La Segunda Lectura. Atravesar el Rubicón

12 septiembre 2016
21:45 hrs

La Segunda Lectura. Atravesar el Rubicón

Por Jorge Miguel Ramírez Pérez

Lo que es más extraordinario aún es que un vidente le había advertido del grave peligro que le amenazaba en los idus de marzo, y ese día cuando iba al Senado, Julio César encontró al vidente y riendo le dijo: «Los idus de marzo ya han llegado»; a lo que el vidente contestó compasivamente: «Sí, pero aún no han acabado».

Plutarco

No hubiera querido abordar el tema Peña-Trump, porque casi todos, los que se pueden expresar en los medios y en las redes, siguen muy ofendidos por lo hecho por el Presidente; que con mucho, fue votado por muchos que ahora lo critican y que entonces jamás analizaron su trayectoria limitada a lo local y las incompetencias manifiestas de sus asesores, entre ellos Salinas, que se dice le ordenó a su sobrina renunciar; no se de qué, porque sus relaciones actuales con Washington, las de ambos, son, dijéramos, casi inexistentes, menores para efectos prácticos, y más bien inocuas.

Salinas hace tiempo perdió el rumbo, rompió abruptamente con los que lo apadrinaban desde finales de 1993, cuando se empeñó en meter a Colosio y no a Zedillo. No leyó que al despuntar 1994, ya le habían levantado una guerrilla de utilería. Se creía soberano y como le habían prometido encabezar la Organización Mundial de Comercio, creyó como todos, que tenía facturado para siempre el poder en México. En sus tiempos Echeverría también, creyó que lo iban a nombrar líder del tercer mundo…

Hoy se olvida, pero Salinas, después de que amenazó con un escándalo mediático en Agualeguas, delante de todos, tuvo que pedir asilo con los amigos de la internacional terrorista, entre ellos Cuba e Irlanda, por cierto no muy amigos de sus antiguos padrinos. La fama de procapitalista que ahora niega, pero presume en los círculos íntimos, se la hizo López Obrador por encargo de Ebrad , para que los ricos de México, afamados de ignorantes lo crean el apóstol de las derechas…

Así de polémico está el asunto que vengo ventilando y tratando de interpretar desde un enfoque un poco más complejo, que las lamentaciones del nacionalismo revolucionario, que todo buen mexicano debe tener no en la epidermis, sino en lo más profundo de sus vísceras.

Porque a Peña no se le debe de criticar su deseo, mal estructurado de librarse de las presiones de los que le dieron el poder, del que lo ungió, el propio Bill Clinton en la octava Cumbre de Negocios de Toluca, cuando wikileaks lo menos que decía entonces de Peña era, que en la embajada, lo catalogaban como un político provinciano que transpiraba un fuerte tufo de corrupción él y su grupo, que como escudo de armas ostentaban el lema hankista de “político pobre, pobre político”.

Lo que hizo Peña con Trump fue una imitación de Julio César, advertido de no cruzar armado el Rubicón, el río que antecedía a las puertas de Roma. Al contravenir las reglas, empezó a pagar por ello. Émulo pequeño de César, desafió en su caso, no al senado romano, sino a todo su gabinete plagado de demócratas, del partido demócrata, no demócratas de la democracia; para jugar la chica con Videgaray, en un acto insólito de repulsa popular y acre grilla de los funcionarios en activo que lo rodean, gente de sus padrinos, cercanos a Obama y a los Clinton, como publicara en su columna “La Apuesta por Trump I, el periodista Raymundo Rivapalacio .

Lo que se debe criticar y fuerte; en todo caso, parar en seco: es el deterioro económico del que Merril Lynch, la afamada firma causante entre otras, de la crisis del 2008; anunció la semana pasada, que viene un apagón de la economía mexicana; coincidente con Standard & Poor´s que dice que la deuda bajara en la escala calificatoria.

Lo que no parece hacer mella, a los grandes negocios y negocios enormes (cuál sea la diferencia), que continúan y que suman cantidades gigantescas como los supuestos 50 mil millones de pesos de algunas medicinas del IMSS que se van a concursar, licitar o sencillamente designar, en estos días.

Porque en la distracción, se pierden los objetivos serios, como :rechazar de este gobierno, los gastos exorbitantes de PEMEX y CFE que persisten, los sueldazos y viáticos de los políticos que son inaguantables en México, encubiertos bajo la identidad de diplomáticos; y de cientos de errores financieros y administrativos que laceran al país.; y que los hoy críticos pasan por alto, y solo le endilgan a Peña invitar a un red neck, que nadie supo rebatir desde un principio, con argumentos internacionales y no nada más con insultos, que son inofensivos. Diría Obama, refiriéndose al filipino cuando le recordó el primer domingo de mayo… “así está acostumbrado a hablar este personaje, ….”.

Entonces no son los insultos las formas de responder. Los insultos encubren las verdaderas maniobras, que como he sostenidos, son tres: Uno, proyectar a Videgaray, como el único que se la jugó con Trump, porque en estricto sentido no debían los funcionarios mexicanos actuar como la cargada de Hillary, que si bien es la que tiene la estructura electoral y la experiencia, es también una opción sujeta a los vaivenes y circunstancias propias de la azarosa vida política, que va desde las situaciones de salud, como el desvanecimiento por la neumonía el fin de semana pasado, hasta las adversidades electorales.

Dos, Peña estaba, está y estará en la olla, no es lo suyo lo de gobernar y tampoco tiene los asesores para este momento. Por diversos medios le piden cambios en el gabinete y no parece entrar en esa dinámica. No entiende que uno es el gobierno previo a las reformas y otro, en circunstancias distintas, el de ahora, que debería tener diferente configuración y propósitos.

Si llega Trump, Peña con su valedor Videgaray, van a salvar el pellejo, ellos nada más.

México no; porque a todos, a los del partido demócrata que están en el gabinete, a los políticos desde que se hizo la revolución y a todos los de la elite, México, lo que es México, les importa un bledo….

Nada es diferente entre Trump y la señora Clinton, solo las formas diplomáticas, más estructuradas con la demócrata y rudas con el republicano, pero ambos quieren el muro, también los dos quieren restar dinero a las remesas y modificar el TLCAN. Pensar diferente es no leer con cuidado sus declaraciones.

Tres, lo de Edomex, que es el origen del poder del grupo de hoy, es una salida muy agendada para Videgaray, en la que tienen que parar a tres grupos de casa, el de los del Mazo, exageradamente aburguesado; el de Montiel, que quiere al actual Secretario de SEDESOL, pero se conforma con que sea comparsa de la grande; y al de Eruviel, que ya no tiene a la mano a la Maestra y a Onésimo, para conspirar; y mejor, se está alineando en un tweet, discreto pero oportuno, con Videgaray, que se llevaría la nominación si Trump, logra vencer a la nomenklatura de aquéllos lares.

Ésta que es la maniobra más importante para el político Peña, más que las reformas, es lo que para César hubiera sido la guerra civil contra el Senado de Roma, que le ganó el brinco. En ella pudiera estar el secreto que Peña asegura, se entenderá en el futuro, de la visita de Trump.

Como siempre la segunda lectura, es una simple opinión. En el entendido que los Idus de Marzo, todavía no terminan.