Sin curva de aprendizaje

6 diciembre 2016
20:26 hrs

La insoslayable brevedad

Javier Roldán Dávila

En la pendiente se quedó sin frenos y decidió googlear en busca de solución

Una de las consecuencias de la quiebra de las finanzas públicas de Veracruz, es que al menos de dos años a la fecha, la burocracia entró en crisis, se redujeron las prestaciones, no había viáticos y todo proyecto, por atendible que fuera, era descartado por falta de recursos, simplemente no había ni agua para beber en las dependencias.

Así las cosas, el nuevo ejército de funcionarios yunistas, se han quedado perplejos ante las circunstancias que van a enfrentar: no hay tela de donde cortar.

Al margen de que han llegado con la espada desenvainada a despedir chambeadores sin ton ni son, ahítos de prepotencia, los imberbes suspirantes a ‘servidores públicos’, no atinan a concebir que no haya computadoras en buen estado (sin contar que hay oficinas en que los trabajadores se cooperan para contratar el internet), escritorios más o menos decentes y mucho menos vehículos funcionales, carajo, no hay ni para la gasolina.

Este desastroso panorama es entendible, porque los recursos fueron desviados para satisfacer los delirios faraónicos de la pandilla que estuvo a cargo del gobierno estatal.

Sin embargo, los recién llegados tendrán que arreglárselas para dar resultados en el corto plazo, en virtud de que la actual administración solo dura dos años y en seis meses habrá una jornada electoral para elegir a los ediles de los ayuntamientos.

Por lo tanto, deben entregar buenas cuentas a la voz de ya, o al menos generar la percepción de ello, de lo contrario, las expectativas que forjaron se irán por el caño.

Abusados, la curva de aprendizaje es efímera, sino es que ya concluyó.

Recuerden señoras y señores: pan y circo…no sólo circo.