Nuestro poder adquisitivo

3 enero 2017 || 13:23 ||
Compartir en redes

Por José Verastegui Vera

La liberación de los precios en los combustibles, ha desatado una andanada de críticas y movilizaciones en contra del gobierno federal encabezado por Enrique Peña Nieto, bloqueos en estaciones de gasolina, en carreteras y calles de las principales ciudades del país, todos exigen se baje el precio de los combustibles, exigen la renuncia de Peña Nieto a quien responsabilizan de la devaluación del peso y por ende del incremento de los combustibles, en redes sociales piden unirse a las protestas, piden firmas para exigir la destitución del Presidente de la Republica y algunos más osados exhortan a una resistencia civil “pacifica”. Pero hasta el momento nadie ha pedido unirnos para exigir mejores percepciones laborales, nadie ha manifestado su malestar por las bajas precepciones que se tienen, el problema no es el costo de los combustibles, el problema son los bajos salarios que se brindan al sector laboral en México, los líderes de las cámaras de comercio y empresariales se unen a las protestas y aseguran que estos incrementos provocarían una alza en todos los sectores, hace unos días se manejaba el incremento salarial y estos que ahora protestan por la alza de los combustibles se cortaban las venas para evitar que el incremento salarial se diera, argumentaban que este provocaría una inflación en cadena. Los Mexicanos deseamos mejores condiciones de vida, sin embargo no estamos dispuestos a sacrificar un ápice para ello, México está dentro de una economía globalizada y es necesario que esta pueda permear en los sectores productivos de manera concreta y decidida y no solo aparentar, aquí es donde el sector empresarial debe de abrirse y cambiar sus políticas, se ha manejado en los últimos años las palabras: Competitividad y productividad, algo que no estamos dispuestos a probar, alguien hace un comparativo en las percepciones salariales y los tiempos laborales de diferentes países y se ubica a México como uno de los países que más trabaja y menos gana, porque no comparar no en los tiempos laborales, sino en la productividad y la competitividad que México brinda en el sector laboral. Desde el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari, México entro al Tratado de Libre Comercio, para ello fue necesario ingresar a un mundo desconocido para la mayoría del sector productivo nacional, en ese periodo se incrementaron los despidos y las pensiones, a nadie le interesaba capacitarse para enfrentar los cambios tan necesarios, tenemos 20 años hablando y quejándonos de los bajos salarios y los incrementos de risa que año con año se brindan por la entonces comisión de salarios, ahora que el salario mínimo ha dejado de existir, nadie ha protestado porque sus percepciones no se han modificado, porque aquí no se levantan esos paladines defensores del pueblo, para hacer marchas y protestas en contra del sector empresarial, porque no unirse y exigir que la percepción sea acorde a las capacidades y productividad de los trabajadores, porque no exigir la capacitación de la mano de obra, para que esta pueda ser considerada como calificada y mejorar sus ingresos, es mejor buscar el beneficio político que el mejoramiento del pueblo, si protestamos por la liberación de los energéticos están más tranquilos y tenemos un responsable de nuestra frustración económica, como siempre papá gobierno es el responsable, la reforma laboral beneficia al sector más desfavorecido, pero esto a quien le preocupa, lo más importante es la desestabilización social y que mejor que protestar en contra del gobierno, finalmente es nuestra mejor opción para seguir en la mediocridad, para seguir sumidos en la ignorancia que nuestros políticos, esos que se dicen luchadores sociales quieren seguir utilizándonos como carne de cañón.

México requiere importar aproximadamente el 60% del combustible que requiere diariamente, la falta de refinerías e instalaciones de almacenamiento provocan la necesidad de importar las gasolinas, actualmente se requieren 900 mil barriles de gasolina diariamente y la producción no supera los 400 mil por lo que se importan 600 mil barriles diariamente de combustible, acabar con los subsidios ha provocado una gran molestia, sin embargo esto beneficiará a millones de Mexicanos que se encuentran enlistados en los programas sociales, los recursos que se ahorren serán para mejorar las condiciones de salud, educación e infraestructura, así que los beneficios son más que los perjuicios  y si a esto le sumamos que la lucha se centre en el sector productivo, para exigir mejores condiciones laborales y de percepción por producto de trabajo, seguramente superaremos lo que para muchos es una crisis, sin embargo es solo el reacomodo de una economía que deberá fortalecerse en los próximos meses y estabilizarse en los mercados mundiales, ubicando el valor del peso, en su valor real y no sobre devaluado como ahora se encuentra, así que nuestro problema no son los costos de los energéticos, son las bajas percepciones que se brindan al sector laboral en México.

La entrada en vigor de la Reforma Energética ha provocado una serie de descalificaciones, por quienes en su momento estuvieron de acuerdo en que no solo esta reforma, sino en una serie de reformas que se presentaron y se pactaron con aquel famoso “Pacto por México”, ahora se dan golpes de pecho y niegan haber participado en este pacto, quedan dos años para elecciones federales y seguramente buscan descalificar lo que ellos aprobaron, buscan llevar agua a su molino, que pasará si en los próximos meses se logra la estabilidad económica y se viven los beneficios de estas reformas. Brasil es el mejor ejemplo cuando su presidente Fernando Enrique Cardoso emanado de la derecha, implemento las reformas, sin impórtale el costo político que esto representaba, situación similar está viviendo Enrique Peña Nieto, este si ha tenido el valor de implementar las reformas que se requerían, su costo político sin duda ha sido grande, sabedor de lo que representaría para su administración, no tuvo temor por la crisis económica en las principales economías del mundo, tampoco la caída del petróleo lo que representará para las dos últimas administraciones el principal ingreso del país, las condiciones no han favorecido a la actual administración, pero esta se ha mantenido firme y sin claudicar seguramente saldrá adelante, las inversiones proyectadas para los próximos meses en el sector manufacturero brindarán a México una estabilidad laboral y por ende mayores ingresos, la inversión de empresas gasolineras brindaran una mayor competitividad en el mercado de los energéticos y se podrá elegir la mejor gasolina, el mejor servicio, que es lo que se quiere o no.

P.D. ¿Queremos que México despierte, pero no para servir a los intereses de quienes ambicionan el poder?

 

Hasta la Próxima…
Comentarios a joseverastegui16@outlook.com