Monluí primera víctima

19 marzo 2017
18:28 hrs
Por Carlos Jesús Rodríguez

POR SI ACASO…

 

EN VERACRUZ no se sale de un evento policiaco de trascendencia cuando ya se está inmerso en el siguiente, lo que en nada ayuda a fortalecer el turismo y, menos a mejorar la percepción de los gobernados de que, en efecto, se está trabajando por la seguridad y tranquilidad de los veracruzanos. Y es que de nada sirven las aburridas reuniones de fin de Semana del llamado “Grupo de Coordinación Veracruz” en el que participan representantes del Ejército, Marina Armada, Policía Federal y Corporaciones Policiacas Estatales si el Gobernador Miguel Ángel Yunes no atiende sugerencias; si solo su “veldad” (como dijera Niurka Marcos) es la válida, porque debe saber que más de tres participantes ya están fastidiados de que realice esos encuentros en domingo (para que parezca que trabaja mucho), lo que les priva de estar con sus familias, además de que poco o nada se avanza en materia de inteligencia para llegar a los malos, y lo demuestra el escaso número de detenidos y el elevado acontecer violento que este domingo cegó la vida del reconocido periodista Ricardo Monluí Cabrera, actual jefe de prensa de la Unión Nacional de Productores de Caña de Azúcar (UNPCA) de la Confederación Nacional Campesina (CNC) -que dirige Daniel Pérez Valdés-, al margen de ser propietario de la publicación “El Político” y columnista de diversos diarios y portales de internet, entre ellos, este.

MONLUI, CON 35 años en el oficio periodístico era un personaje estimado en el medio, y lo demuestra la multiplicidad de condenas que su crimen ha engendrado, siendo el primero de la era yunista, esto es, del Gobierno que encabeza Miguel Ángel Yunes Linares, aunque habría que recordar que apenas el pasado viernes 3 del mes en curso, el corresponsal de un diario porteño, Alan García Zúñiga fue herido a balazos cuando circulaba a bordo de su vehículo en Poza Rica. Y aunque logró salvar la vida gracias a la oportuna intervención de socorristas que lo trasladaron de urgencia al hospital de PEMEX para ser atendido, la agresión ocurrió, lo que confirma que como en tiempos del duartismo, los medios siguen a merced de la violencia.

TAL VEZ el menosprecio del Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares hacia la prensa comienza a engendrar sus primeros frutos. Y es que advertir pública, pero innecesariamente que los medios de comunicación “son empresas privadas y no entidades Públicas”, y que en su gobierno “tendrán que vivir con sus propios recursos” porque, “en el presupuesto (Estatal) no hay un solo centavo para pagarles” o para que “lo alaben”, fue como volver al infausto periodo del duartismo y sus desafortunadas advertencias a los comunicadores como el afamado: “¡Pórtense bien!” (…) vienen tiempos difíciles que al final del día van a ser tiempos mejores para esta región –de Poza Rica-. Vamos a sacudir el árbol –nunca dijo quienes- y se van a caer muchas manzanas podridas”, lo que puso a los comunicadores a merced del hampa. Era como enviar un mensaje a la delincuencia que, seguramente, analizaba: -si no te quiere el Gobierno menos nosotros-, y la desprotección surgía por inercia hasta desembocar en violencia.

JAVIER DUARTE decía y reconocía que algunos trabajadores de medios de comunicación mantenían vínculos con delincuentes, y en ese sentido lo expresó en Poza Rica: “No hay que confundir libertad de expresión con representar la expresión de los delincuentes a través de los medios. Vamos –no dijo quienes- a sacudir fuertemente el árbol…pero antes de hacerlo quería platicar con ustedes para que todos supieran y pusieran las cosas en su lugar y no se sorprendieran”.

MIGUEL ANGEL Yunes insiste, por su parte, que algunos medios –y puede que tenga razón- se comportaron como delincuentes al beneficiarse de manera extraordinaria con recursos que debieron utilizarse, tal vez, en beneficio de todo el gremio, como mejorar condiciones profesionales, de vivienda e, incluso, impulsar universidades de periodismo para profesionalizar el oficio o profesión, pero 8 mil 500 millones fueron a parar a unas cuantas manos y al bolsillo de ex coordinadores de comunicación social, aunque el Gobernador está obligado a hablar con la verdad aportando nombres y pruebas: ¿quiénes fueron los beneficiarios?, y si incurrieron en actos fuera de la ley proceder contra ellos para que devuelvan lo saqueado.

PERO MEDIR a todos con el mismo rasero es exponer a la totalidad del gremio, porque pareciera que al Gobierno no le interesa la suerte de los comunicadores, en pocas palabras, “que se rasquen con sus propias uñas”, y eso es mal mensaje para la estabilidad de Veracruz, porque los asesinatos de comunicadores vendrán en cascada como en tiempo del duartismo, y solo se estaría ante el advenimiento de un gobierno autócrata que aunque surgido de la democracia, termina en manos de una sola persona, y cuando esto sucede el Ejecutivo se impone sobre los restantes poderes: Judicial y Legislativo –como está sucediendo, actualmente- para así lograr mantenerse de manera indefinida heredando el mando a un familiar y llevando a prisión a todo aquel que se opongan a semejantes pretensiones. Y es que dicen que los gobiernos autocráticos demuestran tolerancia cero y represión hacia aquellos que muestran disentimiento respecto de las políticas y decisiones tomadas, sean periodistas o políticos.

EN FIN, nadie quiere la vuelta del duartismo y la represión contra los medios, pues ya lo dijo muy claro el senador y excandidato presidencial republicano John McCain cuando Donald Trump asegurara que algunos medios de comunicación son “el enemigo del pueblo”: “los dictadores empiezan reprimiendo a la prensa”, y en ese sentido aconsejó: “Si quieres preservar la democracia como la conocemos, tienes que tener una prensa libre y, muchas veces, adversaria. Sin ella, me temo que perderíamos muchas de las libertades individuales con el tiempo. Así es como empiezan los dictadores; lo primero que hacen es callar a la prensa”. En fin, el asesinato de Ricardo Monluí, lo mismo que la artera ejecución de seis policías en Coxquihui y dos civiles la noche del sábado, son actos deleznables que no deben volver a ocurrir. Miguel Angel Yunes y el grupo de Coordinación Veracruz deberán renovar estrategias porque, por lo visto, las reuniones dominicales simple y llanamente no están funcionado, además de que sale muy caro mover a los involucrados en aeronaves. Tal vez lo mejor sería hacer cambios en la Secretaría de Seguridad. Así de simple…OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es la opinión personal del columnista.