¿No es recaudador gasolinazo? ¿Y que hacemos con los vándalos?

4 enero 2017
21:15 hrs

Del Cajón del Director

¿No es recaudador gasolinazo? ¿Y que hacemos con los vándalos?

POR JULIO FENTANES

Pues el Presidente Enrique Peña Nieto regresó de vacaciones y juró y perjuró, y recontrajuró, que el gasolinazo no es recaudador, que era obligatorio para mantener la estabilidad de la economía y pidió solidaridad y unidad para enfrentar el reto que significará el 2017.
Vaya, vaya.

Mientras la retórica se aplicaba en el gobierno federal, el vandalismo ya rebasó las protestas y se convirtió en la cara visible del movimiento contra el gasolinazo que encabezan ciudadanos de todas las idiosincrasias, credos, y partidos políticos, además de grupos delincuenciales que aprovechan el momento para generar ingobernabilidad y llevar agua a su molino.

¿Qué tiene que ver un tráiler lleno de gansitos en contra del gasolinazo para que lo asalten y se roben todos los pastelitos?
¿Y las tiendas como Chedraui, Oxxo, Sorianas y Ahurreras, que están siendo vandalizadas?

¿Y las estaciones de gasolina tienen responsabilidad en el precio que puso el gobierno?

El Presidente pidió comprensión, unidad y solidaridad a los mexicanos, sin embargo, dicen comerciantes e industriales, que no fue comprensivo de parte del gobierno incrementar las tarifas no sólo de gasolina, sino de gas y electricidad.

El incremento de estos insumos básicos para la vida, es una mezcla brutal para el incremento de todos los productos que utilizan estos energéticos.

Y todavía dice Peña Nieto que no van a permitir abusos en el incremento de precios, ni vandalismo.

Ufffff

¿Y cómo le va a hacer?

La primera medida tendría que haber sido, reducir los gastos enormes de la alta burocracia.
Y vamos más allá de los sueldos jugosos.

Lo que genera un costo enorme de la burocracia son las altísimas prestaciones que contra toda lógica se adjudican en un país donde la pobreza es lo que marca el día a día.

Por momentos parece que estamos en los tiempos de Porfirio Díaz y los lujosos bailes de la aristocracia con los políticos de la época y del otro lado, los mexicanos esqueléticos luchando por un mendrugo.

Qué necesidad hay de que además de pagar altos sueldos a burócratas, todavía se paguen gasolina, seguro de gastos médicos, comidas de lujo, operaciones estéticas, automóviles de lujo, teléfonos de lujo, y bonos, y bonos, y bonos porque hay que acabarse el presupuesto asignado en ellos mismos, menos en lo que demanda la sociedad.

Y además de todo eso, todavía no tienen llenadera y van con los “moches” en el reparto de obra pública y las adjudicaciones de obra y grandes contratos a los cuates.

Ese es el problema real.

En el gasolinazo, si efectivamente fuera como dice Peña Nieto y tenían que ajustar el precio de la gasolina a la ley de oferta y demanda internacional y al precio del petróleo, entonces tenía que haber bajado el impuesto al combustible que significa casi la mitad de lo que paga el consumidor final, entre IVA y el famoso IEPS.

Si la medida no tiene efecto recaudatorio, pues que le baje al impuesto y se quede el costo internacional.
¿Y si hay costo internacional, entonces por qué la gasolina en Estados Unidos es sensiblemente más barata que en México?
Algo no checa de lo que dice el Presidente.

Y lo que si tendrá que contener es la inflación galopante que subirá como espuma.

¿Será que el todavía Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, sabía esto y por eso renunció para aceptar una oferta internacional?

¿Acaso lo advirtió y no le hicieron caso?

Para muchos es polémica la reforma energética, y acusan que efectivamente se entregó a extranjeros el negocio de la generación de electricidad y del petróleo, para otros era necesario hacer un ajuste y acabar con la enorme mafia incrustada en el sector petrolero, desde el sindicato hasta los directores, desde luego pasando por los mandos medios, porque el “moche” es una cuota religiosa que piden cualquier hijo de vecino que tiene que firmar alguna autorización a un contratista y su cuate el director le dio el puesto.

La reforma energética llega tarde, muy tarde, desde Ernesto Zedillo debió haber iniciado, el asesinato de Luis Donaldo Colosio, mató muchos cambios que estaban a la vista en la forma de hacer política en este país.

Fox se hizo tonto y se enriqueció, Calderón pasó de noche y fue pusilánime para hacer los cambios necesarios y prefirió hacerle la guerra a los narcos para desviar la atención.

Peña Nieto dio el paso necesario, pero no ha desterrado los viejos vicios de la clase gobernante que parece una casta sagrada, creen que por derecho divino, como los reyes de la antigüedad, les pertenece todo lo que abarca su vista.

Antes el gobierno era administrador y empresario, compraba y vendía todo lo que se consumía en el marco de un proteccionismo absoluto, cuando se abrió a la competencia global, los mexicanos tuvieron que aprender a ser empresarios y competir, pero muchos no se ha destetado del gobierno y otros insisten en hacer las dos cosas, gobernar y ser los mismos que hacen los negocios con su familia, el ejemplo clarito se llama Javier Duarte, pero hay muchos Duartes en el país y al igual que el prófugo, nadie les hecha el guante y al contrario se les solapa.

¿Qué sigue?

Que los diputados se fajen y baje el IEPS de la gasolina, para poder enderezar la nave.

Y luego, que el gobierno haga la política necesaria para gobernar bien, y erradique la corrupción, se acaben los privilegios y ser gobernante deje de ser botín de guerra para el partido ganador de las elecciones.
Si logramos esto, seguramente nos irá bien.