Monjas abandonan el hábito para casarse

Las dos mujeres debieron seguir todos los pasos formales en el Vaticano, para dejar el velo

Foto: Web.
30 septiembre 2016 || 9:51 || Agencias
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Isabel -nacida en un país de América Latina que no quiso precisar para preservar el anonimato- y Federica -italiana- vestían todavía los hábitos de monjas franciscanas cuando se conocieron durante un viaje de peregrinación. Luego de dedicar su vida religiosa a ayudar a los más humildes y las personas con problemas de adicción a las drogas en misiones católicas de todo el mundo, las dos mujeres de 44 años dejaron el velo para casarse.

“Dios quiere personas felices, que vivan el amor a la luz del sol”, dijo antes del matrimonio Isabel. La ceremonia civil fue auspiciada por el alcalde de Pinerolo, Luca Salvai, del Movimento 5 Stelle (movimiento cinco estrellas), un día antes de la fecha prevista, para evitar la presencia de la prensa.

La pareja contará también con una ceremonia religiosa celebrada este jueves por Franco Barbero, un ex sacerdote excomulgado por Juan Pablo II por su apoyo al matrimonio igualitario. Consultado sobre los sentimientos que unen a ambas mujeres, el cura dijo: “Se enamoraron como todas las personas del mundo. Poco a poco. Conociéndose, comprendiéndose, probando un sentimiento profundo”.

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“Son dos personas bellas, con lauros universitarias importantes”, dijo a La Stampa el padre Barbero, quien agregó que ambas mujeres tienen “una fe muy intensa y se conocieron tres años atrás.

Reflexionaron largamente y el camino fue atormentado. Tomaron una decisión valiente”.

Las dos mujeres debieron seguir todos los pasos formales en el Vaticano, para dejar el velo. Federica, que es oriunda de un pequeño pueblo del sur de Italia, señaló: “No sólo deberé decir a mi padre que no soy más monja sino que también estoy feliz por casarme con Isabel”.

Las monjas dejaron el convento, aunque señalaron que “no abandonaban ni a la Iglesia ni a la fe”.

Las mujeres pidieron a los medios mantener su anonimato: “No es por pudor, si no por miedo a los prejuicios que no queremos que se sepa quienes somos. Queremos vivir tranquilas y encontrar un trabajo”.