Los hackers atacan

6 febrero 2017
22:45 hrs
Gilberto Haaz Diez

*De Savater. El paciente clama angustiado: “¡Doctor, odio a mis padres, a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos…!”. El médico se asombra: “Pero… ¿por qué me lo cuenta a mí?”. “¿Acaso no es usted el médico del odio?”. “¡No, hombre! ¡Del oído!”. Camelot.

LOS HACKERS ATACAN

Han intentado, como Putin a la Hillary Clinton, hackear mi cuenta de Hotmail. La compañía, cada que eso ocurre, me envía un warning de alerta y allí me tenéis llamando al técnico a que cambie mi contraseña. Eso no tendría la menor importancia, diría Arturo de Córdova, porque, en primera, jamás sabré de dónde viene, en segunda, todo lo que llega a mi correo de por sí es casi público, porque suelo escribirlo en mis comentarios en mi espacio de columna, llamado Acertijos, que no tiene ningún acertijo que desentrañar. Pero molesta, porque ocupo diez o veinte minutos en limpiar mis correos de antivirus. No me escribe Trump ni Putin. Ni ningún picudo. Suelo utilizar en mi Facebook, los sitios donde rolo y los personajes a quienes veo. O sea, no le busquen más pies al gato de los que tiene. Por ejemplo, el sábado pasado fui a los Portales de Córdoba a tomar un café y allí, cuando vi a un grupo de periodistas que se apilaban en espera de un picudo personaje, pregunté quién venía, a los pocos minutos llegó el Senador Pepe Yunes Zorrilla. Me acerqué a saludarle, tengo una amistad con él de hace un buen tiempo, y los Walter Mercado futuristas le conminaron a que fuera candidato en la pasada elección, que perdió su partido. Ignoro, si se mete de lleno a la pelea por la gubernatura, que será de seis años. Me tomé la foto con personaje relevante y me fui a una comida con Juan Felipe Aguilar de la Llave, que cumple 70 años y su esposa Maribel, y su nuera Blanca, esposa del diputado federal, Marco Antonio Aguilar Yunes, fueron excelentes anfitrionas. Comimos una paella riquísima, en su residencia cordobesa. Nos pasamos unas tres horas de buen comer y de buen platicar, porque la vida entre amigos así es. Bien lo dijo Woody Allen: “La amistad es como la mayonesa: Cuesta un huevo y hay que tratar que no se corte”. El último secretario de Finanzas de Alemán (conocido como Yoni), se la pasó entre amigos, rememorando tiempos de su vida en la política y, el periodista Alfredo Ríos Hernández, comentó de un terreno ejidal que donó hace años, que pertenecían desde tiempos del General Cándido Aguilar, al que, cuando se dieron cuenta la parte donada era del hermano, que allí estaba presente. Buen rato de convivio.

ESE SUPER BOWL

Por lo regular, a los equipos a los que le voy, pierden. Tengo ese mal fario, mala suerte para las apuestas. En la final dominical del Súper Bowl, le fui a los débiles. Por dos razones, porque Atlanta nunca ha ganado nada, ni a los volados, la segunda porque el quarterback de los Patriotas es hijo putativo de Donald Trump, y todo lo que huela a Trump en esta faz de la tierra, lo aborrezco. Ese domingo, apoltronado en mi sillón reposet pensé que por fin haríamos una chica. Atlanta no era el favorito, los favoritos eran los otros. Pero la confianza mató todas las expectativas, y al burro mariscal de campo de Atlanta le pasó lo que al PRI, que por descuidarse se fueron al tercer lugar, al menos en Orizaba. Los cronistas decían (lo vi por Televisa, porque me gusta Pepe Segarra), que se comiera el tiempo en el campo y no cometiera el error y pum, comete el error el muy buey, y de ahí en los 15 minutos que sucedieron, Patriotas hizo magia con el saber porque, hay veces que más sabe el diablo por viejo, que por diablo, o aquella otra de ‘caballo que alcanza, gana’. Entre los comerciales de 30 segundos, que suelen costar 5 millones de dólares, sobresalió el de una cervecera, le envió un mensaje antiTrump (El relato de la vida misma de Adolphus Busch, el cofundador de la compañía Anheuser-Busch Companies, sobre todo de su salida de Alemania y sus comienzos en el Saint Louis de 1857. Se trata de un costoso pero impactante video sobre los tantos empeños del ser humano por salir adelante y triunfar). Véanlo en Youtube.
En esas estábamos, apretando aquellito cuando por el WhatsApp y las redes sociales comenzaron a llegar noticias del imperio, de Xalapa, donde despacha un gobernador panista de solo dos años. Sucede que el hombre del momento, el Peje Andrés Manuel López Obrador, llegó a la capital veracruzana y comenzaron a llegar los priístas malos, esos que están señalados por abusos de corrupción, y el hombre, con floreciente sonrisa los acogía en su regazo. Como diría el poeta: “Tu regazo se ha convertido en mi mejor cueva. Junto a ti, todo, lejos de ti, nada. Te quiero por ser moreno, porque por moreno te quiero”. Faltó que El Peje les respondiera: “Te equivocas, fresco y fragante capullo, yo quebrantaré tu orgullo, como el minero a las rocas”. A Andrés Manuel por poco se le salen las lágrimas, cuando tuvo a Yolanda, que era comadre de Héctor Yunes y ahora busca un pedazo de tierra en esa isla llamada Veracruz. Nada se sabe, los memes acusaban que la llegada de estos exduartistas corroboraba lo que siempre se sospechó y Héctor Yunes denunció (salió verso sin esfuerzo), que el candidato de Morena, un tal Cuitláhuac, salía de Casa de Gobierno como el jibarito: loco de contento con su cargamento para la ciudad. Y las llantas del auto llegaban al tope, por el billete en morralla que le daba Javier, en una alcancía que allí tenia, un cochinito de BBVA. La llegada y el arropamiento de priístas a la causa de Morena, obedece, entre otras cosas, a que no van a ganar muchas elecciones municipales, y a que el Congreso Federal reducirá 100 diputaciones plurinominales, que desaparecen, y 32 senadores plurinominales, o sea, ya no hay donde mamar, a trabajar se ha dicho, al menos que Morena los acepte. Va.
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*Esta es opinión personal del columnista