Siempre hay un final feliz para la mujer y el hombre íntegro

21 diciembre 2016 || 20:31 ||
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Siempre hay un final feliz para la mujer y el hombre íntegro

Diálogos con “El Negro” Cruz*

Considera al íntegro, y mira al justo; Porque hay un final dichoso para el hombre de paz. Salmo 37:37

No dejaremos de insistir en la torpeza de las mujeres y hombres de poder, que creyendo encontrar el camino adecuado se dedican a construir, lo que la final del día, será su desencuentro con la historia.

Pareciera que la genética de la clase política actual ha cambiado. En la época posrevolucionaria, al menos hasta la década de los noventa, la carrera profesional se construía con base en los méritos, claro que influía el origen familiar, pero no era determinante, hay más de un ejemplo que así lo demuestra.

Esta meritocracia tenía y tiene sus virtudes, porque entrenaba al servidor público en el enorme costo que conllevaba escalar en las elites del poder: no se iba a tirar por la ventana lo que había costado días y noches de trabajo…se valoraban las cosas.

Sin embargo, todo indica que las trayectorias meteóricas carecen de un fundamento básico que ancle al político a la realidad en que vive, eso los lleva a perder el piso y terminan haciendo locuras que dañan el prestigio de su partido, a su familia y, claro está, a ellos mismos.

Recuerdo con precisión como políticos de la talla de don Jesús Reyes Heroles, don Fernando Gutiérrez Barrios, don Leopoldo Sánchez Celis, doña Hilda Anderson, el maestro José Luis la Madrid, por citar algunos, siempre tenían tiempo para escuchar, para dar el consejo y sobre todo una enorme virtud: sabían crear cuadros, sus pupilos aspiran algún día a llegar a ser como ellos.

Hoy Veracruz, que antaño fue un semillero de talentos, tiene una precaria clase política, salvo honrosas excepciones, no hay para donde hacerse ¿alguien imaginaba esto pocos años atrás?

Hacia el exterior nos ven como una pandilla de predadores que cometemos cualquier cantidad de sandeces con tal de satisfacer nuestra vanagloria. Los funcionarios dejaron de caminar las calles para desplazarse en avión, helicóptero y camionetas blindadas, no escuchan las necesidades de la ciudadanía, viven en una burbuja de confort que los lleva a olvidar su origen con las consecuencias desastrosas ya conocidas.

¿Cuántos sexenios han pasado desde el último gobernador que al culminar su sexenio se quedó a vivir en la entidad y asistía cotidianamente a los cafetines?

Estamos obligados a reconstruir el perfil que se requiere para gobernar una demarcación, por muy modesta que sea, trátese de un regidor, un agente municipal, un alcalde, un gobernador o un presidente de la República.

Mientras no lo hagamos, seguiremos padeciendo las situaciones que hoy causan gran congoja, no echemos en saco roto la necesidad de leer la Biblia, no debemos ser soberbios, tenemos que darnos cuenta que no sabemos todo. Dejar de escuchar es una forma de cegarnos y alejarnos, en este caso, de lo políticamente correcto.

Cierro poniendo a su consideración el salmo 37 y sus primeros tres versículos:

“No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán. Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad”.