Reviven horror periodistas en Veracruz

México es el lugar más peligroso de América para ejercer la profesión periodística, según la Corte Internacional de Derechos Humanos. Veracruz es, además, uno de los Estados mexicanos en los que la persecución a la prensa es mayor

Un hombre sujeta una imagen del periodista Rocardo Monlui. IVAN SANCHEZ AFP
20 marzo 2017
9:35 hrs
Victor Hugo Arteaga

Veracruz.-El asesinato del periodista cordobés Ricardo Monlui Cabrera volvió a poner a Veracruz en el mapa como el sitio más peligroso del mundo para ejercer esa tarea, como señala la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) en su informe presentado este año.

De los 32 estados que conforman la República Mexicana, el de Veracruz, ubicado en la costa este del país, es considerado la zona del continente americano más peligrosa para periodistas.

El periodo en que el ex Gobernador y prófugo de la justicia, Javier Duarte de Ochoa, estuvo marcado por un incremento dramático de los ataques a la prensa, establece el estudio de RSF.

El mandato de Duarte de Ochoa, borrrado como miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI),que ha estado en el poder en el país por más de 80 años, y en el estado de Veracruz 88 años, acabó oficialmente en diciembre de 2016, pero éste renunció poco antes de concluirlo.

¿Cuáles son las razones de un balance tan triste?

La situación geográfica del estado: Veracruz cuenta con un amplio litoral en el Golfo de México y un inmenso puerto industrial, el principal del país. Lo que lo convierte en un importante lugar de comercio y transporte de mercancías; también, en una de las principales plataformas de tráfico de droga.

Éste es controlado por dos cárteles: Jalisco Nueva Generación y Los Zetas, uno de los más poderosos y violentos del país. Ambos se enfrentan constantemente por el control de las rutas.

Javier Duarte de Ochoa, un verdadero aniquilador del periodismo independiente, renunció antes de que acabara su mandato, debido a acusaciones de enriquecimiento ilícito y de estar a la cabeza de una gran red de blanqueo de dinero. Desde que se vio hundido en este caso, desapareció.

Las autoridades mexicanas y la Interpol lo buscan desde el 21 octubre pasado en 190 países, pero aún no lo han encontrado. Tras él, deja un estado endeudado y una prensa agotada, traumatizada por las constantes agresiones que sufrió durante todo su gobierno.

En el periodo de Duarte de Ocha existieron cuatro coordinadores de Comunicación Social, Gina Domínguez Colio, Alberto Silva Ramos, Juan Octavio Pavón e Irma Chesty VIveros.

Fue con la primera de ellos, Gina Domínguez, que la prensa y sus representantes comenzaron a vivir los horrores del sexenio duartista, quien ejerció más del 60 por ciento del presupuesto de 8 mil millones de pesos dedicados a la propaganda oficial y quien, según ha comenzado a saberse por las investigaciones, podría estar relacionada con varios de los asesinatos de periodistas en Veracruz.

Autorizó más de mil 200 millones de pesos a empresas fantasma y en muchos de los casos, relacionadas directamente con ella. Las “comisiones” por esas transferencias lograron recaudarle una fortuna por la que hoy día es investigada por ls Fiscalía General del Estado de Veracruz.

Durante su misión, Reporteros sin Fronteras (RSF) se puso en contacto con corresponsales, fotorreporteros, fotorreporteras, periodistas que escriben sobre casos judiciales, reporteros de nota roja o que cubren la fuente policíaca, que son quienes corren mayor peligro.

Si se interesan “demasiado” en los casos del crimen organizado, son amenazados sistemáticamente y, en ocasiones, asesinadas y asesinados a sangre fría. La corrupción casi generalizada de los órganos de justicia y de la policía de Veracruz –numerosos funcionarios tienen relaciones directas o indirectas con algún cártel– hace que todo proceso judicial sea vano.

La impunidad es tanta, afirma el estudio de RSF, que cerca de la mitad de las amenazas y agresiones a periodistas son responsabilidad de los mismos policías, a quienes nunca o casi nunca se les molesta por ello.

El mismo Javier Duarte participó activamente en la creación de un sistema de vigilancia de periodistas: creó equipos de informantes del gobierno u “orejas”. Según algunos de los reporteros contactados en Xalapa, capital del estado de Veracruz, estos espías se hacían hacen pasar por periodistas para obtener información.

Frente a la violencia, la corrupción y la estricta vigilancia a la que están sometidos quienes ejercen el periodismo, la ley del silencio se ha ido instaurando progresivamente. Las personas periodistas de Veracruz se ven obligados a autocensurarse para salvar su vida y preservar la de sus familias.

Cuando las amenazas se vuelven demasiado insistentes, frecuentemente no tienen otra opción que el desplazamiento interno o el exilio a otros estados del país o países lejos de México.

El 1 de diciembre de 2016 asumió sus funciones el nuevo gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, del Partido de Acción Nacional (PAN). Este cambio político puso fin a 88 años de reinado del PRI, que estaba en el poder en Veracruz desde 1928, en los cuales las prácticas mafiosas se inscribieron profundamente en el paisaje de Veracruz, aumentó la desconfianza hacia la prensa y se multiplicaron las agresiones a periodistas.

El mandato de Yunes Linares sólo durará dos años, para que las elecciones locales se realicen al mismo tiempo que las presidenciales, en 2018. ¿Su gobierno logrará que las relaciones entre la prensa y los poderes públicos sean menos tensas?

Para algunos periodistas y defensores de la libertad de expresión, su llegada alimentaba una pequeña esperanza. Sin embargo, otros señalan que el nuevo gobernador proviene del mismo entorno político que su predecesor. La corrupción está tan implantada en los órganos del estado y los cárteles tienen relaciones tan estrechas con el poder, que es muy probable que la situación no cambie en lo esencial.

Hoy, con el primer asesinato de un periodista en el mandato de Miguel Angel Yunes Linares, se hace visible la incapacidad de las autoridades del estado de Veracruz, sea cual fuere el partido e ideología política, para proteger y preservar la tarea periodística.

Ricardo Monlui Cabrera fue asesinado en su automóvil, un vehículo sencillo, el más vendido en México entre la gente de nivel socio económico medio. Fue acribillado por un comando fuertemente armado frente a los ojos de su esposa y sus hijos, quienes tuvieron que ser testigos de cómo se le iba la vida a su compañero y padre en cada gota de sangre vertida.

Como suele manejarse el actual Gobernador, el crimen número 20 en los últimos siete años de un periodista, de inmediato su equipo de comunicación salió a atajar tan lamentable hecho con la noticia de otros cuerpos descubiertos en una fosa común en Alvarado.

Aunque el hecho es lamentable de por si, seguramente el equipo de seguridad de Yunes Linares no habría localizado los nuevos cuerpos ese mismo día. Lo que sí seguramente hicieron, fue reservar la información, para ser utilizada en algún mejor momento, como el asesinato de un periodista más, reiterando lo que muchos ya saben: Veracruz es el lugar más peligroso del planeta para ser periodista.