PRI-Veracruz, muro de lamentaciones

30 enero 2017 || 10:50 || Ángel Álvaro Peña
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A pesar de la presión que ejerció desde dentro y fuera de Veracruz el grupo comandado por los dos ex gobernadores más dañinos, la balanza se inclinó por un dirigente que conociera el estado y conciliara intereses y posturas políticas dentro y fuera del PRI.

Renato Alarcón Guevara, quien fuera delegado del ISSSTE en Veracruz, es el nuevo dirigente estatal del PRI, en momentos difíciles para todos los veracruzanos, pero más aún para ese partido que tendrá que levantarse de la lona donde fue noqueado por la abrumadora votación en su contra en los comicios del año pasado.

La tarea del nuevo líder no es fácil. Se sacó la rifa del tigre, pero de su experiencia y entrega dependerá domarlo y hacerlo caminar por el rumbo correcto.

En Veracruz el ambiente está enrarecido, porque se trata de un puesto codiciado por muchas fuerzas, la mayoría con claros intereses personales o de grupo, que anteponen los beneficios de su gente al buen destino de su partido.

Es por ello que las baterías están centradas contra el nuevo líder estatal del tricolor. El grupo siniestro que encabezan los ex gobernadores Fidel Herrera y Javier Duarte, están tan frustrados como ardidos y no desperdician espacio periodístico en venta para arremeter contra el nuevo líder priista, quien ha estado dedicado a su trabajo, conoce a los políticos y las políticas del estado a la perfección.

Su intención es limpia, su experiencia aceptable y su entusiasmo imparcial; sin embargo, columnistas textoservidores no dejan de ser seducidos por 30 monedas para usar sus espacios como barricadas al buen desarrollo de un partido que perdió casi todo en manos de los Herrera, de los Duarte, y de sus delincuentes que ahora son su grupo de choque incondicional.

Alarcón Guevara señaló: “Lo que soy y todo lo que he hecho se lo debo al PRI, por eso le estoy agradecido y completamente seguro de asumir esta responsabilidad al frente de mi partido”.

Consciente de la división que sufre el PRI en la entidad, y en algunas otras del país, habló de la necesidad de volver a la unidad, pero el PRI en Veracruz no sólo está saqueado por sus políticos, sino que éstos lo hundieron en las elecciones pasadas y al convocar a la unidad se invita también a la sobrevivencia del tricolor en Veracruz.

Señaló: “Tenemos la obligación de mantener la unidad en el partido, de respetar el sentir y disentir de cada militante, estamos obligados a responder a la confianza que más de un millón de veracruzanos nos han dado, con la postulación de los mejores cuadros”.

Esta parte fue la que no soportaron los emisarios del pasado, instalados en las huestes de Fidel Herrera, quien debe darse por bien servido por el hecho de no estar en la cárcel. Porque de haber una justicia imparcial y pareja para todos, estaría tras las rejas, al igual que el otro delincuente de Javier Duarte.

El futuro del PRI en la entidad es incierto, pero tiene la ventaja de que sus contrincantes si bien no están en la lona están a punto de desfallecer ante su división interna y el desgaste de sus malos funcionarios.

El PAN, por ejemplo, que impulsó al actual gobernador Miguel Ángel Yunes, no tiene todas consigo, su triunfo o derrota electoral en Veracruz depende de que se capture y se castigue a Javier Duarte, de manera ejemplar, y no como se hizo con el ex gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, quien no estuvo ni 24 horas en el penal de Topo Chico, en Monterrey.

Ojalá que a Yunes Linares nadie le impida cumplir con su palabra y pueda meter a la cárcel a Duarte, en una acción donde impere la ley y no la protección política, como sucedió con el priísta Rodrigo Medina, cuya libertad revierte la buena voluntad de Jaime Rodríguez Calderón de hacer justicia y erradicar la corrupción.

