Téllez Marié en Orizaba

9 diciembre 2016
11:35 hrs

Por Gilberto Haaz Diez

De Scott Fitzgerald: “Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien -me dijo- ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas”. Camelot.

 

Por coincidencia, y por llegar al lugar donde acostumbro tirar mi mañanero café, en hotel L Orbe de Pepe Aranda, de la orizabeña calle de Poniente 5 número 33, de repente, abruptamente apareció un personaje de los leales a Miguel Ángel Yunes Linares, Jaime Téllez Marié, que ha sido uno de los funcionarios que invitó el ciudadano gobernador a hacerse cargo de la secretaría de Seguridad Pública, al saberlo y verlo, fui hasta una mesa en el rincón de la esquina donde, al lado de Ramón Herebia y Carlos Rivelino, que tiene apellido de brasileño futbolista, pero es el director de Tránsito y Vialidad municipal, lo saludé y los dejé que hicieran su chamba. Mucho ayuda el que no estorba. Cometamos un par de cosas y a mi camino, a mi oficina orizabeña que está a una cuadra. Venía el secretario a la Guardia de Honor de cuerpo presente con autoridades municipales. Por esta ciudad han aparecido los fantasmas tirando bala, y dos policías fueron acribillados. Miguel Ángel Yunes Linares, gobernador, dijo que no habría ni cuartel ni impunidad, que los expulsaría del estado, desterrados, y por eso ayer mismo se reunió con el secretario de Gobernación, su tocayo Miguel Ángel Osorio Chong. Cuando sonaron los balazos en esta ciudad apacible y Pueblo Mágico, el equipo del gobernador de dos años, llegó rapidísimo. Téllez Marié es un funcionario conocedor de los implicados caminos de la materia de la inseguridad. Con el respaldo del Gabinete en pleno y de su jefe, el gobernador Yunes Linares, y de la mano de la Marina Armada de México y del Ejército Mexicano y las Fuerzas Federales, Veracruz seguro descansará de estas bandas delincuenciales, que se habían apoderado de nuestro estado, de Pánuco a Las Choapas, pasando por Tierra Blanca, mi pueblo, donde ayer me traje unos tamalitos y bollitos de elote, que ni el mismo Rey de España come, pero esa es otra historia. Bienvenido Téllez Marié, y que sea por el bien de nuestra ciudad. Aquí siempre encontrarás amigos y aliados para esa lucha que como un cáncer llegó a México en todos los rincones de nuestro país.

 

LA GRAN INVERSIÓN

Cuando Donal Trump ganó y amenazó con ir sobre México lindo y qué herido, pensamos muchos que el gobierno federal no tenía los tamaños para enfrentar esa amenaza, que parecía un Tsunami. Para un locochón hace falta otro locochón. Aprieta el presidente electo a empresas americanas, pero hay una que no se rindió a la patria republicana de los Tea Party y los Kukuxklanes que los bendicen, es la gran Walmart, que ante el presidente Peña en Los Pinos anunció una gran inversión millonaria en dólares, cosa que nos hizo respirar con tranquilidad. Walmart, que tiene una tienda en cada ciudad de importancia, en 500 municipios tiene 2300 establecimientos, y en 2015 tuvo ingresos por 489 mil millones de pesos, debemos ser solidarios, sin olvidar las tienditas de las esquinas, hay que apoyarlos comprando sus productos y fortalecerlos. Peña debía enviar un calambre a Trump. Decirle que, como él quiere cancelar el TLC, nosotros vamos a impugnar la Ley Echeverría para que, al grito de más temprano que tarde pidamos la devolución de Texas, cuando a mi general Santa Ana el tal Sam Houston lo encontró dormido, crudo y empiernado con una mulata y entonces lo hizo firmar, cediendo Texas. Más tardecito se llevaron California, Nevada, Utah, Colorado, Arizona, Nuevo México y lo que se les antojara. Y todo pavimentado. Por eso es muy famosa aquella anécdota cuando, en la Primera Guerra Mundial, las huestes del secretario Zimmerman, Ministro de Asuntos Exteriores del Imperio Alemán, mandaron a decirle al presidente mexicano que les declarara la guerra a los vecinos Americanos y, al triunfo al final, nos devolverían los territorios apañados y agandallados. Este fue el telegrama, no como el de Mona Bell:

 

EL TEXTO DEL TELEGRAMA

“Nos proponemos comenzar el primero de febrero la guerra submarina, sin restricción. No obstante, nos esforzaremos para mantener la neutralidad de los Estados Unidos de América.

En caso de no tener éxito, proponemos a México una alianza sobre las siguientes bases: hacer juntos la guerra, declarar juntos la paz; aportaremos abundante ayuda financiera; y el entendimiento por nuestra parte de que México ha de reconquistar el territorio perdido en Nuevo México, Texas y Arizona. Los detalles del acuerdo quedan a su discreción [de Von Eckardt]. Queda usted encargado de informar al presidente [de México] de todo lo antedicho, de la forma más secreta posible, tan pronto como el estallido de la guerra con los Estados Unidos de América sea un hecho seguro. Debe además sugerirle que tome la iniciativa de invitar a Japón a adherirse de forma inmediata a este plan, ofreciéndose al mismo tiempo como mediador entre Japón y nosotros. Haga notar al Presidente que el uso despiadado de nuestros submarinos ya hace previsible que Inglaterra se vea obligada a pedir la paz en los próximos meses”.

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