LOS GRAFFITIS DE BANKSY

30 septiembre 2016
11:23 hrs
Columna

Por Gilberto Haaz Diez

*De Antonio Machado: “Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje,  casi desnudo, como los hijos de la mar”. Camelot

Banksy es el seudónimo de un prolífico artista del arte callejero británico. Nació en Bristol, en 1975. Aunque los datos acerca de su identidad son inciertos y se desconocen detalles de su biografía, según un estudio de la universidad Queen Mary de Londres publicado en marzo de 2016, Robin Gunningham, vecino de Bristol, sería el artista detrás del seudónimo de Banksy. Banksy «nació y creció en Bristol, se vio implicado en el graffiti durante el boom del aerosol en Bristol de finales de la década de 1980». Su trabajo, en su gran mayoría piezas satíricas sobre política, cultura pop, moralidad y etnias, combina escritura con graffiti con el uso de estarcidos con plantilla (conocidos generalmente como stencils, del inglés). Sus obras se han hecho populares al ser visibles en varias ciudades del mundo, especialmente en Londres.

LONDRES. (Josefina Salomón)

La fría mañana de mayo de 2007 había empezado como casi todos los días de ese año. El reloj todavía no marcaba las nueve, pero las rutinarias calles londinenses estaban copadas por oficinistas que apenas levantaban la mirada de sus teléfonos “inteligentes” para cruzar la calle sin ser atropellados. Nada parecía nuevo. Hasta que en una esquina lo vi.

Ahí estaba, inmaculado. En una pared semidestruida al lado de mi oficina, un mural mostraba un cajero automático atacando con un brazo electrónico a una nena. Era un grafiti, pero no cualquiera. Era un Banksy. Y esa pared que hasta entonces no era nada más que eso se había transformado, casi automáticamente, en una galería de arte.

La sorpresiva aparición de una obra de uno de los grafiteros más reconocidos del mundo en el barrio londinense de Islington fue tema de conversación entre los vecinos durante semanas. Algunos decían conocer con absoluta certidumbre el origen de aquella imagen. Otros aseguraban que no era más que una burda imitación.

La zona se había transformado en una comunidad de curadores expertos en el trabajo de uno de los artistas más incógnitos del planeta. Un famoso a quien casi nadie le ha visto la cara.

SUS MIRADAS EN NUESTRAS MEMORIAS

Toco el tema porque en Orizaba, un grupo de Muralistas y el Colectivo de Familiares de Desaparecidos Orizaba-Córdoba, presentaron un proyecto llamado “Sus miradas en nuestras memorias”. Son de los hijos y de las hijas y quizá algún padre o hermano desaparecidos, en este México violento y de fosas comunes. Son bellos rostros, de esos hijos e hijas que un día salieron de casa y no han regresado, y las madres y padres les buscan escarbando en la tierra y escarbando en la conciencia de las autoridades, que no han sabido responder a esos padres de los 26 mil o más que en México no regresaron a sus casas. En cualquier lugar de cualquier sitio, uno conoce a alguien que desapareció, o un familiar de los mismos. Plasman en los muros orizabeños y cordobeses, como Bansky, los rostros  y las miradas de los desaparecidos. Aracely Salcedo Jimenez, madre de Fernanda Rubí, desaparecida hace 4 años, asegura que las bardas se pintan con el permiso de los dueños, y que si se quieren hacer aportaciones económicas serán bienvenidas. La pena de los murales, los rostros de los que no han regresado y ni se sabe su destino. Buscarles es un deber de madres y padres. Encontrarlos, una obligación del estado, para llevarlos a la tierra y darles cristiana sepultura y saber dónde rezarles y dónde visitarles y llevarles sus flores, en este horrible México en que nos tocó vivir esta década de desesperación y muertes.

Y recordé el poema de Mario Benedetti: ‘CUANDO ERAMOS NIÑOS’

 ‘Cuando éramos niños / los viejos tenían como treinta / un charco era un océano / la muerte lisa y llana no existía. Luego cuando muchachos / los viejos eran gente de cuarenta / un estanque era un océano / la muerte solamente una palabra. Ya cuando nos casamos / los ancianos estaban en los cincuenta / un lago era un océano / la muerte era la muerte de los otros. Ahora veteranos / ya le dimos alcance a la verdad / el océano es por fin el océano / pero la muerte empieza a ser la nuestra’.

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