La Casa Veracruz

17 enero 2017
9:05 hrs

Por Gilberto Haaz Diez

*De Benedetti: “Quién lo diría, los débiles de veras nunca se rinden”.
Camelot.

 

El estilo personal de gobernar, en estos tiempos de la alta tecnología, nos permite ver y oír lo que uno quiera y desee, lo mismo en los celulares que en las Tablet. La tecnología a la mano del gobernante y el usuario. El gobernador Yunes Linares la utiliza frecuentemente, en el Facebook da sus conferencias de prensa y toca lo que considera importante, o lo que le pregunten. Ayer, recorriendo el tramo de Córdoba a Orizaba, le escuché sus explicaciones a los reporteros y periodistas. Tocó un tema que había tocado no hace mucho. El de la representación de la Casa Veracruz en CDMX, una casa que, asegura, tenía 40 personas casi sin hacer nada, porque trabajo no había. Contó que una vez se apersonó, pues allí andaba cerca ya siendo gobernador, y preguntó si el anterior gobernador la había utilizado. Nunca venía, dijeron al unísono. ¿Y qué hacen?, se atrevió a preguntar. Faltó que le respondieran como un ejecutivo en tiempo de Alemán padre, que cuando le dijeron sus amigos qué haces, dijo que nada y tenía hasta ayudante. El único trabajo que hacían, dijo Miguel Ángel, cuando nos reunimos la Comisión de Periodistas en Palacio, era sacar unas actas de nacimiento a los veracruzanos que la solicitaban. O sea, mantener un elefante blanco para quince documentos al mes, era terrible. Habló de que la cierra y la vende, porque el propietario es el gobierno del Estado. Y debe valer una buena lana, pues está en Marsella 77, colonia Juárez.

LAS PELIGROSAS CARRETERAS
Todas las carreteras mexicanas son peligrosas. Mas las de Capufe, que están en pésimas condiciones, al menos la que recorro seguido, tramo Orizaba-Fortín-Córdoba-Veracruz. Su carpeta parece camino rural, y esta administración la tiene como al rey tojo: tojodida. Es cierto que los impuestos son las que las dejan sin recursos, tengo entendido de que por cada peso que ingresa en las pagas de las casetas, solo veinte centavos se quedan para nómina y mantenimiento, lo demás se va a Hacienda, y es el gobierno federal del inútil secretario, Gerardo Ruiz Esparza, quien no las recorre nunca, si de vez en cuando se bajara de los helicópteros, entendería que son una porquería y peligrosísimas. Entre los tráileres doble caja y el piso desastroso, el accidente puede llegar. Alguna vez un Federal de Caminos me dijo que, donde leyera ‘curva peligrosa’, le bajara porque ahí se habían matado muchísimos. Esa es su encuesta tipo Mitofsky, que mueran primero para ponerle peligrosa. El sábado pasado ocurrió un pequeño accidente. Una camioneta pickup llevaba estantería, delante de nosotros se soltó una, el automóvil que nos precedía se topó con ella, el conductor apurado pudo esquivarla y se fue al acotamiento y se trepó a la cuneta. Nos bajamos a auxiliarle, no pasó nada gracias a Dios, el hombre se salió del auto todo espantando y comencé a reportar el incidente a Capufe, más adelante a una Patrulla de la Federal de Caminos. Optamos por reducir la velocidad, de 120 que andamos nos bajamos a 100 kilómetros, algo ayuda, al menos para mitigar el golpe, si llega, o poder desviar la unidad que opera el buen Montiel, un buen conductor. El susto nos llevó a entender que en cualquier segundo tu vida puede cambiar. Y optamos por eso, reducir la velocidad debajo de los límites que marca el camino.

CORREO DE MANOLO FERNÁNDEZ
“Por cierto Gilberto, ¿escuchaste hablar o has leído sobre la espía Nazi, Hilda Krüger en México? Fue una hermosísima mujer. Sería bueno investigaras sobre de ella y comentaras con quiénes anduvo. Hasta con el personaje más importante de mi familia. No es indiscreción; en el libro “Los Nazis en México” viene mucho de ella. Sería una sorpresa para tus lectores. Un abrazo”.

RESPUESTA: Me fui a Wikipedia y algo encontré, de esa espía: “Conoció a Miguel Alemán Valdés, Secretario de Gobernación del Presidente Manuel Ávila Camacho, y se hicieron amantes al igual que de Ramón Beteta. Hilda Krüger accedió a la aristocracia criolla y mantuvo un estilo de vida de alta sociedad, mientras México exportaba metales esenciales y petróleo a Alemania la cual estaba en guerra. Sus actividades bajo la dirección de la Abwehr mermaron súbitamente en febrero de 1944. Mientras estuvo en México fue amiga personal del actor español residente en México José Crespo y rodó varias películas entre 1942 y 1945, fecha en que desapareció de la sociedad mexicana emigrando supuestamente a España”.
Me imagino que luego, el gran Maximino, tormento de las mujeres, a ver quién puede con él, la pasó por las armas, en el sentido romántico de la palabra (esto último es mío), buscaré el libro, Manolo.

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