No al terrorismo informativo

2 febrero 2017 || 21:49 || Carlos Jesús Rodríguez
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EN LOS agravios que se dispensan el Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares y los ex mandatarios Fidel Herrera y Javier Duarte, la sociedad no debería pagar las consecuencias de esos exabruptos y menos ser víctima del “terrorismo informativo” que alienta incertidumbre y desconfianza, a tal grado que cualquier mortal que incurriere en semejantes irresponsabilidades, seguramente, se le aplicaría la ley por presuntos actos de extremismo. Y es que lea usted: el pasado 17 de Enero, el Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares denunció en conferencia de prensa que durante la gestión de su antecesor se suministraron “quimioterapias falsas”, esto es, “agua destilada” a niños con cáncer. La insensata medida adoptada por la Secretaría de Salud y el Centro Estatal de Cancerología de ese tiempo, según enfatizaría el polémico mandatario, fue parte de la corrupción que se incubó en los Gobiernos fidelista y duartista para seguir desviando recursos públicos que engrosaron sus bolsillos.

 

AÑADIRÍA INCLUSO: “ya se tienen resultados de un laboratorio que señaló que las quimioterapias que se administraban a niños no lo eran. Realmente no eran un medicamento sino un compuesto inerte, era agua prácticamente destilada”, y la denuncia del oriundo de Soledad de Doblado motivó que el Gobierno Federal enviara a Xalapa a un grupo de investigadores de la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para que corroborara o desechara ese dicho que, como se esperaba, engendró severas inquietudes entre familiares de niños tratados en el periodo al que hacía referencia el Gobernante. Yunes Linares, convencido, advirtió que una vez que concluyeran los análisis presentarían las querellas penales correspondientes contra quienes resultaran responsables.

 

PERO EL 25 de Enero, ocho días después de la denuncia pública que generó todo tipo de condenas contra los ex mandatarios e, incluso, obligó a Fidel Herrera a presentar su renuncia como Cónsul de México en Barcelona para venir  “a defenderse”, el Secretario de Salud Federal, José Narro aclaró que no había surgido –hasta ese momento- una evidencia contundente en torno a la denuncia pública de Yunes Linares. “Hemos encontrado desorden, once toneladas de medicamentos caducos, 47 mil pruebas para VIH que no cuentan con registro sanitario y que no debieron ser adquiridas”. En esa ocasión, también enfatizó que luego de revisar la denuncia hecha por el Gobernador no se tienen registrados decesos de menores por las supuestas quimioterapias falsas. Tampoco tenemos evidencia de algún fallecimiento a causa de esto. Nosotros, como decía, estamos recabando la información de los expedientes clínicos, de los expedientes médicos, y no nos constan, no tenemos evidencias en ningún otro sentido que no sea el que yo estoy comentando”.

 

PERO LA estocada final vendría el miércoles primero de este mes de parte de la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Su titular, Julio Sánchez dejaría en claro  –también, en conferencia de prensa- que no han encontrado ningún medicamento adulterado o que pasadas administraciones Estatales hayan suministrado “agua destilada” a menores en lugar de quimioterapia para el tratamiento de cáncer. Tampoco existe denuncia alguna en contra de los Gobiernos de Fidel Herrera o Javier Duarte debido al fallecimiento de un menor a consecuencia de ello, como en su momento lo había señalado el Gobernante en turno, por lo que advierte que Yunes tiene un plazo de cinco días hábiles a partir del lunes anterior para presentar pruebas de las medicinas falsas o testimonios de menores a los que se les hubiesen aplicado como lo ha denunciado públicamente, y en ese sentido advirtió que no se descarta una denuncia contra el mandatario Estatal por aportar información no comprobada.

 

ACLARAMOS: NI salvaguardamos a Fidel y mucho menos a Duarte, ni pretendemos ataques frontales contra el Gobernador Miguel Ángel Yunes (que, por otra parte, ejerce su propio estilo), sino que asumimos la defensa de esa sociedad que ahora está en zozobra por dimes y diretes producto de una relación fallida, y en ese sentido recordamos lo que alguna vez comentamos en este mismo espacio respecto al “terrorismo  informativo”, el cual podría definirse como la utilización de los recursos de la comunicación para generar situaciones de miedo y hasta de terror, y que grandes cadenas internacionales o medios informativos locales e, incluso los Gobiernos en todos sus niveles lo aplican cuando existen determinados intereses o alianzas en juego. En ese sentido -lo dejamos claro-, los medios de comunicación que han participado de esos actos toman partido –a favor o en contra de una administración- generando abiertamente un miedo social, vía la distorsión de la realidad con fines estrictamente político-económicos, ya que gracias a esas prácticas para agradar al gobernante en turno pueden establecer convenios comerciales o de protección.

 

Y ES que así como los actos terroristas armados arrinconan a ciertas sociedades vía el miedo, los actos de terrorismo informativo, sin lastimar o matar físicamente, hieren y quiebran las fibras más hondas de la psicología social. Los terroristas informativos usan una violencia que no consiste en explotar bombas o realizar atentados colectivos, sino en la apropiación de un discurso que señala, juzga, condena y retumba, todo ello desde una representatividad empresarial informativa y aplicando métodos que encajan en un manual fascista inducido desde las esferas del poder, y el tema viene a colación por las apresuradas declaraciones de Yunes Linares que sin medir las consecuencias (o acaso, perfectamente, medida), infundieron terror a decenas de veracruzanos cuyos familiares, enfermos de cáncer, acudieron al Centro Estatal de Cancerología, –en tiempos de Javier Duarte de Ochoa- para recibir el tratamiento que les aliviara de ese mal o, en otros casos, les permitiera alargar un tiempo más su existencia.

 

EL “JEFE político” del Estado habría dicho que la administración pasada, concretamente, la Secretaría de Salud suministró a niños con cáncer “agua destilada” en lugar de quimioterapias, y de inmediato la mala fe y la sed de venganza –o el afán de lograr la simpatía del mandatario en turno- se hizo circular que en el CECAN desaparecieron, arbitrariamente, nueve expedientes de igual número de niños presuntamente fallecidos entre diciembre de 2014 y enero de 2015, e incluso se aseguraba que “son los niños que, de acuerdo con lo denunciado públicamente por el gobernador Miguel Ángel Yunes, recibieron falsos tratamientos oncológicos”, cuando esto, se sabe, ocurrió en el 2011. En fin, simple y llanamente: ¡no se vale! OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista