Papas y zanahorías, entre misiles y túneles: el kibutz que florece frente a la franja de Gaza

Khan Yunis es un bastión del grupo fundamentalista islámico Hamas, y un trampolín habitual de los cohetes que se lanzan contra territorio israelí

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11 diciembre 2016
9:48 hrs

De un lado del camino, el campo está sembrado con trigo y en unos meses se convertirá en una enorme alfombra verde. Del otro lado se cultivan papas. A unos cien metros se levanta una torreta de concreto coronada con una poderosa ametralladora. Y cruzando los fosos y el alambrado se recorta la silueta de las localidades de Khuza’a y Khirbat Ikhza’a, parte de la provincia de Khan Yunis, en el sur de Gaza.

Khan Yunis, cuya capital es la ciudad del mismo nombre, es un bastión del grupo fundamentalista islámico Hamas, y un trampolín habitual de los cohetes que se lanzan contra territorio israelí.

Alegatos de supuestos crímenes de guerra por parte de las fuerzas armadas israelíes marcan la historia de aquella zona palestina, en especial cuando se habla de las guerras de 2008/2009 y del 2014. Menos supuestas y más concretas son las imágenes de casas demolidas por las explosiones durante el último conflicto.

El brasileño Flavio Safestein (de verde), con su amigo israelí Gadi Moses (de azul), junto a las máquinas con las que trabajan el campo del kibutz Nir Oz.
El brasileño Flavio Safestein (de verde), con su amigo israelí Gadi Moses (de azul), junto a las máquinas con las que trabajan el campo del kibutz Nir Oz.

Pero el odio de generaciones y las disputas políticas parecen diluirse adonde comienzan a crecer las zanahorias, en los campos de Nir Oz y otros kibutzimde la zona del Negev, en el sur de Israel.

Hace muchos años era común que cientos de palestinos cruzaran para trabajar en los campos israelíes. De aquellos tiempos incluso quedaron amistades que desafían la violencia, y es común escuchar en épocas de guerra historias de israelíes que se las rebuscan para hacer llegar víveres y elementos de primera necesidad a los vecinos bajo fuego.

Desde que Hamas tomó el control de Gaza, en el 2007, la frontera entre Israel y la franja palestina es continuo escenario de escaramuzas y agresiones, con un ciclo continuo que va de incursiones de terroristas a través de túneles clandestinos y lanzamiento de cohetes a las represalias explosivas de los aviones israelíes.

En los kibutzim o granjas colectivas de la zona no quedó más remedio que adaptarse a esta realidad.

Fruto del labrado y el riego, los israelíes logran cultivar papa, maní y zanahorias que exportan a Europa
Fruto del labrado y el riego, los israelíes logran cultivar papa, maní y zanahorias que exportan a Europa

“Aquí es así y no tenemos cómo resolver esto. Es un problema político de muy difícil solución, nadie en el mundo hace las cosas como se debería para solucionar el problema, y por eso vivimos la vida como se puede”, explica a Infobae el brasileño Flavio Saferstein.

Flavio llegó a Israel en el 2000 y está en Nir Oz desde el 2002. Vive aquí con su esposa y sus dos hijos y no cambia por nada su lugar en el mundo.
“No tengo nada para quejarme, no volvería a Brasil, aun cuando mis padres y mi hermana siguen viviendo allá”, asegura Flavio, quien considera el desértico Negev “un lugar muy lindo y muy especial”. Según este ingeniero agrónomo, “el problema de violencia existe en todo el mundo” y la frontera israeli “no es peor que otros lugares”.

Flavio conversó con Infobae rodeado por los enormes tractores que descansan en los talleres de Nir Oz entre una y otra temporada en los campos. Al brasileño lo acompañó el israelí Gadi Moses, nacido aquí de madre turca y padre alemana que inmigraron antes de la Segunda Guerra Mundial.

Gadi es otro fan del Negev, de “este paraíso que desarrollamos”, según describe a este desierto que, en efecto, fue convertido por los israelíes en una zona agrícola altamente productiva.

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“No puedo decir que sea fácil, hay épocas que son muy fuertes, como por ejemplo hace dos años, cuando tuvimos un día en que cayeron catorce misiles, pero los resultados están a la vista”, dice Moses.

Además de una importante fábrica de pinturas, Nir Oz cultiva desde trigo a zanahorias, pasando por maníes y hasta flores. También apunta a los mercados de exportación, produciendo para los caprichos europeos: antes fueron las “baby potatoes”, ahora los “tomates negros”.

Pero detrás de cada uno de esos productos existe una rutina diaria marcada por la guerra y el conflicto. Martín Finkelstein, un argentino que llegó a Israel hace diecisiete años y vive en Nir Oz desde hace quince, recuerda por ejemplo los días en que tuvo que escapar de los campos a bordo de una patrulla blindada del ejército porque francotiradores disparaban desde Gaza.

Link de la nota: http://www.infobae.com/america/mundo/2016/12/10/zanahorias-y-papas-entre-misiles-y-tuneles-como-es-la-vida-en-un-kibutz-frente-a-la-franja-de-gaza/