciones de este año. Manlio Fabio Beltrones es una pieza importante que será definitiva y definitoria para que el tricolor se recupere o acabe de hundirse y Ochoa desde luego no cuenta con él.

El triste desempeño de sujetos como Javier Duarte, César Duarte o Roberto Borge en sus estados como gobernadores, y antes Rodrigo Medina son un lastre que aunque los defiendan y no vayan a la cárcel por corruptos e ineptos en su trabajo de gobernar, la ciudadanía si lo tomará en cuenta, de hecho lo hizo en estos cuatro estados, Veracruz, Chihuahua, Quintana Roo y Nuevo León donde el PRI perdió.

Y aunque trata de maquillar el PRI todo el tiradero, no hay maquillaje que alcance a cubrir tal grado de putrefacción, la pintura cubre lo feo, pero lo apestoso no lo quita y cada día hiede más la vía pública.

Dante Delgado parecía que tenía una oportunidad de ganar Jalisco con su partido Movimiento Ciudadano con Enrique Alfaro, pero los presuntos nexos que le han aparecido con las mafias del crimen, puede que no lo dejen llegar. Esa era la carta fuerte que tenía, ahora necesita pensar en que debe regresar a la alianza que antes tuvo, con el PRD o con Morena, si aspira a seguir como un partido de izquierda opcional.

El PVEM seguirá siendo la rémora del PRI, ya llegó hasta donde podía, no le interesa crecer, sino no perder los negocios.

El PT pues ni para hablar de él.

Panal tiene la fortaleza de los maestros, pero debe jugar por nota, mover sus piezas pensando en lo que harán los de enfrente, como si fuera un ajedrez, porque aunque demostró solidez, desde que Elba Esther Gordillo cayó en desgracia, su partido también.

El PES, el gran fracaso y años tirados a la basura.

Y desde luego los candidatos ciudadanos no funcionan, ninguno tiene oportunidad real de ganar nada.

El Bronco en Nuevo León ganó, porque lo apoyaron los ricos que tenían que vengarse de Rodrigo Medina, pero hasta ahí, el hombre es de medio pelo para abajo, no tiene estatura y lo dicen las encuestas recientes que le dan casi el mismo grado de simpatía que Peña Nieto en su propio estado. ¿Se imagina?

Ojalá de esta crisis de partidos, los ciudadanos tengamos alguna ventaja.

Es justo quitar a los vividores de la política que no aportan nada a la gente, un ejemplo veracruzano, es el que dice que dirige el PRD, Franco Castán y los anteriores dirigentes.

Todos se han esforzado por hacerse ricos, y les ha salido bien.

Y sin esfuerzo destruyeron el partido, les salió mejor eso.

México necesita liderazgos comprometidos, no necesita Mesías ni políticos tramposos sean del color que sean.