Los periplos en hoteles (Xalapa)

16 enero 2017 || 12:38 ||
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Por Gilberto Haaz Diez

*“Mándeme una habitación más grande”. La pronuncia Groucho Marx en la divertidísima ‘El hotel de los líos’ (1938), cuando se da cuenta de que no es tan buena idea hospedar a los 22 miembros de su compañía de teatro en la misma habitación. Camelot.

Todos los hoteles tienen sus magias y encantos, sus lados buenos y algunos sus historias salvajes. En algún hotel alguien ha muerto, o salido de allí para realizar sus fechorías, como el salvaje que mató a John Lennon, que de hotel de Nueva York se fue a perpetrar su crimen al edificio Dakota. La historia registra que Holden Caulfield, el airado protagonista de la novela de culto, “El guardián entre el centeno”, deambula por varios hoteles de Nueva York durante una noche completa. Uno de ellos es el Seton Hotel, que 64 años después de la publicación del libro sigue en activo. El personaje dijo: “No bromeo, el hotel estaba repleto de pervertidos. Yo era, probablemente, el único bastardo normal en todo aquél lugar. Y eso no es decir mucho”. Hablo de los hoteles porque hacía buen rato no pernoctaba en Xalapa, me quedé en uno de ellos, el Fiesta Inn frente a Plaza Américas. Ha sido un hotel para mi bueno, aunque ahora hay muchísimos por las inversiones que llegan, otra vez dormí en el hotel Bello (HB), que está ubicado frente al Panteón de Palo Verde y en la noche, una noche fría y lluviosa, me asomé al ventanal y se veían las lápidas de las tumbas como suelen verse en el Cementerio de Arlington, donde apenas anduve y andé en mi ritual cada que visito Washington, de ir a visitar la tumba de JFK y la de Jackeline, con sus hijos y junto a unos pasos la de Bobby y Edward. Los famosos Kennedy. En mi periplo jalapeño (hay una duda de este escribiente; cuando suelo escribir Xalapa, muchas veces lo hago con la equis del México, que algo tiene de cruz y de calvario, según el vate López Méndez, pero jalapeño me late más con la jota), en fin, hace dos noches dormí bajo los árboles de las Araucarias en ese sitio del hotel Fiesta Inn. Cada hotel tiene su estilo, desde aquellos que ponen regaderas sencillas hasta los que las hacen imposibles de descifrar. Una vez de hace 20 años, me hospedé en el Emporio de CDMX, de la calle Reforma. Un hotel raro, debo explicar que después de 20 minutos de intentar que cayera agua, me rendí y llamé a una gente del servicio a que me dijera cómo carajos abría la inche llave de la regadera, era tan rara como el vandalismo que apareció misteriosamente. Llegó un tipo alto, parecía Nazi en tiempos de Hitler. Algo hizo que pum, ¡Eureka!, abierto estaba. En Berlín me hospedé en el Hotel Adlon, lleno de historia y magia, está a unos pies de la Puerta de Brandemburgo y era el hotel sede del locochón Adolf Hitler, libros y más libros dan testimonio de cómo eran esas excelsas fiestas, cuando los Nazis llegaban con sus uniformes de gala y ellas, las mujeres berlinesas, elegantes y bellísimas. La gran y afamada Leni Riefenstahl, fotógrafa y cineasta alemana consentida del Führer, dejó muchísimos metros de filmación de ese maravilloso hotel, que fue demolido por los bombazos de los Aliados y, años después, reconstruido tal como era, en su originalidad.

EN XALAPA /ELIAS SAAD Y ROGELIO FRANCO
En Xalapa, los periodistas nos reunimos con el Preciso, el Supremo que manda por los dos años que corren. No conocía a ninguno de sus dos alabarderos, a Elías Saad Danini, coordinador de Comunicación Social, que tiene nombre de profeta y de allí a quizá dejarse las barbas para parecer personaje bíblico, y si Dios fue el refugio y el consuelo del profeta Elías, para él seguro que Miguel Ángel Yunes es su refugio. Su oficina, que vi al pasar y subir las escaleras de Palacio, está sin gente, ya no se apilan los colorados y me enteré que dejan el edificio llamado El Radiador, donde también debían los otros del pasado casi un año de renta. Bueno, es que no le pagaron a nadie. No conocía a ninguno de los dos personajes, ni a él ni al secretario de Gobierno, Rogelio Franco Castán, que me pareció una gente seria, un muchacho del PRD que quiere escalar los pináculos del poder y se comporta bien, perredista y licenciado en derecho, ya con el título en la bolsa, por si alguien quiere conocerlo. En esa reunión Miguel Ángel se apoya en ellos. A Elías le encomendó algunas cosas periodísticas y al dos del organigrama (ayer dije que era el tres, pero por lo que vi me late que si opera como dos) le encargó viera lo de un bien inmueble del gobierno, para prestarlo en comodato a la Comisión Estatal para Atención y Protección para los Periodistas, y así ahorrar unos 33 mil pesos que cuesta la renta de dónde se está. Elías y Rogelio son dos fichas en ese tablero de ajedrez, donde mueve todo el gobernador Yunes. Porque en el ajedrez, como en la vida, quien no asume el riesgo no gana la partida.

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