Secretarios de Estado y Seguridad de EU visitarán México el 23 de febrero

México y Estados Unidos viven su peor crisis diplomática en décadas debido al muro que Trump quiere construir en la frontera común para impedir el paso de migrantes

Foto: web
15 febrero 2017
15:43 hrs
Agencia AFP

Los secretarios norteamericanos de Estado y Seguridad Interior, Rex Tillerson y John Kelly, visitarán Ciudad de México el 23 de febrero en medio de la fuerte tensión provocada por la insistencia del presidente estadounidense Donald Trump en que México pague su polémico muro fronterizo.

Criticado por una parte de la sociedad mexicana, que lo acusa de no haberse mantenido suficientemente firme ante la nueva administración estadounidense, el gobierno mexicano aseguró que este viaje tiene como propósito avanzar en el establecimiento de “una relación respetuosa, cercana y constructiva entre ambos países”.

México y Estados Unidos viven su peor crisis diplomática en décadas debido al muro que Trump quiere construir en la frontera común para impedir el paso de migrantes sin papeles y que pretende, a toda costa, que sea pagado por el gobierno mexicano.

“No pagaremos el muro”, “exigimos respeto”, había respondido el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, en un mensaje a su país a finales de enero, justo antes de anunciar la anulación de la visita que tenía prevista a Washington pocos días después.

Trump ya había comenzado a tensar la relación bilateral cuando era candidato a la presidencia de Estados Unidos, al referirse a los mexicanos como delincuentes y violadores.

En el terreno económico, desde su llegada a la Casa Blanca el magnate amenazó con imponer aranceles a las importaciones mexicanas para costear la valla fronteriza, bloquear las remesas que envían los mexicanos y salirse del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que Estados Unidos firmó con México y Canadá.

Destino de más del 80% de las exportaciones mexicanas, Estados Unidos es el primer socio comercial de México.

Pese a todo, Peña Nieto y Trump, que ya se habían reunido en México cuando el estadounidense era aún candidato a la presidencia, mantuvieron una conversación telefónica el 27 de enero en la que acordaron mantener un “diálogo” entre ambos países.

Este se inició la semana pasada, cuando el canciller mexicano, Luis Videgaray, se reunió con Tillerson y Kelly en Washington.

Los secretarios de Estado y de Seguridad Interior, cuya agenda se dará a conocer en los próximos días, mantendrán reuniones con diversos funcionarios del gobierno de México, informó el ministerio de Relaciones Exteriores mexicano en un breve comunicado.

– Seguridad, el arma de México –

En Washington, Videgaray les había pedido a ambos respeto a los derechos de los mexicanos que viven en Estados Unidos y detener el tráfico de armas y dinero en efectivo que termina en manos de cárteles mexicanos.

Una parte de la sociedad mexicana considera que el gobierno de Peña Nieto mantiene una postura débil frente a las exigencias de Trump.

Así, el domingo miles de mexicanos salieron a las calles de la capital y otras grandes ciudades del país para protestar contra Trump y su proyecto de muro fronterizo, pero también para criticar la reacción del presidente mexicano.

“Fuera Peña”, “Peña vendido”, se leía en algunas de las pancartas junto a cientos de banderas mexicanas que ondeaban sus colores verde blanco y rojo.

En opinión de Jesús Velasco, académico de la Tarleton State University de Texas, la visita de Kelly y Tillerson es “una buena señal” para la relación bilateral, que el gobierno de México debería aprovechar para jugar sus cartas con firmeza.

“Va a ver una negociación en la cual Estados Unidos va a tratar de ganar algo y México también, y el gobierno mexicano tiene el arma de la seguridad”, afirmó Velasco.

“El gobierno mexicano podría decir que va a dejar pasar a cualquier inmigrante centroamericano que quiera llegar a Estados Unidos, que sencillamente no va a hacer ningún esfuerzo por detener a ningún indocumentado”, explicó el experto.

El año pasado, México deportó a 147.370 migrantes frente a los 80.900 deportados en 2013, según cifras gubernamentales.