Las cuatro virtudes

8 diciembre 2016 || 20:52 ||
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Las cuatro virtudes

La insoslayable brevedad

Javier Roldán Dávila

Voltear al pasado virtuoso no nos convierte en estatua de sal

En Xalapa, suponemos que en otras ciudades también, hay un hemiciclo consagrado a las cuatro virtudes cardinales: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza.

Para los griegos, pilares del pensamiento occidental, estás virtudes son fundamentales para ser y parecer un ciudadano ejemplar, útil a las mejores causas de la polis.

La verdad sea dicha, los griegos tenían y tienen razón: un hombre prudente no puede ser corrupto, una mujer justa no puede ser nepotista, un humano con fortaleza no puede caer en el desencanto, un político con templanza no puede asumir el gobierno como una cuestión patrimonial.

En pasada colaboración citamos a Bobbio y su propuesta de que para analizar y salir de una crisis, debemos volver a los clásicos, es decir, recurrir a los grandes pensadores de la antigüedad.

Alguien decía en una mesa de cantina: desde los griegos somos modernos.

Un informado docente de la FCPyS de la UNAM, nos comentó a sus alumnos una anécdota de Rubén Bonifaz Nuño: preguntó el profesor al poeta: maestro ¿por qué traduce a los griegos?, contestó don Rubén: ¡ay amigo! porque los griegos creían en la felicidad.

Xalapa, la capital de Veracruz, es conocida como la ‘Atenas Veracruzana’.

Bajo las anteriores consideraciones preguntamos: ¿no sería necesario que gobernantes y ciudadanos en general, nos diéramos un tiempo y en actitud reflexiva visitáramos el referido hemiciclo?

De hacerlo, quizá nos fuera un poco mejor o al menos, volveríamos a creer en la felicidad.