“Síndrome de la mujer maltratada”

28 febrero 2017
14:45 hrs
Tomás Mundo

El pasado 17 de febrero asistimos a la Universidad California Western School of Law, con sede en san Diego, California, a un curso de actualización sobre Estrategias de Litigación Oral, asistimos abogados de 12 países.

Dentro de los abogados asistentes estuvieron Carlos Mora y Ricardo Ríos, dos de los mejores abogados de México, cuyas sedes de  litigio están en la Ciudad de México y en Chihuahua, respectivamente, aunque los dos lo hacen de manera internacional.

El curso –extraordinario por la trasmisión de conocimientos y experiencia por parte de los maestros exponentes-  versó sobre las estrategias de Litigación Oral, es decir, qué hacer los abogados litigantes, llámese fiscales o defensores cuando se tiene una teoría del caso, o varias, cómo enfrentarlas, cómo hacer la teoría del caso sólida, coherente, simple; con qué evidencias se van a acreditar cada uno de los hechos.

Cómo hacer con eficacia un alegato de apertura, pero no como leer un libro de cómo hacer un alegato de apertura, si no, practicando frente a la fiscalía o a la defensa ese alegato; recibiendo críticas constructivas por parte de los instructores.

Cómo hacer con eficacia un interrogatorio directo, con técnica para que la otra parte no objete nuestras preguntas; recordemos las reglas contenidas en los numerales 373 y 374 del Código Nacional de Procedimientos Penales, que señala en qué casos se pueden hacer preguntas sugestivas. Practicando las técnicas del contrainterrogatorio -que a mi juicio es la mejor parte del proceso para ganar un juicio- hasta llegar a la etapa del alegato de clausura, donde se resume todo lo probado en el juico y determinar si el imputado es o no responsable del delito que se le acusa.

Dentro de todo este tipo de conocimientos y habilidades, técnicas de litigación, destacó el tema del “Síndrome de la mujer maltratada”.

El Síndrome de la mujer maltratada es una defensa en la cual una persona que es víctima de maltratos físicos o psicológicos y es acusada de un ataque o de un asesinato estaba en realidad sufriendo de este síndrome al momento de cometer el delito lo cual explica su proceder y sirve como atenuante de su conducta.

Debido a que este alegato ha sido históricamente invocado por mujeres víctimas violencia doméstica ante los Tribunales de Justicia de Estados Unidos y de Puerto Rico, donde recientemente exoneraron a una mujer precisamente por padecer este Síndrome, se le ha dado el nombre de «síndrome de la mujer maltratada».

Indefensión, vergüenza, desamparo y culpa, son algunas de las sensaciones que experimenta una mujer que de una manera u otra ha sido víctima de maltrato por parte de su pareja.

El nombre de esta defensa se sustenta en que suele ser invocada casi siempre en casos criminales que involucran a mujeres acusadas de cometer un ataque violento contra sus parejas.

De los casi 7200 privados de su libertad en los distintos centros penitenciarios del estado, 363 son mujeres procesadas en el fuero estatal; de este universo habría que hacer un análisis de cuantos de estos casos las mujeres enfrentan un proceso por agresión a sus respectivas parejas.

Y ahora, si, partiendo de estos datos, empezar a promover el recurso legal respectivo, demostrar esta excluyente y obtener la libertad de la mujer acusada indebidamente.

Ahora que se acerca el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, sería muy bueno que se implementaran medidas reales de beneficio para las mujeres. Muchos pasos importantes en proteger los derechos de las mujeres se han dado, otros, simplemente son populistas; creo firmemente que un renglón muy importante de apoyo real a las mujeres privadas de su libertad sería q que se les apoyara a obtener su libertad.

Mujeres que probablemente presenten el “Síndrome de la Mujer Maltratada” hoy están en prisión, precisamente por ignorancia, por apatía, o por simple mecanicismo en la aplicación de la ley por parte de las autoridades, no solo de jueces, no solo de fiscales, si no de la defensa, que al desconocer el tema como una causa ya sea atenuante o excluyente de responsabilidad no saben plantear legalmente el recurso.

Y un llamado a los jueces estatales para que al momento de resolver casos planteados con el “Síndrome de la Mujer Maltratada”  lo hagan con la convicción de hacer justicia, y no lavarse las manos esperando que sean sus superiores los que decidan; porque esos superiores, no todos, a veces deciden que sean los jueces federales los que sean los que hagan la tarea de ellos.

Creo que así, en Veracruz, daremos un paso adelante en verdaderamente proteger los derechos de las mujeres veracruzanas.

*Esta es opinión personal del columnista