PRI EJECUTOR

20 diciembre 2016 || 14:54 || Columna
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Por Mario NORIEGA VILLANUEVA

¿De verdad creerá el alto mando del PRI que con acciones como las suspensiones de derechos de los ex gobernadores Javier Duarte de Ochoa –Veracruz— y Roberto Borge, así como la expulsión de otro ex gobernador Tomás Yarrington de Tamaulipas y de ex funcionarios de Veracruz, como Arturo Bermúdez Zurita, Antonio Chara Manzur y Gabriel Deantes Ramos, ya se ganó la confianza popular y sobre todo, de sus militantes?

Parece que están del todo equivocados, porque ni el pueblo ni los miembros del propio tricolor, se tragan esta píldora que no es sino una mentira más, un escupitajo de demagogia de la Comisión Nacional de Justicia Partidaria y del dirigente nacional Enrique Ochoa Reza, el principal responsable de este que presume ser un nuevo engaño a todos, porque proceden a expulsiones y suspensión de derechos, ya recuperarán la confianza.

Están definitivamente equivocados. No es así. A lo mejor hubiesen recuperado un poco del apoyo popular, si lejos de proteger a todos esos expulsados y suspendidos de sus derechos, hubiesen sido obligados a comparecer ante las autoridades judiciales de la Procuraduría General de la República y en caso de resultar culpables, se les decretara la formal prisión, pero esta vomitada de demagogia, hace un efecto contrario al que buscan.

Tuvieron los elementos precisos y más que fehacientes para haber procedido en contra de esos delincuentes, al menos hasta que demuestren su inocencia y que devuelvan todo lo que saquearon en sus respectivos estados Veracruz y Quintana Roo, pero hicieron lo contrario ene confabulación con las autoridades judiciales y del Poder Ejecutivo, desde donde han partido las decisiones de darles la protección que se manifiesta ante la mirada de todo México.

Ninguno de los expulsados o sancionados con la pérdida de sus derechos partidarios, estuviera en libertad si se hubiese actuado con oportunidad para no darles chance de irse del país y ni siquiera esconderse porque seguramente que las autoridades federales saben perfectamente bien en donde se localizan porque tienen métodos sofisticados para ubicarlos y cuerpos de seguridad que tienen el pulso delincuencial en la mano, pero no. Lo importante es darles la protección necesaria por compromisos políticos u otros negocios que los mantienen atados y convertidos en cómplices de estos presuntos delincuentes.

De manera que pretender que así va el Revolucionario Institucional la confianza de millones y millones de mexicanos que ya no le creen ni el bendito, es hacerse como el tío lolo, pues es tanta la corrupción que propicia y fomenta el tricolor, que absolutamente nadie cree que estas acciones son verdaderamente para darles un

castigo ejemplar, sino sencillamente para protegerlos y darles oportunidad como sucedió con Javier Duarte de Ochoa, de escapar, irse al extranjero mientras que los estados donde cometieron todos los desmanes que tienen en una situación económica muy comprometida a sus estados y no hay n siquiera esperanza de superar en poco tiempo todo el saqueo que cometieron y lo peor es que no tienen ni siquiera la oportunidad de solicitar préstamos porque están de hecho, en la quiebra. Sugerencias, críticas y comentarios: marionv8@hotmail.com