Los apuros de la deuda

8 Febrero 2017
21:24 hrs
Filiberto Vargas Rodríguez

Prefacio.

Lo que debiera ser un debate serio, respecto a la justa aplicación de la ley, a partir del desacato en el que ha incurrido la juez de control Verónica Portilla Suazo, al mantener en prisión al ex secretario de Seguridad Pública Arturo Bermúdez Zurita, ha derivado en un rosario de falsos argumentos, de trascendidos y “borregos” que generan aún más dudas entre la opinión pública. *** Es falso, por ejemplo, que otro ex funcionario de la administración duartista, Gabriel Deantes, haya faltado a su cita en el juzgado para firmar el libro de seguimiento. Desde la noche del martes circuló en redes sociales y en algunos portales que Deantes no había acudido a la cita que le impuso un juez de control, pero lo que se sabe es que dicha obligación estaba definida para el viernes 3 de febrero, fecha en la que acudió. *** Su presencia en Pacho Viejo coincidió con el momento en el que los medios de comunicación estaban pendientes de la detención de Arturo Bermúdez, por lo que no se percataron de su presencia. *** Es falso, además, que Bermúdez Zurita haya acordado con la Fiscalía General del Estado (FGE) delatar a otros personajes de la política estatal, a cambio de su salida. Dicha versión cae por su propio peso, por su retención en el penal a pesar del amparo que le fue concedido. *** Así es esto de la guerra mediática.

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¿Deberían los legisladores “apurar” la resolución sobre la solicitud del Gobernador Miguel Ángel Yunes para reestructurar la deuda de Veracruz con las instituciones bancarias?

En la primera sesión de la comisión permanente del Congreso local, el pasado martes, como último punto de la orden del día, se presentó la propuesta de convocatoria al Primer Periodo de Sesiones Extraordinarias. El Grupo Legislativo del PAN planteó que ésta se diera este jueves 9 de febrero, por la urgencia –dijeron- de darle al Ejecutivo la autorización que requiere para renegociar las deudas del Estado y liberar recursos frescos.

La propuesta panista, sin embargo, fue rechazada por el voto de partidos opositores. Al final se dispuso que el período de sesiones extraordinarias se abriera el 28 de febrero, pues los legisladores argumentaron que requerían de más tiempo para analizar la petición del gobernador.

Por parte del grupo “Juntos por Veracruz”, el diputado Fernando Kuri Kuri, aclaró que no se está retrasando la posibilidad de renegociar el pasivo que tiene Veracruz, pues la actual Legislatura le otorgó al Ejecutivo un plazo de 90 días para que reajustara el presupuesto, lo que va de la mano con la renegociación de la deuda pública.

Por el PRI, mientras tanto, la diputada Regina Vázquez Saut explicó que votar el dictamen hasta el 28 de febrero les da la oportunidad de analizar a fondo la solicitud y les permite aclarar las dudas que han surgido.

La propuesta de Miguel Ángel Yunes Linares contempla una reestructuración en tres etapas, con lo que pretende prolongar el plazo de los pasivos hasta por 50 años. Esto ha generado un debate, pues aunque en lo inmediato eso representará una menor carga en el servicio de la deuda, a la larga significa hipotecar las finanzas estatales por medio siglo.

Los priistas pidieron, además, que dentro de la estrategia de reestructuración y saneamiento de las finanzas públicas se brinde atención preferente a los programas sociales y de infraestructura, así como a las obligaciones de pago a los municipios y cámaras empresariales, lo que no está considerado en la propuesta del Ejecutivo.

No es un tema sencillo. Esta semana la analista Valeria Moy, profesora de Economía en el ITAM y directora general de “México ¿cómo vamos?”, puso especial énfasis en la pesada carga de los gobiernos estatales con sus pasivos, y la opacidad con la que son manejados.

En su análisis mencionó que los estados más endeudados, por monto, son la Ciudad de México, Nuevo León, Chihuahua y Veracruz. Pero como proporción de su respectivo Producto Interno Bruto (PIB) son Chihuahua, Quintana Roo, Coahuila y Chiapas.

Explicó que, en términos absolutos, Veracruz es el cuarto estado más endeudado, pero como porcentaje de su producción ocupa la novena posición. Entre 2009 y 2010, la deuda de esta entidad creció 130 por ciento y en relación a su PIB pasó de ser de 1.5 a 3.1 por ciento, sólo en un año. Hoy la deuda veracruzana representa 4.7 por ciento de su producción.

Pero advierte de lo poco que se conoce de los verdaderos alcances de la deuda de los estados.

“No podemos saber cuánto es la deuda total de cada estado, lo único que sabemos es que es mayor a la reportada. Y de nuevo, la pregunta relevante es en qué se han usado esos recursos obtenidos (…) No podemos saber el total, ni las condiciones de contratación, ni para qué se usa la deuda. Los estados deberían entregar al mismo tiempo y bajo los mismos estándares contables una descripción precisa de su endeudamiento. Hoy las finanzas públicas de los estados son una caja negra. Es un problema que se debe de resolver con urgencia y no debería de ser muy difícil hacerlo”.

Para Miguel Ángel Yunes no debería ser muy complicado transparentar esa parte que siempre mantuvo opaca Javier Duarte. El problema es que el nuevo gobernador está en la postura de no reconocer una buena parte de ese pasivo heredado, con el argumento de que es “irregular”.

Sin embargo, a estas alturas no sabe cuántos de esos compromisos podrá cancelar y también desconoce cómo y en qué tiempo podrá liquidar las deudas que estén bien soportadas.

Si él no lo sabe, mucho menos la sociedad veracruzana.

Yunes Linares habrá de armarse de paciencia y esperar a que los diputados revisen a detalle su propuesta. La aprobación depende de los buenos oficios de su representante en el Poder Legislativo, el diputado Sergio Hernández, quien ya ha fallado varias veces en la búsqueda de consensos que favorezcan al gobernador.

filivargas@gmail.com

*Esta es opinión personal del columnista