Judas y el poder corruptor del dinero

11 Diciembre 2016
21:02 hrs

Diálogos con “El Negro” Cruz*        

Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. Juan 12:47

El dinero es un bien que nos ayuda a obtener riquezas materiales, es una suerte de mal necesario, norma nuestra convivencia de intercambio, regula el mercado pues, el problema es cuando nos volvemos adictos a las monedas, es cuando en vez de ganar, perdemos todo, paradójico, pero así es de cruento.

Judas Iscariote fue unos de los doce apóstoles de Jesucristo, el que lo vendió a los gobernantes de aquel tiempo, como el mismo Hijo del Hombre profetizó en la Ultima Cena.

Dice Juan 12: 5-6 en referencia al citado personaje:

¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.

En efecto, Judas fue el único de los doce apóstoles que solicitó su ingreso al círculo cercano del Mesías, pensaba que Jesús hacía campaña política, no es broma, lo sustenta la gran profetiza Elena G. de White. Así las cosas, el gran traidor se convirtió en el tesorero del grupo, era el responsable de entregar el dinero recaudado a las causas de los pobres. Bueno, aunque después de enterarnos de sus mañas, nos lo debemos de pensar.

La cercanía con el dinero y la falta de probidad, acabaron convirtiendo a Judas en el hombre que entregó a Jesús a las autoridades romanas, el pago por la delación fueron treinta monedas de plata, un beso fue la señal para indicar quien era el perseguido.

La verdad sea dicha, cuesta trabajo entender como alguien podía delatar a El Salvador del mundo por un puñado de dracmas, por ello, el suicidio fue la única salida que encontró el felón ante el tamaño de su incorrección.

En este sentido, nos trasladamos a nuestros días y vemos con profunda tristeza que Veracruz vive una calamitosa situación, no hay dinero para lo más elemental, los anteriores ‘tesoreros’ (Judas modernos) acabaron con todo, haciendo gala de una cachaza terrible, el dinero, ante su falta de templanza, los corrompió de manera brutal, es inaudito lo que estamos pasando.

Insisto, debemos respetar los designios del Señor, no es válido ni productivo pensar que podemos solventar nuestra vida a partir de vulnerar las leyes, trátese de las divinas o las de los hombres. La flaqueza del espíritu, tarde o temprano, nos pasa factura.

¿De qué nos sirve saquear si vamos a vivir a salto de mata?

El señor Iscariote vivió una gloria falaz, una vanagloria, lucró con la obra de Jesucristo, pasó a ser el infiel más repudiado de la humanidad, su nombre es sinónimo de desconfianza, dos mil años después sigue siendo vapuleado y despreciado ¿no se dan cuenta de esta situación los que pretenden violentar las debidas formas?

Todos, absolutamente, estamos en riesgo cotidiano de salirnos del buen camino, leamos las Sagradas Escrituras, reconvengámonos, admitamos nuestro ser falible, revisemos la historia para no volver a repetirla.

Las cosas son claras ¿por qué nos cuesta tanto trabajo entenderlas?