Mujeres que se aumentan el pecho tienen 5 veces más posibilidades de suicidarse

Un estudio revela que las modificaciones corporales pueden impactar directamente en la salud mental.

6 octubre 2016 || 10:14 || Redacción
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Si eres feliz con tus pechos, felicidades: el 70% de las mujeres no pueden decir lo mismo. Según las encuestas, solo el 30% de la población femenina se encuentra satisfecha con el aspecto de su pecho. Vivimos acomplejadas, y esto va ligado directamente con nuestra salud mental.

A pesar de que no paran de aparecer nuevos e innovadores procedimientos estéticos, nunca hay ninguno que desbanque al aumento de pecho como la cirugía más solicitada año tras año. “Nos guste o no los pechos se han convertido en un símbolo de feminidad” dice a Fusion el cirujano Herluf Lund.

Lund explicó que es una lástima que las mujeres sientan esta presión por alcanzar un ideal tan determinado. “Hay tantas formas de pecho diferentes como mujeres, son todos únicos”. Cuando lo que soñamos no se corresponde con lo que encontramos cada día en el espejo es complicado no tener un conflicto con nuestra imagen corporal.
De acuerdo con otro cirujano plástico, el doctor John Zannis, las modelos de Victoria’s Secret tienen lo que se considera “el pecho ideal”. “Tenemos esta idea de que lo bonito es que la parte superior del pecho tenga mucho volumen, y ésto es algo que rara vez ocurre de forma natural”.

Mientras tanto, los psicólogos no tienen ninguna duda de los problemas psicológicos que la relación con nuestro escote nos causa desde muy jóvenes. “Las mujeres que se desarrollan demasiado tarde empiezan a preguntarse ‘¿Cuál es el problema conmigo?'” comentaba el psicólogo Carl Pickhardt. “Si tus compañeras empiezan a tener una apariencia más femenina y tú todavía pareces una niña, eso te hace ser lo suficientemente diferente como para recibir un montón de atención indeseada”.

Por otro lado, Pickhardt explica que quienes se desarrollan pronto también tienen que enfrentarse a otras dificultades: se sienten sexualizadas, excluidas o estigmatizadas. Y cuando llega la vida adulta, la cosa no tiende a mejorar. A las mujeres se nos recuerda cada día que nuestros pechos son demasiado grandes, demasiado pequeños, demasiado puntiagudos o con los pezones demasiado grandes. Siempre hay algún fallo. Hemos creado un sistema en el que la única forma de alcanzar los pechos perfectos para la mayoría de la gente solo es posible pasando por quirófano.

Aunque a muchas mujeres la cirugía les aporte una mayor calidad de vida, existen estadísticas sobre el tema que asustan bastante. Hay estudios que aseguran que las pacientes que se someten a un aumento de pecho tienen cinco veces más posibilidades de suicidarse que el resto de la población. En muchas ocasiones se trata de personas que ya sufrían ansiedad y depresión previas al procedimiento, motivos que pudieron propiciar que tomasen la decisión de operarse, con la consiguiente frustración al no conseguir exactamente los resultados esperados. Por eso es esencial que los cirujanos informen bien a sus pacientes sobre las expectativas reales que deberían tener al respecto.

Ahora que el mundo parece comenzar a moverse hacía una mayor aceptación de todos los tipos de cuerpos, deberíamos asegurarnos que se incluyan en la ecuación una gran diversidad de pechos diferentes. En otras palabras: a más tetas distintas veamos, mejor.

Fuente Playground mag