Protestas de familiares bloquean estaciones policiales en Rio de Janeiro

Las redes sociales se llenaron rápidamente de mensajes advirtiendo a los padres que no era seguro enviar sus hijos a la escuela

Foto: AFP
10 febrero 2017
22:37 hrs
AFP

Familiares de policías bloqueaban el viernes varias comisarías de Rio de Janeiro en reclamo de mejoras laborales para los uniformados, desatando temores de que se genere una ola de violencia similar a la que dejó más de 100 muertos en un estado vecino la última semana.

La Policía Militar (PM) está impedida constitucionalmente de entrar en huelga, pero las duras dificultades que enfrenta recalentaron el clima en la fuerza.

Además de la profunda crisis financiera que padece el tercer estado más poblado de Brasil, y que impide el pago integral de sus salarios, la lucha contra el crimen organizado se ha cobrado la vida de más de 3.000 agentes desde 1994, un porcentaje superior a las bajas sufridas por las tropas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial, según un estudio reciente.

La limitación constitucional derivó en una metodología en la que los familiares de policías bloquean la entrada para impedir la salida de los efectivos a patrullar las calles, como es el caso de varias comisarías en Rio, incluyendo la del Batallón de Choque.

“Estamos protestando para que los policías recuperen sus derechos, especialmente su seguridad, el pago de salarios al día y un mejor equipamiento, en lugar de armas inapropiadas y automóviles sin mantenimiento”, afirmó fuera del 6º batallón de la PM una mujer cuyo marido, según relató, murió el año pasado mientras trabajaba.

Allí, como en la unidad del Batallón de Choque, las mujeres impedían la salida de carros y cualquier persona uniformada.

“Si entras, no te dejaremos salir”, advirtió una mujer a dos policías pesadamente armados que volvían a la base del Batallón de Choque. Asintieron tímidamente y entraron, mientras a otros dos colegas que intentaban salir con sus uniformes en la mochila les ordenaron quedarse dentro. Y así lo hicieron.

De acuerdo con la PM, hay protestas en 27 de las 100 unidades del estado, pero en apenas cuatro estaciones los manifestantes bloquean la entrada y salida de vehículos.

El portavoz, Ivan Blaz, dijo a periodistas que 95% de los oficiales estaban trabajando normalmente y que la ciudad está segura.

Al inicio de la noche, el secretario de Seguridad, Roberto Sá, afirmó que el ministerio de Defensa puso las fuerzas armadas a disposición del estado de Rio, aunque confió en que no sea necesaria su intervención.

 

– Muertes y revuelta –

La protesta replica la iniciada hace una semana en Espírito Santo (sudeste), donde una huelga policial mantiene las calles sin patrullaje desde el sábado. En la capital, Vitória, y en varias otras ciudades, allegados a los agentes bloquearon la salida de los cuarteles, lo que desató el caos en las calles.

Aunque el gobierno federal desplegó tropas para contener la situación, se reportaron más de 120 asesinatos desde que empezó la huelga, así como saqueos y agresiones.

En la noche del viernes, sin embargo, la administración local y representantes de los policías llegaron a un acuerdo para que los agentes vuelvan al trabajo a partir de las 07H00 del sábado (09H00 GMT) a cambio de no enfrentar ninguna sanción administrativa disciplinaria.

La tensión se había agravado en la mañana, cuando las autoridades anunciaron la apertura de una investigación contra más de 700 agentes por el delito de “revuelta” (cuando están acuartelados, desobedeciendo órdenes de sus superiores y armados).

El presidente Michel Temer, de su lado, afirmó este viernes a través de un comunicado que “el derecho a la reivindicación no puede convertir al pueblo brasileño en rehén. El estado de derecho no permite ese tipo de comportamiento inaceptable”.

Temer llamó a los huelguistas a volver a sus trabajos y a negociar con el gobierno “dentro del más absoluto respeto al orden y a la ley, preservando el derecho y las garantías del pueblo que paga el salario de los funcionarios públicos”.

Mientras en Espírito Santo los agentes pedían un aumento de salario, en Rio reclaman por el atraso en el pago del aguinaldo de 2016 y de las horas extras, incluidas las que trabajaron durante los Juegos Olímpicos en agosto.

Aquejado también por casos de corrupción, el estado de Rio tiene sus cuentas en rojo y debe poner en marcha un severo plan de austeridad para poder acceder a una ayuda financiera del gobierno federal. El jueves, la policía dispersó con bombas y gas lacrimógeno una protesta en el centro de Rio contra estas medidas de austeridad.

Con históricos índices de violencia por el enfrentamiento entre las fuerzas del orden y bandas de narcotraficantes, los rumores de una huelga policial como en Espíritu Santo despertaron temor entre la población carioca.

Las redes sociales se llenaron rápidamente de mensajes advirtiendo a los padres que no era seguro enviar sus hijos a la escuela, y que sería mejor quedarse en casa. Las tapas de los diarios amanecieron con titulares de alarma, como “El infierno de Rio” o “Rio desgobernado”.