Los textoservidores de Duarte

10 diciembre 2016
21:12 hrs

Por Ángel Álvaro Peña

De aquel imperio que Nerón intentó hundir al quemar Roma, quedaron ruinas, así en Veracruz, del saqueo que terminó en quiebra financiera de la entidad, resurgen entre cenizas y la oscuridad medios y periodistas, si así podría llamárseles todavía, con la intención de desacreditar funcionarios públicos.

Las plañideras del pasado crean grupos y campañas artificiales que quieren mostrarse poderosos e influyentes en la opinión pública y tienen al nuevo gobierno bajo la lupa.

Hagan lo que hagan los nuevos funcionarios tendrán la vigilancia de los nostálgicos del exceso y el autoritarismo.

Y a unos días de entrar en funciones, cuando todavía no acaban de colocar el retrato de su familia en el escritorio, surgieron los golpes bajos nada menos que contra el segundo en importancia del gobierno estatal.

Las críticas tienen el objetivo de desestabilizar a un gobierno que todavía no actúa como para tener la evaluación de la población. Pero quienes cuestionan a los nuevos funcionarios y quienes los manipulan ya pasaron por la evaluación de los veracruzanos y quedaron muy mal parados ante ellos y frente a la historia.

Resulta que al secretario General de Gobierno, Rogelio Franco Castán, se le ocurrió solicitar celeridad en la entrega de sus acreditaciones académicas; sin embargo, todos sabemos que para obtener la cédula profesional se requiere hacer una cita a través de internet para que la otorguen, aproximadamente un mes después, a veces más tiempo, en la Dirección General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública.

Pero este intento por desestabilizar pareciera revertirse a los textoservidores de Javier Duarte, que como ficheras bailan al son que les toquen a cambio de dádivas, al decir que los documentos del secretario general de Gobierno no son auténticos.

El rumor ocurre un día después que el propio secretario general de Gobierno había anunciado que se investigarán las 13 notarías públicas involucradas en la constitución de empresas fantasma.

Por su parte, la Universidad Veracruzana se pronunció al respecto aclarando que el secretario general de Gobierno concluyó sus estudios de licenciatura en Derecho en esa casa de estudios.

En primer lugar, el hecho de que se haya otorgado la Secretaría General de Gobierno a un perredista corresponde a la distribución de puestos producto de una alianza electoral triunfadora. En este periodo se tiene por primera vez en la historia de Veracruz a un gobernador y a un secretario general de gobierno de oposición.

Si el gobernador pertenece al PAN, el equilibrio inmediato se crea con un perredista. Tal prestancia y disposición a las equidades es lo que molesta a los duartistas que nunca supieron compartir ni siquiera una opinión. De ahí que se llevaran dinero a manos llenas.

Jesús Alberto Velázquez Flores, presidente estatal del PRD, rechazó que el tema pueda siquiera hacer tambalear al gobierno de coalición, democráticamente constituido, y aseguró que hay uno o varios personajes siniestros atrás de ese cuestionamiento que carece de fundamento.

La tenebrosa relación que guardó Alberto Silva con los medios, su manera perversa de manipular a los periodistas, de chantajear, de comprar comunicadores, de alquilar opiniones, obligan a fijar la mirada hacia este diputado federal hoy viviendo en la impunidad gracias al fuero que le otorga un cargo de elección popular, como el orquestador de este tipo de campañas que surgen de la nada y tienen el afán de desestabilizar y distraer.

La Oficialía Mayor de la Universidad Veracruzana, donde estudió Rogelio Franco, es la dependencia responsable de los procesos de titulación, y hace el trámite ante Profesiones de la SEP, y ambos documentos se entregan a los profesionistas al mismo tiempo.

Rogelio Franco Castán presentó el 14 de octubre su examen profesional y solicitó que se le diera el título lo más rápido posible, porque lo necesitaba para completar cierto expediente personal que le pedían en el Gobierno del Estado. Así, tiene su cédula en trámite, que le será entregada en cuanto la reciba la autoridad universitaria.

El secretario general de Gobierno ha sido secretario Técnico en la Comisión Jurisdiccional en el H. Congreso de la Unión, de 2000 a 2003; diputado federal en la LIX Legislatura, de 2003 a 2006; diputado local del Congreso de Veracruz, de 2010 a 2013, perteneciendo a importantes comisiones legislativas.

Además, fue presidente estatal del PRD de 2014 a 2016, impulsor de la alianza electoral con el PAN, entre otras muchas actividades sobresalientes en la política federal y estatal.

La miopía de los críticos gratuitos de la actual administración quiere obligar a los veracruzanos a ver el árbol y no permitir que se aprecie el bosque que está detrás, porque el problema que padece el estado es de magnitudes que todavía no pueden precisarse ante tal exceso de abusos de autoridad y latrocinio.

Habiendo problemas realmente graves, algunos nostálgicos de la impunidad quieren centrar la atención de la opinión pública en detalles intrascendentes que bien podrían pasar inadvertidos ante la urgencia de evitar que el barco se hunda.

Si alguien solicitó un título antes del tiempo marcado por la costumbre y se lo dieron, no representa ningún delito; sin embargo, los delitos que todavía no se descubren en su totalidad, esos parecieran carecer de importancia a los celadores del infortunio que todavía no terminan su desbandada a la impunidad o a la cárcel. Sólo esos dos destinos tienen, hasta ahora los culpables y sus cómplices de que Veracruz esté en el estado en que se encuentra.

Pero en lugar de hacer una causa común por la reconstrucción de Veracruz, prolongan el desastre, tratando de señalar ahora culpables de realizar rápido o despacio un trámite burocrático.

De no tener trascendencia este hecho parecería limitarse a un chisme, un rumor o una simple especulación; sin embargo, representa el primer intento por desestabilizar al nuevo gobierno. Lo que quiere decir que vendrán otros y los veracruzanos deberán estar muy conscientes de esta guerra sucia, porque una vez que han elegido en las urnas a sus nuevos gobernantes, sería decepcionante que cayeran en la trampa del descrédito impuesto desde campañas artificiales.

Este intento por desacreditar a un funcionario de la administración de Miguel Ángel Yunes Linares, debe poner alerta a la población para contribuir a señalar el origen de los rumores que intentan crear delitos donde no los hay para distraer la atención de las autoridades y de la opinión pública en el quebranto sin precedente que cometieron los cómplices de Duarte contra todos los mexicanos, al utilizar dinero de partidas presupuestales federales en beneficio propio. Estos delincuentes que lloran como mujeres lo que no supieron defender como hombres, no se cansan de hacerle daño a Veracruz.… Esta columna se publica todos los lunes, miércoles y viernes.

 

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