Poeta veracruzano recibirá Medalla Bellas Artes

Este martes 22 de noviembre, a las 19:00 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, Francisco Hernández recibirá la Medalla Bellas Artes 2016

Foto: web
21 noviembre 2016 || 17:23 || Ana Martina Ortiz León
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Xalapa, Ver. Este martes 22 de noviembre, a las 19 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, el poeta veracruzano Francisco Hernández recibirá la Medalla Bellas Artes 2016.

Francisco Hernández nació en San Andrés Tuxtla, Veracruz, en 1946. El 20 de junio cumplió 70 años y ha publicado 25 libros en los que aborda el desencanto por el mundo, el amor-erotismo y la violencia, sobre todo, además del tiempo, la muerte, la palabra y, más raramente, la poesía.

Todos articulados por motivos recurrentes: agua (mar, lluvia, río), sueño-enfermedad (delirio), cuerpo-mujer, viaje, luz, humor, así como estrategias y lenguaje importados de la publicidad, el cine y la televisión, en una parte de su obra. En la otra, los libros premiados o de corte “neo-romántico”, se caracterizan por una visión trágica de la existencia.

Si de niño su maestro Patricio Arredondo “fue quien me incitó a adentrarme al mundo de las letras” y al que le dedica la Medalla Bellas Artes; de joven le cohibía llevar sus libros a las editoriales grandes, pero su formación autodidacta en la literatura, tanto de lector como de escritor, lo llevó al grupo fundador de la editorial marginal “La máquina eléctrica”.

“Y yo creo que eso estaba mal. Los jóvenes no deberían tenerle miedo a los grandes nombres, deberían quitarse esas zarandajas de los nombres”, aseguraba en mayo de 1982 al reportero de la revista Proceso, Armando Ponce, que lo entrevistó por su primer galardón: el Premio Nacional de Poesía de la Casa de la Cultura de Aguascalientes que le trajo su libro “Mar de fondo”.

Creativo publicitario durante 29 años, actividad en la que trataba “de conciliar lo que creo con lo que uno quisiera”, en esa misma entrevista se ufanaba de no ser un publicista famoso “porque me daría pena que mis hijos cantaran las canciones de mis comerciales” y que no creía poder vivir de la literatura “aunque alguna vez tendré que lograrlo”, posibilidad que suponía lejana al ser en ese año de 1982 “más importante ponerle nombre al osito panda que ganar un premio”.

“Hay que insistir. Hay que decir en esta sociedad lo que uno tiene que decir. Y hay que decirle a esa sociedad incluso, que no le interesa la poesía”.

Desde entonces no ha abandonado esa misión, 34 años ya, y a la fecha ha ganado todos los premios literarios importantes que hay en el país: Premio Carlos Pellicer (1993), Premio Xavier Villaurrutia (1994), Premio Jaime Sabines (2005), Premio Ramón López Velarde (2008), Premio Mazatlán de Literatura (2010) y Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura (2012) que otorga la Secretaría de Educación Pública.

Con el seudónimo del Chaneque alucinado obtuvo el Premio Aguascalientes, pero con el heterónimo de Mardonio Sinta, un jaranero veracruzano que escribe coplas octosilábicas en estrofas rimadas, ha publicado “Coplas a barlovento”, “Una roja invasión de hormigas blancas” y “¿Quién me quita lo cantado?”. Con su nombre real han visto la luz: “Textos criminales”, “Portarretratos”, “Cuerpo disperso”, “Oscura coincidencia”, “De cómo Robert Schumann fue vencido por los demonios”, “Habla Scardanelli”, “Moneda de tres caras”, “La isla de las breves ausencias” y “Mal de Graves”, entre otros.