Si Yunes Linares no cumple sus promesas de campaña, encabezadas por el encarcelamiento de Javier Duarte, el PAN está derrotado en los comicios del 4 de junio. Es decir, Renato Alarcón Guevara tiene cuatro meses para reactivar el potencial del PRI, que es mucho pero que ha sido doblegado por los esbirros de Herrera y Duarte. El primero quiere imponer a su hijo como candidato a gobernador por el Partido Verde, el otro quiere impunidad para él y su equipo, de ahí que intentaron influir en la selección del líder estatal del PRI, para lograr sus objetivos personales.

De no estar en la cárcel Javier Duarte el sábado 3 de noviembre, el PAN está derrotado.

EL PRD está dividido para estas elecciones que renovarán los 212 municipios en Veracruz, sabe que no podrá realizar más alianzas con el PAN. El enemigo que el PRI tiene al frente es Morena, partido que casi le quita la gubernatura a Yunes Linares.

De esto está consciente el nuevo líder del PRI veracruzano y por ello, quiere empezar con la autocrítica de un partido que debe renovarse profundamente: “Señalaremos los errores sin miedo y construiremos una agenda fundada en nuestros valores partidistas y con respeto a nuestra base que es la militancia”.

Renato Alarcón señaló que el PRI se mantiene como una oferta política seria, por lo que hizo un llamado a la militancia tricolor ante el escenario electoral próximo a enfrentar: “Unidos, todos, nadie nos puede vencer”.

Renato Alarcón Guevara sostuvo que el priismo estará siempre a favor de la ciudadanía, con obligación moral e ideológica, con manos limpias y con probidad. Añadió que México requiere de la unidad de todos, ante el difícil contexto internacional que hoy se vive, por ello sostuvo, que en el estado se trabajará de una manera constructiva y crítica, dejando atrás el muro que, en el caso de Veracruz, se trata de un muro de lamentaciones.

Sostuvo Alarcón Guevara que el PRI tiene que reconocer sus errores y tomar decisiones correctas, “todos queremos que le vaya bien a Veracruz, pero tenemos la responsabilidad histórica de disentir cuando las cosas no sean las correctas, señalaremos los errores que sean necesarios, sin miedo, con toda la integridad que nos da el trabajo de todos los que estamos aquí”.

Al llegar el nuevo presidente del PRI a Veracruz, con la convicción ideológica de un militante comprometido, los demás partidos inician su campaña para ganar algunas presidencias municipales el 4 de junio. Quien debe acelerar el paso de concretar sus promesas de campaña es Miguel Ángel Yunes si quiere tener presencia en el nuevo mapa partidista de Veracruz.

Recordemos que, al tomar la protesta como gobernador de Veracruz, el panista-perredista Miguel Ángel Yunes Linares anunció que en coordinación con la PGR había logrado la recuperación de mil 250 millones de pesos, que fueron “robados” al erario por Javier Duarte de Ochoa en complicidad con varios de sus servidores públicos.

En tribuna señaló que lo incautado se refiere a bienes inmuebles, obras de arte, caballos, bienes raíces, objetos suntuarios y otros objetos de valor. Aseguró que, con dinero público, los cómplices de Javier Duarte compraron coches, aviones, helicópteros, ranchos, propiedades en el extranjero. “Actuaron sin ningún escrúpulo, en una cadena de impunidad. Ya recuperamos parte de lo robado por Mansur, varios más devolvieron bienes y recursos”. Pero no hay nadie en la cárcel ni los mencionados por Yunes Linares ni los que omitió, que son la mayoría de los compinches del ex gobernador.

La espera para designar al nuevo líder estatal del PRI valió la pena. El primer logro de Renato Alarcón fue el de marginar de las decisiones partidistas al grupo encabezado por los dos ex gobernadores; también quedó fuera una imposición arbitraria que llegara del centro a imponer a un veracruzano sin arraigo, porque el nuevo dirigente conoce su estado y sabe los problemas, pero sobre todo sabe escuchar, no sólo a la militancia sino a la población que fortalece a la militancia que es el puente entre el triunfo electoral y las ideas propias de un líder del tricolor realmente comprometido y capaz de renovar a un partido que puede revivir de inmediato… Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

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*Esta es opinión personal del columnista